Emilio el moro
Emilio el moro
Emilio el moro

Son muchas las anécdotas que rodean a Emilio, veamos algunas de ellas

• A sus guitarras las nombraba como “Esteso” y “Ramírez”, debido a las marcas de fábrica.  Con ellas hizo una prueba  a su hijo Jandry para valorar su formación artística.

 

• Durante su estancia en un hotel de Madrid, tras una noche muy calurosa, estaba sentado a la mesa junto a su hermana Carmen y le estaba comentando que había pasado mala noche por culpa de un mosquito, entonces Carmen le dijo “mira, ahí está, por qué no lo matas”, a lo que Emilio respondió “no lo mato porque lleva mi misma sangre”.

 

• Parodiaba a sus compañeros, incluso en el mismo espectáculo. Cuando interpretaba alguna canción de Juanito Valderrama anunciaba: “Voy a cantar unas alegrías de Juanito Súbete a la Rama”.

 

• La parodia de la canción “mi carro”, se le ocurrió de repente, y no teniendo papel a mano para anotarla, la tuvo que escribir sobre papel higiénico, de aquél basto papel marca “elefante” que existía por aquellas fechas.

 

• Emilio, de joven era clavista, se tiraba al mar, junto a sus amigos, desde los acantilados del monte Gurugú en Melilla, sin medir el riesgo que tal juego o deporte entrañaba.

 

• Como se ha dicho anteriormente, para que Emilio se pudiera trasladar a la Península se recaudó dinero mediante una colecta entre familiares y amigos, y un antiguo mando de su compañía, un teniente, le prestó 500 pesetas de la época, y con ellas compró una chilaba,  unas babuchas, una guitarra y una tableta de chocolate, llegan do a Madrid con una onza de chocolate y 25 pesetas y la guitarra rota.

 

• En 1955, un periódico de Lima, bajo una fotografía del “Sapo Árabe”, decía: El cómico guitarrista Emilio “El Moro” vive contento porque dice que no hay persona que pueda hacer de “Sapo Árabe” en un minuto. “Es mi número de combate. Una cosa es verme en fotografía y otra trabajando”.

 

• Cuando Emilio en el Circo Price, se celebraban también actuaciones propias de circo, por lo que se levantaba polvo en la pista y había que regarla, y en una ocasión no quisieron regarla antes de su actuación, por lo que cogió una regadera y en la vespa que tenía empezó a dar vueltas por la pista para regarla y después comenzó su actuación.

 

• En una ocasión caminaba junto al Niño Ricardo y al pasar por una obra Emilio se acercó a hablar con los albañiles, y Niño Ricardo le dijo “Emilio apártate de ahí, que lo único tierno que te puede caer es un albañil”.

 

• Emilio tenía mucho cariño a su suegra, por el apoyo que de ella había recibido a su llegada a Madrid, en sus primeros tiempos, y cuando cantaba “Mi carro” en público, que el cambiaba por “Mi suegra”, decía: Ahora distinguido publico voy a cantar una canción dedicada a la suegra de un amigo mío, no mi suegra que es una maravilla, me hace unas tortillas que no le faltan ni las hormigas.

 

• Cuando trabajaba en el Price, en alguna ocasión tuvo que hacer de Nabucodonorcito, un payaso hijo de Pompoff (abuelos de Emilio Aragón), por enfermedad de éste.

 

• Durante su estancia en Argentina, cuando actuaba en la boite Embassy, le robaron su calzón, con el que hacía su famoso número “el sapo árabe”, la prensa local tituló la noticia de esta forma “Pericos se Pasan de Chistosos con Cómico: Lo Dejan sin Calzón”, y hacía esta declaración: “Es una maldad que me roben mi calzón. Yo nunca le hago mal a nadie y con todo el mundo me llevo bien. Ruego a la persona que lo tenga en su poder me lo devuelva, porque es un recuerdo de mi abuelo”.

 

• Durante su estancia en Lima, Emilio tuvo que torear con su chaqueta en una de las céntricas calles de Lima para quitarse de encima un toro que se escapó de su encajonamiento al caerse éste del camión que lo transportaba. Cuando el toro fue reducido, dijo Emili0o que los toros el gusta más que el teatro. Así lo publicaba un periódico de Lima de aquella época.

 

• Al parecer, a Pepe Marchena le gustaba mucho como tocaba Ramón Montoya, y a Dª. Pilar, esposa de Emilio, le gustaba mucho el cante de Pepe Marchena, muy amigo de Emilio,  y  en una época en que Emilio y Marchena discutieron y no se llevaban bien, encontrándose Emilio en su camerino, acompañado de su esposa, para que ésta escuchara a Marchena, Emilio imitó el toque de Montoya y Marchena se ponía a cantar sin saber que era Emilio quién tocaba. La familia desconoce los motivos de este enfado, pero Pepe le decía a Pilar que aunque estuviese enfadado con Emilio, con ella no lo estaba.

 

• También enfadaba a Marchena, que Alejandro y Pilar, hijos de Emilio, le dieran un beso, mientras a Manolo el Malagueño se lo comían a besos. (Esto sucedía en la época en que cantaban en Caras Conocidas).