Emilio el moro
Emilio el moro
Emilio el moro

 

Interviú a Emilio El Moro

 

 

     Visitamos a Emilio el Moro en su camerino del Teatro Calderón de Madrid, en donde está actuando con gran éxito en el espectáculo que presenta Juanita Reina titulado «SEÑORÏO». Emilio Jiménez Gallego, así se llama realmente nuestro artista de hoy, es un hombre serio pero muy afable.

     Viéndole así, normalmente, es decir sin esas barbas que se planta para salir a escena, ni las babuchas ni chilaba, es muy difícil relacionarle con el gracioso y gran artista que es Emilio el Moro. He aquí sus respuestas a nuestra curiosidad:

 

Emilio. ¿Eres de verdad moro?

 

—Lo preguntas por las babuchas, ¿verdad? No, no soy moro, aunque a veces pienso que lo soy. Nací en Melilla en 1926, y en realidad me he criado entre moros. Yo les aprecio mucho y valoro grandemente sus grandes cualidades.

 

¿Por qué no cantas en serio?

 

—Quién, ¿yo...? Pero si cuando canto nunca me río...

 

Dicen los entendidos que si cantaras el clásico flamenco no tendrías rival.

 

Puede ser que no tuviera rival... quizás tuviera hambre.

 

Ese dominio que tienes de la guitarra, ¿cómo lo has conseguido?

 

—Pues desde pequeñito la he ido amaestrando... y ahora no tengo más que decirle «vamos a cantar El Relicario», y enseguida se pone en marcha. El mérito es de la guitarra, por eso cuando el público me aplaude alguna vez por equivocación, yo le señalo la guitarra para que la aplaudan también un poquito.

 

Ahora, en serio, cuéntanos algo de tus principios artísticos.

 

—Bueno. Allá va. Yo no iba para esto. Yo ya tenía montado un negocio que marchaba bastante bien, tenía hasta dos empleados ¡fíjate!

 

¿Qué negocio era ése?

 

—Pintor decorador. Vine a establecerme a Madrid en 1948 y la cosa resultaba muy bien. Un día me invitaron a una fiesta para que cantara algo y como a mí siempre me ha gustado hacer reír a la gente se me ocurrió ir a dicha fiesta con una chilaba que tenía en casa, unas babuchas que también tenía en casa, y una barba postiza que me prestó un amigo que venía de la verbena. Y allí empezó todo. Desde entonces surgió Emilio el Moro y ya no ha habido forma de dar marcha atrás.

 

Esas letras tan especiales que pones en tus canciones, ¿de dónde las sacas?

 

—Cuando empecé iba improvisando sobre la marcha lo que me parecía, al principio buscaba que rimaran las coplas, pero después me di cuenta que tenía que pensar mucho. Por eso empecé a imponer mi propio estilo. Por ejemplo en vez de decir «Por ser amiga de la Dolores», yo me acordaba de mi pobre tío Paco y cambiaba los Dolores por el Paco, y eso a la vez de aliviarme le gustaba al público.

 

Emilio, he estado viendo tu actuación en este espectáculo, y he oído a la gente reírse con locura con un chiste tuyo. ¿Te importaría contarlo para nuestros lectores?

 

—Pues es una familia muy pobre, muy pobre. El padre dice «Si me toca una quiniela, lo primero que haré será comprarme un jamón». Y sus cinco hijitos le contestan «Eso papá eso, y luego nos montas en él».

 

¿Es cierto que te retirarás pronto?

 

—Pues, pronto, pronto no. Pero ya pienso en ello. Date cuenta que es una lata eso de ponerse la barba todos los días.

 

Hombre, eso tiene fácil arreglo. Déjatela crecer.

 

—¡Uf! Entonces tendría que cantar hasta en los tranvías.

 

¿Qué nos cuentas de tus viajes por América?

 

—Pues que he tenido mucho éxito, que he gustado mucho, etc., y todas esas cosas que siempre decimos los artistas, lo de «artistas» ponlo con letras gordas.

 

¿Es cierto que has ganado mucho dinero?

 

—Eso sí, pagar, pagan bien.

 

Aparte del teatro habrás tenido otras actividades en América, ¿no?

 

—Sí. He actuado en la TV, en la radio y también he grabado un disco. Por cierto que se está vendiendo muy bien. Claro que allí le echaba más salsa.

 

¿Más salsa?

 

—Bueno, más picante, ¿comprendes?

 

Sí, sí, comprendo. Y ahora dinos:

 

¿Con qué canción te hiciste famoso?

 

—Con «La Malagueña».

 

¿Cómo haces para ir ampliando más y más tu repertorio?

 

—Cuando sale alguna canción de cierto éxito, ya voy buscando la forma de meterle el diente.

 

De verdad, de verdad. ¿No cantará Emilio el Moro alguna vez en serio?

 

—No. Nunca. Yo he creado mi propio estilo y ya no es momento de cambiarlo. Me gusta que la gente disfrute, y si yo contribuyo a ello, me doy por satisfecho.

 

Muy bien, pues ahora cuéntanos esas anécdotas que te han sucedido y tienes preparadas para nuestros lectores.

 

—Una vez, estando con un amigo a la puerta de un teatro, se nos acercó un hombre que venía llorando. Nos acercamos a él y mi amigo le preguntó: «Pero hombre, ¿por qué llora Ud.?» «Porque me ha pegado mi mujer» —contestó entre sollozos— «Consuélese, al fin y al cabo Ud. puede desahogarse llorando, en cambio a mí, encima de pegarme me dice chisttt...»

 

—En otra ocasión salí de viaje en un coche Chevrolet del año 35. Aparte de nosotros un practicante de maneras un poco «afeitadas». Empezamos a subir un gran puerto y el coche empezó a rugir echando mucho humo. A mitad de la cuesta y cuando el coche parecía que iba a explotar, saltó el practicante «¡Ozú! ¡Mi mare! Que nos vamos a salir de España por arriba» y en esto el coche empezó a echar más humo y pegó una explosión de miedo. Con decirte que estuvimos más de cinco horas en medio del campo, y que ya pensábamos en freírnos unas lagartijas...

 

 

   Original

Los cuatro muleros

J. Tejada, H. Montes y J. Sánchez

 

Cuando era el aire de fuego

 yo recorrí con mi ruego la caló,

 y a la velada abrigo

 la luna blanca va asomando

 ayyy, por la montañas del cielo.

 La luna blanca asomaba

 por las montañas del cielo,

 de cuando en cuando se para

 pa ver el color de tu pelo,

 pa ver el color de tu pelo,

 pa ver el color de tu pelo,

 pa ver el color de tu pelo,

 y los ojos de tu cara.

 La luna tiene cerco,

 tiene cerco la luna,

 la luna tiene cerco,

 tiene cerco la luna,

 tiene cerco la luna,

 ay mamita mía, mi amante muerto.

 Hasta la luna llora,

 la luna esta llorando

 esta llorando la luna,

 la luna esta llorando

 mamita mía, mamita mía,

 mamita mía,

 de sentimiento, de sentimiento.

 

 De los cuatro muleros,

somos cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

ay mamita mía, que van al río,

que llegue al río,

 que llegue, que llegue al río.

 

El de la mula torda,

el de la mula torda,

el de la mula torda,

 ay mamita mía, es mi marido.

 Esta lloviendo,

 está lloviendo en el campo,

 esta lloviendo en el campo

 está en el campo lloviendo,

 lloviendo esta en el campo

 esta lloviendo en el campo,

 ay mamita mía, mi amor ser moja.

 Quien fuera un arbolito,

 quien fuera un arbolito,

 un arbolito fuera

 quien fuera un arbolito,

 ay mamita mía, con muchas hojas

 lleno de hojas

 lleno de hojas.

 

   Parodia

Los cuatro muleros

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Ay que llamarme por Solea (bis)

Como me llamó mi mare

al mes y medio de casá

Que no llamarme a mi Cacilda (bis)

llamarme por Soleá.

 

Eran dos grandes tapones

los que tapaban sus oídos

era muy larga y morena

su cara como una mona

y del color de la tierra.

Que no ha visto el agua clara

desde antes de la guerra.

Camello peor esquilao

ni peor atalajao

ningún andaluz lo ronca,

ni traje peor cortao

que el que lucía la Antonia

era de lata el herraje.

 

 

 

 

 

 

 

 

De los cuatro burrero

que no eran cuatro mulero

porque el dueño de las mulas

estaba en el pueblo.

 

 

 

 

El de la burra tolda

no llegó al río

porque estaba lloviendo en el campo

en el campo había llovío

y no tenía paraguas

ni había comío,

ni sopa.

 

 

   Original

Madrina

Quintero/León/Quiroga

 

Rondabas por mi dehesa

 y un día me hablaste,

 llegando a mi altura:

 "Su buen corazón, condesa,

 hará que en el toro,

 yo llegue a figura".

 

 Y ordené a mis mayorales,

 conmovida por tu voz:

 "Apartarle dos erales,

 que a éste lo apadrino yo".

 

 Subiste a los carteles

 en un momento,

 los brillos de tus caireles

 son mi tormento.

 

 Madrina...

 por fuera jardín de rosas,

 por dentro zarza de espinas.

 

 Madrina...

 mi pena es de dolorosa

 más nadie me la adivina.

 

 No sabes de mi amargura

 pues tu locura

 solo es el toro

 y a solas me bebo el llanto,

 de tanto y tanto

 como te adoro.

 

 Madrina...

 madrina sin un lucero,

 madrina, sin un "te quiero",

 la gente no se imagina

 que el hombre de mi corazón,

 me llama solo madrina.

 

 Por culpa de una sonrisa

 que echaste a unos ojos

 que había en barrera,

 un toro de mi divisa

 manchó de amapolas

 tu estampa torera.

 

 ¡Si se salva, Padre mío,

 en silencio seguiré,

 en tus manos lo confío,

 que eres el del gran poder!

 

 De nuevo por las arenas

vistes de luces

 y yo mi caudal de pena,

 lloro entre cruces.

 

 Madrina...

 por fuera jardín de rosas,

 por dentro zarza de espinas.

 

 Madrina...

 mi pena es de dolorosa

 más nadie me la adivina.

 

 No sabes de mi amargura

 pues tu locura

 solo es el toro

 y a solas me bebo el llanto,

 de tanto y tanto

 como te adoro.

 

 Madrina...

 Madrina sin un lucero

 Madrina sin un "te quiero",

 la gente no se imagina

 que el hombre de mi corazón,

 me llama solo "Madrina".

 

 Parodia

Madrina

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Andando un día descalso

con cuatro tachelas

clavá en los talone,

un toro de mi divisa

le dio tres cornada

y patás en los riñones.

 

Y ordené a mis mayorales:

"Envolverlo en algodón,

que cuando se ponga bueno

a éste lo apadrino yo".

 

Lo puse a pegar carteles

y en un momento

empapeló la fachá

del Ayuntamiento.

 

Padrino...

Por fuera cara de bueno

por dentro eres un asesino.

 

Padrino...

 Mi cara es un pie descalzo

y no como más que pepinos.

 

No saben de mi amargura

pues tu promesa

fueron de modo

que llevo ya cuatro años

que desde lejos

no veo a los toros.

 

Padrino...

 Padrino sin un te quiero,

Padrino sin un puchero

la gente no se imagina

que el pobre de este matador

no coma más que aspirina.

 

Por culpa de la ceniza

deun cigarro puro

 que ardía en barrena

El cuello de mi camisa

le ardió y el berrío

se escuchó en Utrera.

 

Y entre el miedo que tenía

el dolor y la quemazón.

Como una moto corría

hasta que llegó a Gijón.

 

De nuevo por las arenas

sin ser torero

y ya no viste de luce

 va de bombero.

 

Padrino...

 De no comer ya me pitan

como locos los dos oídos

 

Padrino...

Sólo tengo en mi tripita

más que molestias y ruido.

 

De papas yo me comía

una cosecha

y un poco más

y de carne que alegría

cogé una vaca

 pa merendar.

 

Padrino...

 Padrino te metan fuego

y no llamen a los bomberos,

la gente no se imagina

que el pobre de este matador

sea ya la muerte canina.

 

 

  Original

Si vas a Calatayud

(Valverde/Zarzoso)

 

Porque era amiga de hacer favores,

 porque fue alegre en su juventud,

 en coplas se vio la Dolores

 la flor de Calatayud.

 

 Una jotica recorre España

 manchando el nombre de esa mujer.

 Y la honra de aquella maña,

 yo tengo que defender.

 

La Dolores de la copla

 me dijo un día mi padre:

 Fue alegre, pero no loca,

 fue mi mujer, fue tu madre.

 

Si vas a Calatayud,

Si vas a Calatayud

 pregunta por la Dolores,

 que una copla la mató

 de vergüenza y sinsabores.

 Di que te lo digo yo

 la hija de la Dolores.

 

Dicen al mozo de la ribera

 que por mi casa lo ven rondar:

 ¿tú sabes su madre quien era?

 Dolores la del cantar.

 

 

 El la quería con amor bueno

 mas su cariño él mismo ahogó.

 Y no supo limpiar el cieno

 que la maldad le arrojó

 

 Copla que vas dando muerte

 con el alma te maldigo,

 fuiste baldón de mi madre

 pero no podrás conmigo.

 

Si vas a Calatayud,

 Si vas a Calatayud

 pregunta por la Dolores,

 en ofrenda de mi amor

 en su tumba ponle flores.

 Di que te lo pido yo,

 la hija de la Dolores.

 

   Parodia

Si vas Calatayud

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Por ser amiga de mi tío Paco

yo me entere de lo que ocurrió,

en juerga se vio la Dolores

liá como una colifló.

 

Una coplita que andaba en pijama

pregón de infamia de una mujer.

Y el buen nombre de aquella maña,

maña se dio para comer.

 

La Dolores de la copla

me dijo mi padre un día:

"Fue alegre, hijo mio, pero fue buena

y sin trabajar comía".

 

Si vas a Calatayud,

si vas a Calatayud

pregunta por la Dolores,

que una copla la mató

de vergüenza y sofocone.

Ves que te lo digo yo

que soy el hijo de la muerta.

 

Dicen al mozo de taberna

cuando en la calle lo ven barrer:

¿Tu sabes su madre quien era?

Yo no, ¡Que tonta!

Dolores la del cuplé.

 

El la quería como un hermano

más su cariño estranguló.

Y no supo limpiar el suelo

porque no tenía Mistol.

 

Coplas que vais dando muerte

con el alma te maldigo,

fuiste dolor de mi madre

¡Ah! pero conmigo te equivocas.

 

Si vas a Calatayud,

si vas a Calatayud

pregunta por la María

que un tendero la mató

de tanto como le debía.

Ves que te lo digo yo

que soy de la raza calé.

 

   Original

Celos de espuma

(Valverde/Zarzoso)

 

Tu cuerpo blanco de armiño

 bañada en agua y luna

 y al besarte el oleaje sentí

 celos de la espuma.

 

 Yo te miraba en silencio

 separando una por una,

 las flores y los tarajes verdes,

 de verde aceituna.

 

 Cuando saliste del río

 con tu bañador de luna,

 era tu cuerpo en la arena

 como una Venus desnuda.

 

 Ciego de amor y de celos,

 yo me lance en desafío

 para estrangular la espuma,

 para estrangular la espuma

 que te acarició en el río.

 

 El reía triunfador

 mirándome a mi vencido,

 mientras la brisa y la luna

 te besaban en el río,

 mientras la brisa y la luna

 te besaban en el río.

 

   Parodia

Celo de espuma

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Tu cuerpo lleno de pringue

tus pelos como un erizo

a tu lao no hay quien se arrime

porque hueles a chorizo.

 

Cuando saliste del río

con tu bañador de cebra

lo dejaste to teñío

de una capa negra, negra.

 

Yo te miraba en silencio

separando una por una

las ranas y los lagartos verdes

de verde aceituna.

 

Ciego del sol que da mayo

yo saqué el pañuelo mío

pa sacarme cuatro moscas,

pa sacarme cuatro moscas

que en mi oreja habían caío.

 

Yo reía triunfador

porque le escondí el vestío

y la tuve cuatro meses

zambuyéndose en el río

y la tuve cuatro meses

hasta que murió de frío.

 

   Original

El relicario

Oliveros/Castellvi/Padilla

 

El día de San Eugenio

yendo hacia El Pardo le conocí

era el torero de más tronío

 y el más castizo de tó Madrid.

 

 Iba en calesa, pidiendo guerra

 y yo al mirarle, me estremecí,

 él al notarlo, saltó del coche

 y muy garboso, se vino a mi,

 tiró la capa, con gesto altivo

 y descubriéndose, me dijo así:

 

 "Pisa morena, pisa con garbo

 que un relicario, que un relicario

 me voy hacer,

 con el trocito de mi capote

 que haya pisado, que haya pisado

 tan lindo pie".

 

 Un lunes abrileño él toreaba

 y a verlo fui

 nunca lo hiciera que aquella tarde

 de sentimiento creí morir.

 

 Al dar un lance, cayo en la arena,

 se sintió herido, miró hacia mi.

 Y un relicario saco del pecho

 que yo enseguida reconocí,

 cuando el torero caía inerte

 en su delirio decía así:

 

 Pisa morena, pisa con garbo

 que un relicario, que un relicario

 me voy hacer,

 con el trocito de mi capote

 que haya pisado,

que haya pisado

 tan lindo pie.

 

 

  Parodia

El relicario

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

En un día de feria

haciendo churros la conocí,

era el torero de los avisos

y a pasar hambre me fui con él.

 

Estuvo diez años, sin dar un golpe

y a los catorce lo puede ver.

La plaza estaba de bote en bote,

y él solo en aquel redondel,

poniendo anuncios sobre la arena

y disfrazado de Licor 43.

 

Pisa morena, písame un callo

que el grito se oiga

se oiga el grito en Nueva York.

Con un cachito de esparadrapo,

al otro día ya puedes darme

otro pisotón.

 

Llegó a ser un torero

como Velázquez y Gregory Peck,

pero en dos años no vi una gorda

pues pa algodones nunca ahorré.

 

Al dar un lance salió lanzado,

con la cabeza dio en la paré.

La muletilla se la encontraron

en una aldea de Santander,

de la montera nunca se supo

creo que la tiene un portugué.

 

Pisa morena, pisa descarza

que una alpargata, que una sandalia

te voy a comprar,

con lo que ahorre

esta temporada

lo pasaremos ,lo pasaremos

bastante mal.

 

 

 Original

Silencio en la noche

(Valverde/Zarzoso)

 

Silencio en la noche

 ya todo está en calma,

 el músculo duerme

 la ambición descansa.

 

 Meciendo una cuna

 una madre canta,

 un canto querido

 que llega hasta el alma,

 porque en esa cuna

 está su esperanza.

 

 Eran cinco hermanos

 ella era una santa,

 eran cinco besos

 que cada mañana

 rozaban muy tiernos,

 las hebras de plata

 de esa viejecita

 de canas muy blancas.

 Eran cinco hijos

 que al taller marchaban.

 

 Silencio en la noche

 ya todo está en calma,

 el músculo duerme

 la ambición trabaja.

 

 Un clarín se oye.

 Peligra la Patria.

 Y al grito de guerra

 los hombres se matan,

 cubriendo de sangre

 los campos de Francia.

 

 Hoy todo ha pasado,

 florecen las plantas.

 Un himno a la vida,

 los arados cantan.

 

 Y la viejecita

 de canas muy blancas

 se quedó muy sola,

 con cinco medallas

 que por cinco héroes

 la premió la Patria.

 

Silencio en la noche.

 Ya todo está en calma.

 El músculo duerme,

 la ambición descansa...

 

Un coro lejano

 de madres que cantan

 mecen en sus cunas,

 nuevas esperanzas.

 Silencio en la noche.

 Silencio en las almas...

 

   Parodia

Silencio en la tarde

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Silencio en la tarde

la gente no duerme

y para la corrida

no hay localidades.

 

Un clarín se oye

la gente se esconde

porque sale el toro

con sus puñales

echando más babas

que mil caracoles.

 

Eran cinco hermanos

los cinco albañiles

y el más pequeñito

por fin se decide

cogió su capote

y solo le dio un lance

y cuando despertaba

se vio en un garaje

cubierto de grasas

hasta los riñones.

 

Silencio en la tarde

sigue el mismo toro

y ya son las nueve

y no hay quien lo mate.

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy todo ha pasado

mataron al toro

con catorce bombas

que perdió hasta el rabo.

 

Y aquel muchacho

sin piernas ni brazos

es una bombona

pero de gas butano

silencio en la noche

vamos a acostarnos.

 

 

 Original

El niño perdido

Molina Manchón/Gracia Aparicio

 

Un domingo de piñata

 un niñito se perdió,

 cuando en la calle jugaba

 vestidito de Pierrot.

 

 La madre desesperada

 lo busca como una loca,

 corre y grita de repente

 y con su nombre en la boca

 va preguntando a la gente:

 

 "¿Por aquí no han visto un niño

 con cinco años en flor?

 tan limpio como el armiño

 y el pelo rubio de sol"

 

 "Es mi hijo y se ha perdido

 mirarme de dolor rota

 y el corazón sin latido

 me va sangrando en la boca".

 

 Por el barrio lo buscaron

 pero nadie lo encontró,

 iba la noche avanzando

 y aumentando su dolor.

 

 La madre tan afligida

 no encuentra remedio humano,

 cuando llaman a la puerta

 y un buen hombre se presenta

 con el niño de la mano.

 

 ¡Ya mi niño apareció!

 mira mi emoción sin freno,

 ¡Ya mi niño apareció!

 y hasta el Ángel de la Guarda

 está velando su sueño

 y nunca lo desampara.

 

   Parodia

El niño perdido

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Un domingo de puñata

un ratero le robó

a la dueña de una fonda

los zapatos y el camisón.

 

La dueña desesperada

corre y grita de repente:

 ¡A ese!

y con un palo en la mano

va preguntándole a la gente:

 

"¿No han visto correr a un ratero

con veinte años sin flor?,

con la tiricia en la cara

y arrastrando un camisón."

(Nosotros no)

"Es un ratero y me ha robao

mirarme de dolor rota

el corazón derretio

y las alpargatas to fofa".

 

Por el barrio lo buscaron

pero nadie lo encontró

iba la noche avanzando

y pegando tropezón.

 

La dueña desesperada

no encuentra remedio urbano,

cuando llaman a la puerta

y el sereno se presenta

con un perro de la mano.

 

Ya el ratero ha parecido

mirar mi emoción sin freno,

ya el ratero ha parecido

que lo que a mí me robaba

se lo ha dao a un verdulero

por dos canastos de habas.

 

   Original

Pena y alegría del amor

Rafael de León

 

 

 

 

 

Mira cómo se me pone la piel

 cuando te recuerdo,

 por la garganta me sube

 un río de sangre fresco,

 de la herida que atraviesa

 de parte a parte mi cuerpo.

 

 

 

 

 

Tengo clavos en las manos

 y cuchillos en los dedos

 y en la sien una corona

 hecha de alfileres negros.

 Mira cómo se me pone

 la piel cada vez me acuerdo,

 que soy un hombre casado

 y sin embargo te quiero.

 

 Entre tu casa y mi casa

 hay un muro de silencio,

 de ortigas y de chumberas,

 de cal, de arena y de viento,

 de madreselvas oscuras

 y de vidrios en acecho.

 

 Un muro para que nunca

 lo pueda saltar el pueblo,

 que está rondando la llave

 que guarda nuestro secreto.

 

Si yo se bien que me quieres

 y tú sabes que te quiero

 y lo sabemos los dos

 y nadie puede saberlo.

 

Salgo de mi casa al campo

 sólo con mi pensamiento,

 por acariciar a solas

 la tela de aquel pañuelo,

 que se te cayó un domingo

 cuando venías del pueblo,

 que se te cayó un domingo

 y que no te he dicho nunca ,mi vida

 no te he dicho nunca,

 que yo lo tengo

 y lo estrujo entre mis manos,

 lo mismo que a un limón nuevo

 y miro tus iniciales

 y las repito en silencio,

 para que ni el campo sepa

 lo que yo te estoy queriendo.

 

 Ayer en la plaza nueva, vida,

 no vuelvas hacerlo

 te vi besar a mi niño,

 a mi niño el más pequeño

 y cómo lo besarías

 ¡ay virgen de los remedios!

 si fue la primera vez

 que a mí me diste un beso.

 

Llegué corriendo a mi casa,

 alcé a mi niño del suelo

 y sin que nadie me viera

 como un ladrón en acecho,

 en su cara de amapolas

 mordió mi boca tu beso.

 ¡Ay que alegría! ¡ay que pena!

 quererte como te quiero.

 

 Mira, pase lo que pase

 aunque se hunda el firmamento,

 aunque tu nombre y el mío

 lo pisoteen por el suelo,

 aunque la tierra se abra

 y aun cuando lo sepa el pueblo,

 que eleven nuestras banderas

 de amor a los cuatro vientos,

 sigue queriéndome así

 tormento de mis tormentos.

 

¡Ay que alegría! ¡ay que pena!

quererte como te quiero.

 

 

 

   Parodia

Pena y alegría del amor

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Cuando remedio no tenga (bis)

que te corte un cirujano

la campinilla y la lengua.

 

Mira como se me ponen

los pies cuando te recuerdo.

Por la garganta me baja

un chorro de vino fresco,

que va atravesando de parte a parte

y de arriba abajo mi cuerpo.

Mira como se me ponen

los pies cuando te recuerdo,

que una vez fuimos andando

de Barcelona a tu pueblo.

 

Tengo callos en las manos

y padrastros en los dedos

y en mi cabeza una caspa,

como un plato de fideos.

 

 

 

 

 

Entre tu chosa y mi casa,

hay un muro de silencio,

de ladrillos y adoquines,

de cal, arena y cemento.

 

 

 

Un muro para que nunca

lo pueda saltá el pueblo

que está dando las vueltas al cerrojo

que guarda todos mis secretos.

 

Y yo se que me quieres

y tú dudas que te quiero

y de vieja morirás

y nunca podrás saberlo.

 

¡Ay! qué alegría y qué asco

quererte como te quiero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ayer en la Plaza,

vieja viuda no vuelvas hacerlo,

besaste a mi niño,

a mi niño el que es sargento.

Y como los besabas, ¡ay!

que un palo yo te doy

que fue la primera vez que me vi en la frente

los iguales para hoy.

 

Salí corriendo a mi casa,

tumbé a mi niño en el suelo

y sin que nadie me viera

como un ladrón al acecho,

con mis botas de cartero

aplastó mi pata tu beso.

 

 

 

Mira: Pase lo que pase,

aunque se hunda el firmamento,

aunque la tierra se abra

y nuestros nombres los pisoteen los camellos

vete corriendo a tu casa

que yo me voy pa tu pueblo.

 

 

 

 

 

¡Ay! que alegría, que pena

que sea uno tan embustero.

 

Porque no tengo carrera,

tu familia no me quiere,

en mi casa tengo un galgo

cógelo cuando quieras

que yo pa correr no valgo.

 

  Original

Con divisa verde y oro

Quintero/León/Quiroga

 

Vino en un rayo de luna,

 de luna del mes de Enero,

 era un chiquillo de Osuna

 que quería ser torero.

 

 Ganadera salmantina

 yo la nombro por madrina,

 que el dinero y el cartel,

 si algún día lo consigo,

 pongo al cielo por testigo,

 que me caso con usted.

 

 Un olé en la tienta,

 por su valentía

 y un duende en mis venas

 que así me decía.

 

 Ganadera con divisa verde y oro,

ten cuidado,

 que el amor no te sorprenda

 como un toro, desmandado.

 

 Por tu hacienda y tu apellido

 se te guarda devoción

 y un clavel en tu vestido

 llamaría la atención.

 

 Y en tus ojos se adivina

 la locura de un... te adoro

 y has de ser como una encina

 ganadera salmantina,

 con divisa verde y oro.

 

 Ya es un torero de fama,

 dinero y categoría,

 ya es su pasión una llama

 que me ronda noche y día.

 

 Por tres veces me ha pedido

 que le tome por marido,

 por tres veces dije no.

 Y la causa está en Osuna,

 morenita de aceituna,

 que por mí se le olvidó.

 

 Y son en mis noches,

 de penas mortales,

 cuchillos las coplas

 de mis mayorales.

 

 Ganadera con divisa verde y oro,

 dueña mía,

 cuanto diera por salvarte de ese toro

 de agonía.

Con tu hacienda y tu apellido

 ya me sobra en que pensar

 y hasta el luto del vestido

 te lo debes de quitar,

 porque así no se adivina

 que enterraste un te... adoro,

 bajo el tronco de una encina,

 ganadera salmantina,

 Con divisa verde y oro.

 

   Parodia

Jamonera pueblerina

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Vino a Madrid desde Osuna

para vender jamones

tiene en el cuello verrugas

y en las manos sabañones.

 

Cuando del tren se ha apeado

a un mosito le ha llamado

le ha llamado la atención

los jamones que traía

al subirse en el tranvía

a ayudarla se ofreció.

 

Pidió una navaja

a la pobre Concha

y el tío sinvergüenza

se cortó una loncha.

 

Jamonera no te fíesde ese hombre,

 ten cuidado.

Fíjate con qué intención

en tus jamones se ha fijado.

 

Con la mirada te engaña,

no le prestes atención

que ese tío te rebaña

hasta el hueso del jamón.

 

Con sus ojos de carnero

viene a hacerte la pelusa

y aunque dice el embustero

que tiene mucho dinero,

lo que tiene es mucha gusa.

 

La pobre Concha ha quedado

llena de melancolía

aquel gandul se ha zampao

los jamones que traía.

 

Jamonera pueblerina

ves como eres una prima

ya te dije ten cuidado,

te la pueden dar con queso,

fíjate como en los huesos

tus jamones ha dejado.

 

Escribe a tu casa,

aunque no te cuadre,

todo lo que pasa

 díselo a tu padre:

 

"Papaíto aquí los hombres

son malvados y bribones

sin conciencia un tiparraco

a liquidado mis jamones,

el tocino solamente

 con el hueso me dejó

y no le ha metido el diente

 porque duro lo encontró,

en mi cara se me nota

lo mucho que he adelgazado

y me consume la pena

que este tío se comiera,

los dos jamones serranos".

 

   Parodia

Fandangos por Soleá

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

En una piedra de mármol

había una mujer muerta

en una piedra de mármol

con la sangre derretía

y el corazón desastrosao

las moscas se la comían.

 

En la puerta de mi casa

dos huerfanitos lloraban

en la puerta de mi casa.

Se nos ha muerto nuestro padre

y ya no podremos comer

huevos fritos con tomate.

 

Que desgracia fue la mía

el día que te conocí

qué desgracia fue la mía

pa despistarte de mí

te subiste a un tranvía

y todavía te estoy esperando.

 

El once le dijo al doce,

el trece donde estará,

el once le dijo al doce

pregúntaselo al catorce

que el quince te lo dirá

que el dieciséis lo conoce.

 

El trece donde estará

el once le dice al doce,

el trece donde estará,

pregúntaselo al catorce

que el quince te lo dirá

que el dieciséis lo conoce.

 

   Parodia

Cancela de amores

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

En una arpillera de saco liá

a mí la Joaquina me viene a buscar;

El borrico mío se pone de manos

dando resoplíos...

y a mí por el cuerpo me da escalofrío

y me voy de calle,

mire usted qué lío.

 

Al paso, al paso, en la ribera ¡Olé!

mi burro, con la mosca, va y se para ¡Olé!

y cuando le digo que me esperas

se tira al suelo como una rana.

Sabe que tienes, que tienes, sabe...

en tu corral una higuera,

y que coge los higos

el primerito que llega.

 

Por la rastrojera que va al melonar

mi burro se pone siempre a rebuscar.

Chillan los mochuelos,

corren los lagartos a los agujeros,

y de punta, mare se me pone el pelo

cuando la Joaquina me dice te quiero

 

Al paso, al paso con fatigas

mi burro va marchando poco a poco,

pero cuando le mienten a Joaquina

pegando coces se vuelve loco.

Sabe que tienes, que tienes sabe

uno que mucho te adora,

sabe que te estás poniendo

lo mismo que una tambora.

 

   Parodia

La Rosalía

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Me dijeron que no tenía

faltas ninguna la Rosalía,

yo la vi en la oscuridad

y dije ¿será verdad?

La lleve a mi casa luego

y cuando la examiné,

¡pobrecita Rosalía!

las cositas que tenía

se las voy a contar a usted.

 

Tenía, tenía la boca torcía

y también tenía una oreja roía,

un ojo postizo, digo, de cristal

y tenía reuma y colitis

que apenas podía la pobre ni andar.

 

Una tarde cuando dormía

entre la paja mi Rosalía,

dije ya no aguanto más

con esta calamidad.

Antes que se despertara

me salí por el corral,

que las cosas que tenía

la infeliz Rosalía

no se pueden aguantar.

 

Tenía, tenía miseria lavando

y también las medias colgando,

fumaba y bebía y olía muy mal,

escupía, roncaba y tosía

lo mismo de día que en la madrugá.

 

  Original

¡Ay que llueve!

 Almagro - Villacañas

 

Esta noche tengo cita

cita con la mía morena.

Quiera Dios que venga pronto,

quiera Dios que pronto venga

quiera Dios que pronto venga

Que no hay luz en las esquinas

y la noche está muy negra.

 

 

Que son las dos, ¡Ay! que son las tres,

no tengo paraguas y puede llover,

y puede llover, y puede llover.

Ay, que son las dos, que ya son las tres.

Ay que llueve, que llueve, que llueve,

ay que llueve, que ya está lloviendo.

Y no viene, no viene, no viene

la mocita que yo estoy queriendo.

Ya me voy porque estoy empapao

y no puedo con la tiritera.

Atchiisss

Ay, Jesús, que ya me he constipao

y no vino mi niña morena.

Es su madre que no la ha dejao

porque dice que a mi no me quiera.

 

 

Esperando y esperando

por la noche y por el día.

Esperando y esperando

se consume mi alegría.

Es su madre que no quiere,

es su padre que tampoco.

Ella de pena se muere,

yo voy a volverme loco.

 

Estribillo.

 

Es su madre que no la ha dejao

porque dice que a mí no me quiera.

 

   Parodia

Ay que llueve

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Esta noche tengo cita

otra vez con la Joaquina,

quiera Dios que venga pronto

que no venga con su prima

que no venga con su prima

porque es una chivatona

y toito lo que hablamos

enseguida lo pregona.

 

Que son las dos, ¡Ay! que son las tres,

no viene la Joaquina, me voy a mojar,

empieza a llover, me voy a mojar,

que la gabardina la tengo empeñá.

¡Ay! que llueve, que llueve, que llueve,

¡Ay! que llueve, que están dando truenos,

los portales ya los han cerrao

y las llaves las tiene el sereno.

Ya me voy porque estoy empapao

¡Ay! Jesús que ya me he costipao

y no puedo con la tiritera

¡¡CHOS!!

porque no me he comprao camiseta,

que los cuartos me los he gastao

la otra noche con una paleta.

 

 

Esperando y esperando

he pillado unas anginas,

esperando y esperando

que llegara la Joaquina.

Es su prima, la palurda,

la que me vino a decir

que su prima estaba curda

y no podía venir.

 

(Al estribillo)

 

 

 Original

El emigrante

Serrapi/Valderrama

 

Tengo que hacer un rosario

 con tus dientes de marfil

 para que pueda besarlo

 cuando esté lejos de ti.

 

 Sobre sus cuentas divinas

 hechas de nardo y jazmín,

 rezaré para que me ampare

 aquella que está en San Gil.

 

 Y adiós mi España querida,

 dentro de mi alma

 te llevo metida,

 y aunque soy un emigrante

 jamás en la vida

 yo podré olvidarte.

 

Cuando salí de mi tierra

 volví la cara llorando

 porque lo que más quería

 atrás me lo iba dejando.

 

 Llevaba por compañera

 a mi Virgen de San Gil,

 un recuerdo y una pena

 y un rosario de marfil.

 

 Y adiós mi España querida,

 dentro de mi alma

 te llevo metida,

 y aunque soy un emigrante

 jamás en la vida

 yo podré olvidarte.

 

 Yo soy un pobre emigrante

 y traigo a esta tierra extraña

 y en mi pecho un estandarte

 con los colores de España.

 

 Con mi patria y con mi novia

 y mi Virgen de San Gil

 y mi rosario de cuentas

 yo me quisiera morir.

 

   Parodia

El emigrante

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Tengo que hacer un cepillo ¿Con qué?

con pelo de jabalí

pa que te laves los dientes. ¿Con qué?

con gaseosa y con Flit.

 

Sobre tu espalda divina

encima me subiré

pa cuando esté lloviendo

yo no me moje los pies.

 

A mi Fátima querida

dentro la chilaba

la llevo metida

aunque soy un amargante

jamón en la vía

podré yo a ti darte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo soy un pobre amargante

y vengo a esta tierra extraña

más despistao que un camello

dentro de una farmacia.

 

Con mis cuerdas y mi guitarra

y estas ganas de reír

yo me vine pronto a España

y ahora yo vivo en Madrid.

 

Parodia 

¡Ay Pepa mia!

Francisco Almagro Herrera  y Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Fandango:

 

Estaba medio baldá

y tenía media verruga como un melón

era mu güena y honrá

y la maté de una guantá.

 

Recitado:

 

Mi Pepa era Patizamba

y estiraita de cuello

como su mare del alma

que parecía un camello.

Y como estaba pelona

con la nariz aplastá

era totalmente una mona

a mi chilaba agarrá.

 

Bulerías:

 

Yo no sé lo que me dio

que siendo tan horrorosa

me buscó la perdición.

 

Recitado:

 

¡Qué lástima de mi Pepa

que sólo duró tres días!

Ahí pueden figurarse

la guantá que le daría.

Lo mismito que si fuera

la hija de Juan Simón

la enterraron por la tarde

en un hoyo y se acabó.

 

Milonga:

 

Yo que en una mano llevaba la pala

y en la otra un salchichón.

 

Fandango:

 

Ya no te tengo a mi vera

patizamba Pepa mía,

aunque echabas quince horas

mentía en la peluquería

volvías hecha una mona.

 

   Original

Di papá

Panzeri - Nisa

 

 

 

Di papá, dónde está el buen Dios,

 dímelo, dímelo, di papá.

  Di papá, dónde está el buen Dios,

 dímelo, dímelo, di papá.

 

 

 

 Pues sí corazón,

 sé donde está

 puede estar en ti y en mí

 Él está en cualquier lugar.

 Pues sí corazón, yo sí lo vi

 en el monte y en el mar

 y en la rosa de tu jardín

 ¡Ah sí!

 

 

 Di papá, yo podré ver a Dios,

 dímelo, dímelo, di papá.

 Di papa, yo podré ver a Dios,

 dímelo, dímelo, di papá

 

 

 

Pues sí corazón, si lo verás,

 cuando adores a mamá

 y obedezca a papá

 

 

 

 

 

 

 

 

Pues sí corazón,

 sí lo veras cuando aprendas a rezar

 y lo llames con ansiedad.

 Ah sí..

 

 

 

 

 

 

 Oh papá,  hoy por fin conocí

 al buen Dios que me hará tan feliz.

 

 

 

 Es verdad corazón, sin pensar

te enseñé  donde está la verdad,

 La verdad.

 

 

 

Lalala lalala lalala

 Lalala lalala lalala.

 

 

   Parodia

Dímelo, dímelo

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Voz de niña:

 

Di mamá, ¿dónde está mi papá?

dímelo, dímelo, di mamá

di mamá ¿viste tú a mi papá?

dímelo, dímelo, di mamá.

 

Voz gruesa:

 

Pues sí, corazón

sé donde está.

empinando el porrón

con su amigo Nicolás...

Pues sí corazón, yo sí lo vi

en el Monte de Piedad

empeñando hasta el reloj...

 

Voz de niña:

 

Di mamá, ¿si papá ha traído ya el jornal...?

dímelo, dímelo, di mamá

di mamá, ¿viste tú el jornal?

dímelo, dímelo, di mamá.

 

Voz gruesa:

 

Pues no corazón

no he visto ni un solo real

y mañana pa cenar sólo hay papas y nada más.

 

Voz de niña:

 

Di mamá, ¿viste tú a papá?

dímelo, dímelo, di mamá.

 

Voz gruesa:

 

Pues sí corazón

yo si lo vi abrazando a una mujer

de esas que andan por ahí...

Pues sí corazón

sé donde está

o jugando al subastao

o al julepe ahí en el bar.

 

Voz de niña:

 

¡Oh, mamá, hoy por fin conocí

al buen padre que me hará tan feliz!

 

Voz gruesa:

 

Es verdad corazón sin pensar

te enseñé lo qué es tu papá.

 

Voz de niña:

 

Di mamá ya podré ver a papá?

Dímelo, dímelo, di pap...

di mamá ¿yo a papá le veré?

Dímelo, dímelo, di mamá.

 

Voz gruesa:

 

Que sí, corazón, sí lo verás

cuando venga a casa tu papá

y le atice a tu mamá.

Pues sí corazón, sí lo verás

cuando se venga a acostar

con la tea y sin un real.

 

  Original

Trigo limpio

(Quintero/León/Quiroga

 

Vela,

el barco de mis amores,

no tiene más que una vela,

remendadita y graciosa,

igual que mi María Manuela,

que es morena y muy garbosa.

 

Es morena y muy garbosa,

y tiene el cutis más fino,

que las hojitas de rosa.

 

Se conforma mi niña con un vestido,

y le basta y le sobra con un marido,

De percal que se vista,

¡viva el salero!,

es mi María Manuela la reina,

es la reina,

mi María Manuela,

del mundo entero.

 

María Manuela, ¿me escuchas?

Yo de vestidos no entiendo,

pero… ¿te gusta de veras

ese que te estás poniendo?

 

Tan fino, tan transparente,

tan escaso y tan ceñido,

que a lo mejor por la calle

te vas a morir de frío.

 

Te sienta que eres un cromo,

pero cámbiate de ropa,

si es un instante, lo justo

mientras me tomo esta copa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La rosa que me entregaron,

al pie del altar mayor,

lleva las sayas cumplidas,

y nadie le ve el color

 

Tiene mi María Manuela,

la carita de una rosita,

y el olor de primavera.

 

Te quiero guapa y sencilla,

como yo te conocí,

no tienes que engalanarte,

para nadie, más que para mi.

 

Ni tu eres mujer moderna,

ni quiero que lo aparentes,

que yo te prefiero antigua,

que lo antiguo vale siempre.

 

Que como el triguito limpio,

que todo el mundo te compare,

que por fuera y por dentro,

te parezcas a mi madre.

 

¿Te cambiaste ya el vestido?

andando, para el teatro,

ya verás tú con qué envidia

nos contemplan más de cuatro:

“¡Vaya un marío con suerte

y una mujer bien plantá,

es una vara de nardos

con la carita lavá!”.

 

Y al salir yo te prometo

cantarte con alegrías,

lo mismo que te cantaba

cuando tú eras novia mía.

 

Ya no se pinta la cara, señores

la mujer que yo más quiero.

Ella ya no se pinta la cara,

huele a tomillo y romero,

se lava con agua clara,

que Dios la manda del cielo.

 

   Parodia

Trigo limpio

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Te llamaban la panocha

por tu pelo encarnado

te llamaban la panocha

pero yo no sé lo que te han echao

que ahora eres una brocha

con cuatro pelos al lao.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María Manuela. ¿Me escuchas?

Yo de vestidos no entiendo

pero me gusta de vera

 ese que te has ponido.

 

Tan largo, tan corto

y tan estrecho

que a lo mejor por la calle,

se te van a ver las costillas.

 

Te sienta que eres una calcomanía

pero cámbiate de ropa mujer,

 si es un momento

mientras me tomo el té que está muy caliente.

 

Ponte el del cuello cerrao

que te está de maravilla

y que te llega dos cuartas

por encima de la rodilla.

Cada vez que te lo pones

te encuentro tan elegante

que me parece que veo

la trompa de un elefante.

 

El chumbo que tú me diste

era gordo y colorao

me lo comí sin pelarlo

y aquí lo tengo atancao.

 

 

 

 

 

Te quiero sucia y pelua

como yo te conocí,

no tienes que afeitarte

pa nadie más que pa YO.

 

Ni tú eres mora moderna

ni quiero que lo aparentes,

que yo te prefiero antigua

y oliendo a perros calientes.

 

 

 

 

 

 

¿Te cambiaste las enaguas?

Pues andando pa el teatro

ya veras con que envidia

nos contemplan más de nueve.

 

 

 

 

 

Y al salir yo te prometo

cantarte con sentimiento

lo mismo que te cantaba,

cuando vendías pimientos.

 

Ya no se pinta la cara

la mujer que yo quería

ella ya no se pinta la cara

huele a colonia barata

y se lava con la toalla

una vez a la semana.

 

   Original

Espigas y amapolas

Villacañas

 

La luna va despeinada

 por entre los limoneros,

 llorando desconsolada

 porque no encuentra un lucero.

 

Cariño, cariño mío,

 no hagas caso de la gente,

 que es más chiquitito el río,

 que es más chiquitito el río

 que el rumor de la corriente.

 

Que bonita es al amapola, ay ay ay

 que se cría en los trigales, ay ay ay,

 más bonita está mi niña ,ay ay ay,

 cuando a la ventana sale.

 

Hoy me han dicho que te diga,

 que en la era no me llores,

 que tu llanto, las espigas

 las está volviendo flores.

 

Que bonita es la amapola, ay ay ay,

 que se cría en los trigales, ay ay ay,

 más bonita está mi niña, ay ay ay,

 cuando a la ventana sale.

 

Cariño, cariño mío,

 no hagas caso de la gente,

 que es más chiquitito el río,

 que es más chiquitito el río

 que el rumor de la corriente.

 

Que bonita es al amapola, ay ay ay,

 que se cría en los trigales, ay ay ay,

 más bonita está mi niña ,ay ay ay,

 cuando a la ventana sale.

 

 

 

 

 

 Hoy me han dicho que te diga,

 que en la era no me llores,

 que tu llanto, las espigas

 la está volviendo flores.

 

Que bonita es al amapola, ay ay ay,

 que se cría en los trigales, ay ay ay,

 más bonita está mi niña ,ay ay ay,

 cuando a la ventana sale.

 

   Parodia

Espigas y amapolas

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

La Trini va despeinada,

que en la vida se ha peinao

y lleva sucia la cara

porque nunca se ha lavao.

La gusta empinar el codo

por la noche y por el día

ya lo tiene to empeñao

y el marido la ha dejao

porque está loca perdida.

 

 

Trini, no pierdas en tino. ¡Ay! ¡ay!

no seas tan cochambrosa, ¡Ay! ¡Ay!

y siempre que bebas vino, ¡Ay! ¡ay!

tómalo con gaseosa.

 

Hoy me han dicho que te diga

que no duermas en la era,

que te comen las hormigas

no seas tan cochambrosa, ¡Ay! ¡ay!

y siempre que bebas vino, ¡Ay! ¡ay!

tómalo con gaseosa.

 

 

 

No hueles tú ni a tomillo

ni tampoco a alcarabea,

que tienes un olorcillo

y un tufillo que marea.

 

Pareces un espantajo

cuando paseas por el puerto,

tómate un poco trabajo,

con jabón y un estropajo

lávate un poquito el cuerpo.

 

Ten cuidado con el tonto ¡Ay! ¡ay!

que te sigue a todos laos ¡ay! ¡ay!

que luego con su tontuna ¡Ay! ¡ay!

dice lo que no ha pasao.

 

hoy me han dicho que te diga

que en la era no me cantes

que te oyen los serenos

y te meten en la carcel.

Ten cuidado con el tonto... etc.

 

 

   Parodia

Alegrías de Cádiz

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

La pobrecita Torcuata

me dice que está cansá

la pobrecita Torcuata

de tanto fregar los suelos

tiene las rodillas chatas.

Tengo una novia que es bizca

que mira de medio lao

tengo una novia que es bizca

le pido que me dé un beso

y se lo da al que tiene al lao.

 

De la feria de Utrera

el otro día

se escapó un toro bravo

de la corría

como la pobre es bizca

vio dos ventanas

subió a la que no era

y está en la cama.

Las campanas de Utrera

y la han quitao

y a la vaca lechera

se la han colgao

te quiero Pepa

te quiero Pepa

yo quiero Pepa

yo quiero Pepa

darte una torta de Castilleja.

 

   Original

Una cordera

Niño de la isla

 

Una cordera,

 una cordera,

 y una cordera

 yo crié en mi rebaño.

Yo crié en mi rebaño

 una cordera,

 una cordera

 y una cordera.

 Una cordera

 de tanto acariciarla,

 de tanto acariciarla

 se volvió fiera.

 

Como la mujeres

 contra más se acarician

 contra más se acarician

 fieras se vuelven.

 

   Parodia

Serrás de la cordera

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Una cordera

una cordera

una cordera

de tanto ir a la playa

se volvió arena

y con la arena

y con la arena

están haciendo

dos ladrillos

pa una escalera.

 

Berdial

 

El cante de la cordera

está demasiao extendío

el cante de la cordera

y yo siempre he preferío

los filetes de ternera

que es lo mejor que he comío

 

y ni siquiera te enteras,

Trini, no pierdas el tino, ¡Ay! ¡Ay!

 

   Original

Carmona tiene una fuente

Jacinto Almadén

 

 

 

 

 

 

 

Carmona tiene una fuente

Ay...

 con catorce... con catorce o quince caños

 

con un letrero que dice:

Ay...

 que viva el polo

 viva el polo de Tobalo

 

 

 Todos le piden a Dios

 la salud y la libertad

 y yo le pido la muerte

 y no me la quiere mandar.

 

   Parodia

El polo

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Recitado:

Cante flamenco jondo

de las Raíces de los cimientos

de la Alhambra de Graná.

 Cante para estufa: EL POLO.

 

En Carmona hay una fuente,

¡Y a mí qué!...

con cuarenta o cincuenta caños.

 

Con un letrero que dice:

¡Y a mí qué!...

Viva el Polo en Verano

que viva el Polo en Verano.

 

   Parodia

La Micaela

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Bulerías:

 

Micaela Cortés la gitana

le da un susto a miedo

de fea que es.

 

Una pasta de engrudo en su cara

rugosa y tostada igual que la pez,

jorobada, rechoncha y pelona

la nariz partía de una bofetá

y como no tiene ni dientes ni muelas

ni las bizcotelas la puede mascar.

 

Renqueando, más vieja que el tren,

llenita de arrugas y dando traspies,

ya se va a casar, mire uste con quien.

Con Perico, gitano esmirriao

con patas de alambre y orejas na más,

la nariz como un apaga velas

y el cuello más largo que de aquí a Graná.

 

De reuma está el pobre tullío

por andar descalzo como siempre va

y son sus pinreles dos quesos manios

que al pasar el río se los va a lavar.

Los gitanos del contorno

apenas los ven pasar,

a Perico y Micaela

así les suelen cantar:

 

Fandangos:

 

De la mano y por la acera,

¿Dónde irán el par de lisiaos

de la mano y por la acera?

El día que estén casaos

no habrá en toa la tierra entera

dos seres más desgraciaos.

 

Tú no hagas caso de ná,

Perico le dice a ella

tú no hagas caso de ná,

que cuando estés a mi vera

a ti no te ha de fartar

hambre, fatiga y miseria.

 

Sevillanas:

 

Ya se han casao (bis)

y en el carro de la mugre

los han llevao

y por lo arto del puente

los han tirao.

Dice Perico arrepentío,

si yo me huelo esto (bis)

me tiro al río.

 

   Original

La malagueña

Galindo/Ramírez

 

Que bonitos ojos tienes

 debajo de esas dos cejas,

 debajo de esas dos cejas

 que bonitos ojos tienes.

 

 

 

 

Ellos me quieren mirar

 pero si tú no los dejas,

 pero si tú no los dejas

 ni siquiera parpadear.

 

Malagueña salerosa

 besar tus labios quisiera

 besar tus Labios quisiera

 malagueña salerosa.

 

 Y decirte niña hermosa

 eres linda y hechicera

 eres linda y hechicera

 como el candor de una rosa.

 

 

Con tus ojos me anunciabas

 que me amabas tiernamente,

 que me amabas tiernamente

 con tus ojos me anunciabas.

 

 Ingrata me traicionabas

 cuando de ti estaba ausente,

 cuando de ti estaba ausente

 de mi pasión me burlabas.

 

 Malagueña salerosa

 besar tus labios quisiera,

 besar tus Labios quisiera

 malagueña salerosa.

 

 Y decirte niña hermosa

 eres linda y hechicera,

 eres linda y hechicera

 como el candor de una rosa,

 como el candor de una rosa.

 

   Parodia

La malagueña

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

¡Qué bonetos ojos tingo!

debajo de mi torbante

por encema de mis barbas

qué benetos ojos tengo yo,

porque mi padri me lo ha puesto a me

cuanto yo jera mo pequeño,

en lo arto de la cona.

 

Ellos queren que me mera

pero si tú no lon denjan que se mueve

pero si tú no lon denjan que se mueve

ni siquiera que se menee un poqueto.

 

Malagueña salaruza,

Besar tus labios yo quiero

besar tus labios yo quiero

ma...malagueña salaruza.

 

y deserte cosa bueno

y deserte niña bueno

eres linda y hechisira

malaguenia salaruza,

y decirte otra vez niña bueno

que eres linda y hechisera

como er candó de una ruza.

 

 

   Original

Vivir sufriendo

(Valverde/Zarzoso)

 

Que nos estamos queriendo

 no quieres que nadie sepa,

 que nos estamos queriendo

 no quieres que nadie sepa.

 

 Prefieres vivir sufriendo

 y yo me vaya poniendo

 y yo me vaya poniendo

 pálido como la cera.

 

Prefieres vivir sufriendo

 y yo me vaya poniendo

 y yo me vaya poniendo

 pálido como la cera.

 

Que malito es el querer

 si me aparta de tu vera

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 

 Si me apartan de tu vera

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 

 

Que adelanto con quererte

 si a mi vera no te tengo,

 que adelanto con quererte.

 Yo estoy sufriendo un castigo,

 que Dios me mande la muerte

 si no es verdad lo que digo.

 

 

Porqué te habré conocido

 si eres mi mayor tormento,

 porqué te habré conocido

 si eres mi mayor tormento.

 Yo quisiera a ti olvidarte

 pero yo te quiero tanto

 pero yo te quiero tanto

 de mi vera no te aparte.

 

Yo quisiera a ti olvidarte

 pero yo te quiero tanto

 pero yo te quiero tanto

 de mi vera no te aparte

 

 Que malito es el querer

 si me apartan de tu vera,

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 Si me apartan de tu vera

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 

 Que adelanto con quererte

 si a mi vera no te tengo,

 que adelanto con quererte.

 Yo estoy sufriendo un castigo

 que Dios me mande la muerte,

 si no es verdad lo que digo,

 si no es verdad lo que diiiiiii......

 si no es verdad lo que digo.

 

   Parodia

Vivir sufriendo

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

De lo que debo en la tienda,

no quiero que nadie sepa,

de lo que debo en la tienda

no quiero que nadie sepa.

 

Prefieres seguir debiendo,

prefieres seguir debiendo

mientras yo me estoy quedando

planchado como una estera.

 

 

 

 

 

 

Que moderno es el deber

firmando letras y letras (bis)

no te quedas sin comer.

 

 

Te traje una lavadora,

también un aspirador

y tú me pides ahora

que compre un televisor.

 

Qué adelanto yo pagando

lo que en la tienda debemos,

qué adelanto yo pagando,

tú la has tomao conmigo

y Dios me mande un embargo

si es mentira lo que digo.

 

 

Qué pena me da decirte

que de verte me arrepiento,

qué pena me da decirte

que de verte me arrepiento,

que ruina me has buscao,

que ruina me has buscao (bis)

cuando hablé de casamiento.

 

 

 

 

 

 

 

Qué malito es el deber

si compras a plazos los muebles, (bis)

y no tienes pa comer.

Si viene todos los meses

el tío de la cartera,

no sabes donde meterte

y me aparto de tu vera.

 

Qué adelanto con quererte

si a mi vera no te tengo

qué adelanto con quererte,

yo estoy sufriendo un castigo

y ya debo hasta los guantes,

la bufanda y el abrigo.

 

 

   Original

El poeta lloró

Ramos/Darío

 

Quiso escribir el poeta

 el amor que sentía,

 más cuando vio que la gente

 el amor le vendía.

 

 Lloró, ay el poeta lloró,

 ay el poeta lloró,

 el poeta lloró.

 

 Quiso exaltar la belleza

 que la flor le brindaba,

 más cuando vio que la gente

 esa flor destrozaba.

 

  Lloró, ay el poeta lloró,

 ay el poeta lloró,

 el poeta lloró.

 

 Nadie mira ya al cielo,

 poco importa el amor

 y en un mundo de orgullo

 y donde todo es rencor.

 

 Quiso escribir a lo bello

 que el buen Dios regalaba,

 más cuando vio que la gente

 la belleza olvidaba.

 

 Lloró, ay el poeta lloró,

 ay el poeta lloró,

 el poeta lloró.

 

 Ay nadie mira ya al cielo,

 poco importa el amor

 y en un mundo de orgullo

 y donde todo es rencor.

 

 Quiso escribir a lo bello

 que el buen Dios regalaba,

 más cuando vio que la gente

 la belleza olvidaba.

 

 Lloró, ay el poeta lloró,

 el poeta lloró

 y el poeta lloró.

 

 Lloró, y el poeta lloró

 y el poeta lloró

 y el poeta lloró.

 

   Parodia

El poeta lloró

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Quiso tocar el trompeta

una dulce melodía

cuando más tranquilo estaba

le tiraron una sandía.

 

Lloró, el trompeta lloró

y el trompeta lloró,

y el trompeta lloró.

 

Quiso asaltar una tienda

que una calle le brindaba

mas cuando vio que la dueña

con la escoba le pegaba.

 

Lloró, el trompeta lloró

y el trompeta lloró,

y el trompeta lloró.

 

Dame un poquito de queso

no me importa el empujón

en este mundo de grullos

donde todo es rencor.

 

Quiso pensar en lo bello

que sería comerse una butifarra

mas cuando vio que la gente

también ésto le negaba.

 

Lloró, el trompeta lloró

y el trompeta lloró

y el trompeta llorón.

 

 

   Parodia

Grandes tormentos

León / Quiroga

 

La gente quiere enterarse

por qué ando siempre bebío

y yo le digo a la gente

porque bebiendo se olvía.

 

Pero tu sabes de sobra

que no bebo pa olvidá

sino pa que nadie sepa

lo que te juré callar.

 

Me está costando la vía

cumplir este juramento

porque tu nombre en los labios

me sale a cada momento.

 

Como esta pena que me trajo la suerte

no hay en el mundo mi Dios un castigo

es como un toro de pasión y de muerte

que está acabando serrana conmigo

 

Decirlo quisiera

a los cuatro vientos

y me callo por ti compañera

y eso sí que son grandes tormentos.

 

 

Ayer tu niña en la calle

me pidió que la besara

y a mí me entró escalofrío

pues tiene tu misma cara.

 

Y me temblaron la carne

de la envidia que me entró,

en pensar que aquella rosa

podría ser de los dos.

 

Así que deja que beba

hasta que caiga rendío

pa reponerme por dentro

con tu cariño y el mío.

 

Como esta pena que me trajo la suerte

No hay en el mundo mi Dios un castigo.

Es como un toro de pasión y de muerte

Que está acabando serrana conmigo.

 

Decirlo quisiera

a los cuatro vientos

y me callo por ti compañera

y eso sí que son grandes tormentos,

 

Y me callo por ti compañera

esto sí que son grandes tormentos

 

   Parodia

Grandes tormentos

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

El pueblo quiere enterarse

porque ando siempre bebío

y yo le digo a la gente

que no me metan en líos.

 

Pero tú sabes de sobra

que me dejaste sin parné,

te llevaste de la casa

los clavos de la paré.

 

Me está costando la vía

no haberte puesto un barreno

y que el pedazo más chico

llegar a Montevideo.

 

Con esta pena que me trajo la suerte

no hay en el mundo, mi Dios un castigo

es como un toro retratado en mi frente

y está acabando a cornadas conmigo.

 

Decir no quisiera

¡ay! ¡ay! ¡ay! no quisiera

ni a los cuatro vientos

lo que pienso hacer contigo

si algún día a mi vera te encuentro.

 

Ayer tu madre en la calle

me dijo que te buscara

y yo te di un paraguazo

pues tiene tu misma cara.

 

Y temblaba como un pulpo

del coraje y de la rabia que me entró,

al verla salir de casa

llevándose el escobón.

 

Así que dejar que beba

hasta que caiga torcido

pá no acordarme de ella

ni de la madre que la ha perdido.

 

Soy un desgraciao como un pollo por pascuas

y tengo embotaos los cinco sentidos.

Hace diez años que a mí me lo decían

y yo nunca me lo había creído.

 

el día que te encuentre

¡ay! ¡ay! ¡ay! quisiera

colgarte de un puente

y tenerte de esta manera

hasta que a mí me crezcan

los dientes.

 

 

 Original

Te he de querer mientras viva

León / Quiroga

 

Cuando nos vieron del brazo

 cruzar platicando la calle Real,

 entre la gente del pueblo

 fue la letanía de nunca acabar:

 

  "Que si puede ser su pare...

  Que es mucho lo que ha corrido...

 Que un hombre así, de sus años,

 no es bueno para marido"...

 

 Fueron tantas cosas las que yo sentí,

 que tras de la reja de cara a tus ojos

 me oyeron decir:

 

 Por mi salud, yo te juro,

que eres para mí, lo primero

 y me duele hasta la sangre

 de lo mucho que te quiero.

 

 No se me importan tus canas

 ni el sentir de los demás,

 lo que me importa es que sepas

 que te quiero de verdad.

 

 Soy de tus besos cautiva

 y así escribí en mi bandera:

 Te he de querer mientras viva,

 compañero, mientras viva

 y hasta después que me muera.

 

 Tú a lo mejor te imaginas

 que yo por mis años me voy a cansar.

 Y en el cariño, serrano,

 yo me considero de tu misma edad.

 

 Y no miro a los chavales,

 contigo voy orgullosa,

 pues me llevas a tu vera

 como quien lleva a una rosa.

 

 No le tengas miedo

 a mi juventud,

 que para mi persona

 no existe en el mundo

 nadie más que tú.

 

 Por mi salud, yo te juro,

 que eres para mí lo primero,

 y me duele hasta la sangre

 de lo mucho que te quiero.

 

 No se me importan tus canas

 ni el decir de los demás,

 lo que me importa es que sepas

 que te quiero de verdad.

 

 Soy de tus besos cautiva

 y así escribí en mi bandera:

 Te he de querer mientras viva,

 compañero, mientras viva

 y hasta después que me muera.

 

   Parodia

Te he de querer mientras viva

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Cuando me ven por la calle

cogío de tu brazo y sin un real

todas las comadres del pueblo

me miran con asco y empiezan a hablar:

 

"Que si dale, que si toma,

que si pito, que si flauta,

con un hombre de mi estatura

no es bueno pá una jirafa".

 

No te dé a ti miedo, que digan de mí,

que yo no te quiero porque eres más vieja

que el Guadalquiví.

 

Por mi cuñá te lo juro

que eres pá mí lo tercero

y se me rizan las cejas

cuando te digo te quiero.

 

No se me importa tus canas,

ni tus piernas tan doblás,

lo que quiero es que comprendas

que puedes ser mi mamá.

 

Soy de tus perras cautivo,

lo atestigua mi cartera,

y he de aguantar mientras viva,

aunque frito y más quemao

que el palo de una churrera.

 

Tú a lo mejor te imaginas

que por tu dinero te voy aguantar,

tu médico dijo hoy

que tienes más vida que un arangután.

 

Que si crema y maquillaje,

cuatro fajas y lo demás,

cuando te veo levantarte

eres una mona pelá.

 

No te dé a ti miedo

que digan de ti,

que eres más pesada

que cuarenta moscas

 pegás a la nariz.

 

Por mi salú te lo juro

que eres pá mí lo noveno

y se me cuaja la sangra

cuando dices, te espero.

 

No se me importa que grites

ni que cojas el avión

lo que quiero es que te aplaste

muy despacio un camión.

 

Me voy pá siempre Torcuata

te llevo en mi pitillera

pá aborreser el tabaco

y olvidarme compañera

que te encontré en un estanco.

 

Original

Mi perrito Lucero

Salazar/Gómez/Pinto

 

Mi perrito Lucero fue mi alegría,

 el mejor compañero que yo tenía

 A la escuela a mi niño acompañaba

 y con cuanto cariño con él jugaba.

 

 Pero una noche él solito

 en defensa de mi hogar,

 en la mano de un maldito

 ya no pudo más ladrar.

 

 No siento los dineros que me robaron,

 sino al pobre Lucero que me mataron.

 

 A pesar del tormento de su agonía,

 su rabito contento aún se movía.

 

 Alma de tirano, corazón de hierro,

 maldita sea la mano que mata a un perro,

 maldita sea la mano que mata a un perro.

 

 En penar y contento, siempre testigo,

 gozó en todo momento, sintió conmigo.

 

 Fue tan grande y tan sano,

 tanto adoraba,

 que lamía la mano

 que le pegaba.

 

 No siento los dineros que me robaron,

 sino al pobre Lucero que me mataron.

 

 A pesar del tormento

 de su agonía,

 su rabito contento

 aún se movía.

 

 Alma de tirano,

 corazón de hierro,

 maldita sea la mano

 que mata a un perro,

 maldita sea la mano,

 que mata a un perro.

 

   Parodia

Mi perrito Lucero

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Mi camello Lucero fue mi alegría

el compañero de travesía.

No quería caravana por ir conmigo

y en vez de agua bebía Fanta con vino.

 

Pero una noche rendío

un oasis divisé

y cuando quedé dormido

en la ruina desperté.

 

No siento los collares que me robaron

sino el pobre camello que me lisiaron.

 

 

 

 

Algo le tiraron pesao como un hierro

maldita sea el canalla,

que hirió al camello

 

Me ayudaron tres indios a hacer la fosa

y enterré a mi camello y sus dos jorobas.

 

Pero cuando me venía

la arena se meneó

y es que el camello vivía

y llorábamos los dos.

 

De lo que me robaron me importa un comino.

si tengo a mi camello siempre conmigo.

 

A pasito corto

nos fuimos a casa

y se hinchó de mosto

con mucha gracia.

 

Malditas sean las manos

que matan a un oso.

 

   Parodia

Rosarito de mi vida

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Que mira de medio lao,

tengo una novia que es bizca

que mira de medio lao

yo pido que me dé un beso

y se lo da al que tiene al lao.

 

Cuando compra unos zapatos

hay que ver los pies que tiene

cuando compra unos zapatos

que pisas un cocodrilo

y le tapas hasta el rabo.

 

De la feria de Utrera

el otro día,

se escapó un toro bravo

de la corría.

Como mi novia es bizca

vio dos ventanas

subió a la que no era

y está en la cama.

 

Eres bonita

y no te has casado

eres bonita y no te has casao

porque la cara se te ha picao.

 

 

Original

El toro y la luna

Sarmiento / Castellanos

 

La luna se está peinando

 en los espejos del río

 y un toro la está mirando

 entre la jara "escondio".

 

 Cuando llega la alegre mañana

 y la luna se escapa del río,

 el torito se mete en el agua

 embistiendo al ver que se ha ido.

 

 Ese toro enamorado de la luna

 que abandona por la noche la manada,

 es pintado de amapola y aceituna

y le puso Campanero el mayoral.

 

 Los romeros de los montes

le besan la frente,

 las estrellas de los cielos

 le bañan de plata,

 y el torito que es bravío

 de casta valiente,

 abanicos de colores

 parecen sus patas.

 

 La luna viene esta noche

 con una bata de cola

 y el toro la está esperando

 entre la jara y las sombras.

 

 En la cara del agua del río

 donde duerme la luna lunera

 el torito celoso perdido

 la vigila como un centinela.

 

 Ese toro "enamorao" de la luna

 que abandona por la noche la "maná",

 es pintado de amapola y aceituna

 y le puso Campanero el mayoral.

 

 Los romeros de los montes

 le besan la frente,

 las estrellas de los cielos

 le bañan de plata,

 y el torito que es bravío

 de casta valiente,

 abanicos de colores

 parecen sus patas.

 

 El rocío de las flores

 le lavan la cara.

 

   Parodia

La luna y el toro

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

La luna se está peinando

entre las cañas del río

y un pavo la está mirando

en una charca metío.

 

Cuando llegue la triste mañana

que la luna se marcha del río

el pavito se da cuenta entonces

que se estaba quedando arrecio.

 

Este pavo enamora de la luna

que de noche canta triste

¡Clo, Clo, Clo, Cló!

cuando cierran todos los barcos a la una

con su llanto a nadie deja descansar.

Los vecinos del poblao

se despiertan

y lo buscan con estacas preparaos.

Si lo cojen, ese no lo cuenta,

ese pavo de la luna enamorao.

 

 

 

 

La luna viene esta noche

con una bata teñía

y el pavo de estar en el agua

ha cogido una pulmonía.

 

En los baches de la carretera

donde caben tres o cuatro elefantes

se ha metío la luna lunera

con el pavo y quieren casarse.

 

Ese pavo enamorao de la luna

que una mula le ha pegao una patá,

con los ojos como huesos de aceituna

y le ha puesto campanario el Mayoral.

 

los romeros de los montes

le arañan de frente

los chiquillos lo persiguen

con una alpargata,

y el pavito que es bravío

y muy inteligente

dos varillas de paraguas

parecen sus patas.

 

Y una vaca distraída

le pisa la cara.

 

   Original

Antonio Vargas Heredia

De la Oliva/Merenciano/Mostazo

 

Con un clavel grana

 sangrando en la boca,

 con una varita

 de mimbre en la mano,

 por una vereda

 que llega hasta el río,

 iba Antonio Vargas

 Heredia, el gitano.

 

 Entre los naranjos

 la luna lunera,

 ponía en su frente

 su luz de azahar,

 y cuando apuntaban

 las claras del día,

 llevaba reflejos

 del verde olivar,

 del verde olivar.

 

Antonio Vargas Heredia,

 flor de la raza calé,

 cayó el mimbre de tu mano

 y de tu boca el clavel,

 Y de tu boca el clavel.

 

De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí.

 De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí,

 as mocitas de Sierra Morena,

 se mueren de pena llorando por ti.

 Antonio Vargas Heredia,

 se mueren de pena llorando por ti.

 

 

 Era Antonio Vargas Heredia, el gitano

 el más arrogante

 y el mejor plantado

 y por los contornos

 de Sierra Morena,

 no lo hubo más bueno,

 más guapo y honrado.

 

 Pero por culpita

 de una hembra gitana,

 su faca en el pecho

 de un hombre se hundió.

 

 Los celos malditos

 nublaron sus ojos

 y preso en la trena

 de rabia lloró,

 de rabia lloró.

 

 Antonio Vargas Heredia,

 

 flor de la raza calé,

 cayó el mimbre de tu mano

 y de tu boca el clavel

 y de tu boca el clavel.

 

 De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí.

 De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí,

 las mocitas de Sierra Morena

 se mueren de pena

 llorando por ti.

 Antonio Vargas Heredia,

 se mueren de pena

 llorando por ti.

 

 

   Parodia

Antonio Vargas Heredia

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Con un ladrillazo

sangrando en la boca

y con su chivata

de pino en la mano

a darse un bañito

por el río iba

Don Antonio Vargas

 en traje de baño.

 

Entre higos y chumbos

la luna lunera

alumbraba menos

 que te alumbra un gas

y cuando er gitano

 a sentarse iba

se llenó de espinas

 la parte de atrás.

 

 

Antonio Vargas Heredia

flor de la raza calé

tú tienes lleno de espinas

un sitio que no se ve,

un sitio que no se ve.

 

De Londres hasta Lucena

de Hamburgo a Benamejí

las moritas de Sierra Morena

se mueren de asco al verte vení.

 

 

 

 

 

 

Era Antonio Vargas Heredia el gitano

el tío más fachoso y el

más derrotao

y en todas las tascas

de Sierra Morena

to lo que bebía lo dejaba fiao.

 

 

Pero por culpita de

una mora alemana

de cerveza en Loja

dicen que se hartó.

 

Cuarenta guantazos

nublaron sus ojos

y preso en la trena

la turca durmió.

 

 

Antonio Vargas Heredia

¿qué?

flor de la raza calé

te han dao con la chivata

en medio del peroné

en medio del peroné.

 

de Ceuta hasta Lucena

de Larache a Benamejí

las moritas de Checoslovaquia

se mueren de pena

llorando por ti.

 

 

 

   Original

Billetes verdes

González/Jerko/Obiol

 

Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 A todo el mundo, señores,

 quiero darles mi consejo:

 Si tienen billetes verdes

 de nada sientan complejo.

 

 Y si quieres ir al fútbol

 y se agotan las entradas,

 enseña billetes verdes

 y tendrás amontonadas.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 Si una muchacha te agrada

 y eres feo y desgarbado,

 enseña billetes verdes

 y te vuelves de su agrado.

 Y si tu novia te deja

 porque no quieres casarte,

 enseña billetes verdes

 y otra vez vuelve a arrimarse.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 Si te cansas de ir andando,

 en autobús o tranvía,

 enseña billetes verdes

 y en coche irás cada día.

 

 Y si tu radio se para

 y no tienes distracción,

 enseña billetes verdes

 y tendrás televisión.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 

Por no ser un calzonazos,

 tu suegra ya no te quiere,

 enseña billetes verdes

 y suegra para rato tienes.

 

 Porque esos billetes verdes

 de todo es la solución,

 si no fueran tan escasos

 que bien estaría yo.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación,

 siempre dan la salvación,

 siempre dan la salvación.

 

 

   Parodia

Billetes verdes

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Billetes, billetes verdes

pero que equivocación.

Hay muchos que tienen miles

y nunca salen de prisión.

 

A todo el mundo, señores,

quiero darles mi consejo:

No enseñen billetes verdes,

que ahorrar es lo primero.

 

Y si quieren ir al fútbol

y se agotan las entradas,

te vas derechito al parque

y te paseas con la criada.

 

Billetes, billetes verdes

pero que odiosos son.

Los enseñas en cualquier sitio

y te echan la maldición.

 

Conocí a un pobre muchacho

que era feo y jorobado

enseñó billetes verdes

y hoy está hospitalizado,

pues encontró a una muchacha

que hay miles por ahí

con la tranca de una puerta

le reventó la nariz.

 

Billetes, billetes verdes,

es una calamidad,

para presumir con ellos

nunca tienen que faltar.

 

Si te cansas de ir andando

en bicicleta o en tranvía,

no enseñes billetes verdes

que te los quitan enseguida.

 

Si la radio se te para

y no tienes distracción,

te vas al bar de la esquina

y verás televisión.

 

Billetes, billetes verdes

Billetes, billetes verdes,

pero qué malitos son

por culpa de ellos

tuve yo una indigestión.

 

Pa que quiere nuestra suegra

esos malditos billetes

si siempre tienen las hijas

que le dan to lo que quieren.

 

Y si un día te levantas

y te pones a dar gritos

con tus billetitos verdes

serás menos que un mosquito.

 

Billetes, billetes verdes

eso no vale pa na

y si no sabes llevarlos

te llueve la bofetá

y en la ruina quedarás,

y no servirás pa na.