Emilio el moro
Emilio el moro
Emilio el moro

Emilio "El Moro"

 

Emilio el Moro puede muy bien decirse que es un artista que ha logrado ganarse a pulso, mediante su labor, su tesón y su trabajo, al público que le sigue y admira. Apenas ha aparecido ante las cámaras de televisión, medio que con mayor facilidad puede promocionar a los intérpretes, pero el público español conoce sobradamente a Emilio el Moro, y sus discos son de los que alcanzan un buen y envidiable nivel de ventas.

 

Como él mismo dice, apenas puede recordar el primer día que pisó un escenario, pues lleva la vocación en su sangre, desde su nacimiento. Cuando comenzó a destacar, lo hizo vestido tal como iba en su tierra natal, de ahí su sobrenombre, y la indumentaria que le acompaña en todos las actuaciones y en todos los escenarios.

 

La forma de interpretar de Emilio el Moro es personal y difícil. El mismo caricaturiza las creaciones más en boga, para ofrecerlas al público que le aplaude, desde «El relicario» hasta «Ho capito que ti amo». Es el primer intérprete masculino en este género, cuya bandera populariza, con faldas, la triunfadora Mary Santpere.

 

En sus actuaciones se acompaña a la guitarra, recita, explica chistes, es un magnífico showman, tal como ahora se busca en las figuras del espectáculo.

 

Preferentemente actúa en las galas de las estrellas de arte flamenco; uno de sus últimos éxitos lo consiguió en el Circo Price, de Madrid, acostumbrado a mimarle con sus aplausos en sus actuaciones junto a Pepe Pinto, Manolo el Malagueño, etc.

 

Hoy ofrecemos, una vez más en esta colección, los éxitos de este «as» que, acompañado por su guitarra, cantaría: «Un día de San Eugeniio, yendo hacia el parque la conocí...».

 

 

   Original

Maria de la O

(Valverde/León)

 

Para mis manos tumbagas,

para mis caprichos monedas.

Y para mi cuerpo lucirlo

mantones bordados, vestidos de seda.

La luna que yo pida, la luna que me da.

Que para eso mi payo ha visto

más parnés que tiene un sultán.

Envidio tu suerte,

me dicen algunas al verme lucir.

Y no saben pobres

 la envidia que ellas me causan a mí.

 

María de la O, que desgraciaita

gitana tu eres teniéndolo to.

Te quieres reír y hasta los ojitos

los tienes morados de tanto sufrir.

Maldito parné que por su culpita

dejaste al gitano que fue tu querer.

Castigo de Dios, castigo de Dios.

Es la crucecita que lleva a cuesta María de la O.

María de la O

 

 

Para su sed fui el agua,

para su frío candela.

Y para su beso amante

de entre sus brazos mi carne morena

Querer como aquel nuestro,

no hay en el mundo dos.

Maldito dinero que así de su vera a mí me apartó.

 

Serás mas que reina

me dijo a mí el payo y yo le creí.

Mi vida y mi oro

daría yo ahora por ser lo que fuí.

María de la O, que desgraciaita

gitana tu eres teniéndolo to.

Te quieres reír y hasta los ojitos

los tienes morados de tanto sufrir.

Maldito parné que por su culpita

dejaste al gitano que fue tu querer.

Castigo de Dios, castigo de Dios.

Y es la crucecita que lleva a cuesta María de la O.

 

  Parodia

Maria de la U

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María de la U, que desgraciaíta

tú eres, morena, por culpa de un zulú.

Te quieres reí, pero los ojitos

los tienes llenos de legañas y no los puedes abrir.

¡Mardito parné, pues por su curpita

compraste el butano que te hizo puré!...

¡Castigo de Dios, castigo de Dios,

es esa joroba que llevas a cuestas

María de la U!...

 

 

Para tu cuello, collares

para tus manos caenas

y pá tu cuerpo desgarbao

te voy a arrear cien palos

a ver si te enderezas.

 

 

 

Serás más que reina

me dijo el cipayo y yo lo creí,

mi radio y el loro

daría yo ahora por irme a Madrid.

La vía que le pía, la vía me da

que pa eso mi hombre

desea que me tire al tren

pá no verme más.

 

 

   Original

El niño perdido

Molina Manchón/Gracia Aparicio

 

Un domingo de piñata

 un niñito se perdió,

 cuando en la calle jugaba

 vestidito de Pierrot.

 

 La madre desesperada

 lo busca como una loca,

 corre y grita de repente

 y con su nombre en la boca

 va preguntando a la gente:

 

 "¿Por aquí no han visto un niño

 con cinco años en flor?

 tan limpio como el armiño

 y el pelo rubio de sol"

 

 "Es mi hijo y se ha perdido

 mirarme de dolor rota

 y el corazón sin latido

 me va sangrando en la boca".

 

 Por el barrio lo buscaron

 pero nadie lo encontró,

 iba la noche avanzando

 y aumentando su dolor.

 

 La madre tan afligida

 no encuentra remedio humano,

 cuando llaman a la puerta

 y un buen hombre se presenta

 con el niño de la mano.

 

 

 ¡Ya mi niño apareció!

 mira mi emoción sin freno,

 ¡Ya mi niño apareció!

 y hasta el Ángel de la Guarda

 está velando su sueño

 y nunca lo desampara.

 

 Parodia

El niño perdido

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Un domingo de piñata

un ratero le robó

a la dueña de una tienda

dos zapatos y un camisón.

 

La dueña, desesperada,

corre y grita, de repente:

"¡A ese!"

y con un palo en la mano

va preguntándole a la gente:

 

"¿No han visto correr un ratero

con veinte años sin flor,

con la tiricia en la cara

y arrastrando un camisón?"

 

Es un ratero y me ha robado;

mirarme de dolor rota,

el corazón derretío

y las arpargata rota.

 

Por las tascas lo buscaron,

pero nadie lo encontró,

y la noche avanzando

y pegando tropezón.

La dueña, desesperada,

no encuentra remedio urbano,

cuando llaman a la puerta

y un buen guardia se presenta

con un perro de la mano.

 

Fandango

 

Ya el ratero ha aparecío,

mirar mi emoción sin freno.

Ya el ratero ha aparecío

y que lo que a mí me robaba

se lo ha dao a un verdulero

por dos canastos de haba.

 

  Original

Mi perrito Lucero

Salazar/Gómez/Pinto

 

Mi perrito Lucero fue mi alegría,

 el mejor compañero que yo tenía

 A la escuela a mi niño acompañaba

 y con cuanto cariño con él jugaba.

 

 Pero una noche él solito

 en defensa de mi hogar,

 en la mano de un maldito

 ya no pudo más ladrar.

 

 No siento los dineros que me robaron,

 sino al pobre Lucero que me mataron.

 A pesar del tormento de su agonía,

 su rabito contento aún se movía.

 

 Alma de tirano, corazón de hierro,

 maldita sea la mano que mata a un perro,

 maldita sea la mano que mata a un perro.

 

 En penar y contento, siempre testigo,

 gozó en todo momento, sintió conmigo.

 

 Fue tan grande y tan sano,

 tanto adoraba,

 que lamía la mano

 que le pegaba.

 

 No siento los dineros que me robaron,

 sino al pobre Lucero que me mataron.

 

 A pesar del tormento

 de su agonía,

 su rabito contento

 aún se movía.

 

 Alma de tirano,

 corazón de hierro,

 maldita sea la mano

 que mata a un perro,

 maldita sea la mano,

 que mata a un perro.

 

 

   Parodia

Mi perrito Lucero

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Mi camello Lucero fue mi alegría

El mejor compañero de travesía.

No quería caravana por ir conmigo

y en vez de agua bebía fanta con vino.

 

Pero una noche rendío

un oasis divisé

y cuando quedé dormido

en la ruina desperté.

 

No siento los collares que me robaron

sino el pobre camello que me lisiaron.

 

 

 

Algo le tiraron pesao como un hierro

maldita sea el canalla que hirió al camello.

 

 

Me ayudaron tres indios a hacer la fosa

y enterré a mi camello y sus dos jorobas

pero cuando me venia la arena se meneó

y es que el camello vivía y llorábamos los dos.

 

De lo que me robaron me importa un comino

si tengo a mi camello siempre conmigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A pasito corto

nos fuimos a casa

y se hinchó de mosto

con mucha gracia.

Marditas sean las manos

que matan a un oso.

 

 

   Original

Los cuatro muleros

J. Tejada, H. Montes y J. Sánchez

 

Cuando era el aire de fuego

 yo recorrí con mi ruego la caló,

 y a la velada abrigo

 la luna blanca va asomando

 ayyy, por la montañas del cielo.

 La luna blanca asomaba

 por las montañas del cielo,

 de cuando en cuando se para

 pa ver el color de tu pelo,

 pa ver el color de tu pelo,

 pa ver el color de tu pelo,

 pa ver el color de tu pelo,

 y los ojos de tu cara.

 La luna tiene cerco,

 tiene cerco la luna,

 la luna tiene cerco,

 tiene cerco la luna,

 tiene cerco la luna,

 ay mamita mía, mi amante muerto.

 Hasta la luna llora,

 la luna esta llorando

 esta llorando la luna,

 la luna esta llorando

 mamita mía, mamita mía,

 mamita mía,

 de sentimiento, de sentimiento.

 

 De los cuatro muleros,

somos cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

ay mamita mía, que van al río,

que llegue al río,

 que llegue, que llegue al río.

 

El de la mula torda,

el de la mula torda,

el de la mula torda,

 ay mamita mía, es mi marido.

 Esta lloviendo,

 está lloviendo en el campo,

 esta lloviendo en el campo

 está en el campo lloviendo,

 lloviendo esta en el campo

 esta lloviendo en el campo,

 ay mamita mía, mi amor ser moja.

 Quien fuera un arbolito,

 quien fuera un arbolito,

 un arbolito fuera

 quien fuera un arbolito,

 ay mamita mía, con muchas hojas

 lleno de hojas

 lleno de hojas.

 

 

   Parodia

Los cuatro muleros

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Ay, llamarme por soleá

llamarme por soleá

como me llamó mi mare

ay, ay, al mes y medio de casá.

Que no llamarme a mí Cacilda

no me llaméis Cacilda,

llamarme por soleá.

Eran dos grandes tapones

los que tapaban sus oídos

era muy larga y morena

la cara como una trompa

y del color de la tierra

que no ha visto el agua clara

desde antes de la guerra.

Caballo peor esquilao

y peor atalajao

ningún andaluz lo ronca. (Lo sueña).

Ni traje peor cortao

que el que lucía su doña,

era de lata el herraje.

 

 

 

 

 

 

Ay de los cuatro burrero

que no eran cuatro mulero

que los dueños de las burras,

mamita mía,

era el cuarto y el primero.

 

 

 

 

El de la burra tolda

El de la burra tolda

el de la burra tolda,

mamita mía, no llegó al río,

no llegó al río, no llegó al río.

Porque estaba lloviendo en el campo,

en el campo está lloviendo

y no tenía paragua

ni había comío.

 

 

   Original

Mambrú se fue a la guerra

 L. B. de Bonald/Aldeny

 

Mambrú se fue a la guerra

¡Qué dolor, qué dolor, qué pena!

Mambrú se fue a la guerra

No sé cuándo vendrá

Do re mi, do re fa

No sé cuándo vendrá.

 

Si vendrá por la Pascua

¡Qué dolor, qué dolor, qué gracia!

Si vendrá por la Pascua

O por la Trinidad

Do re mi, do re fa

O por la Trinidad.

 

La Trinidad se pasa

¡Qué dolor, qué dolor, qué guasa!

La Trinidad se pasa

Mambrú no viene ya

Do re mi, do re fa

Mambrú no viene ya

 

Me he subido a la torre

¡Qué dolor, qué dolor que corre!

Me he subido a la torre

Para ver si vendrá

Do re mi, do re fa

Para ver si vendrá.

 

Por allí viene un paje

¡Qué dolor, qué dolor, qué traje!

Por allí viene un paje

¿Qué noticias traerá?

Do re mi, do re fa

¿Qué noticias traerá?

 

Las noticias que traigo

¡Del dolor, del dolor me caigo!

Las noticias que traigo

Son tristes de contar

Do re mi, do re fa

Son tristes de contar.

 

Que Mambrú ya se ha muerto

¡Qué dolor, qué dolor, qué entuerto!

Que Mambrú ya se ha muerto

Lo llevan a enterrar

Do re mi, do re fa

Lo llevan a enterrar.*

 

En caja de terciopelo

¡Qué dolor, qué dolor, qué duelo!

En caja de terciopelo

Y tapa de cristal

Do re mi, do re fa

Y tapa de cristal.

 

Y detrás de la tumba

¡Qué dolor qué dolor, qué turba!

Y detrás de la tumba

Tres pajaritos van

Do re mi, do re fa

Tres pajaritos van.

 

Cantando el pío-pío

¡Qué dolor, qué dolor, qué trío!

Cantando el pío-pío

Cantando el pío-pá

Do re mi, do re fa

Cantando el pío-pá.

 

 

   Parodia

Se va a la guerra

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Mambrú se va a la guerra

carabí, carabí, que pena

Mambrú se va a la guerra

porque se va a casar.

¡Ay, Mambrú! ¡Ay, Mambrú!

¡Qué imbécil eres tú!

 

Mambrú como un pobre hombre

el anzuelo ya picó:

se enamoró de la Pepa

y la guerra comenzó.

 

Mambrú discute con gritos,

la Pepa, con alborotos,

los infelices vecinos

tienen los oídos rotos.

 

Mambrú se fue a la guerra

carabí, carabí, que pena

Mambrú se fue a la guerra

después que se casó

¡Ay, Mambrú! ¡Ay, Mambrú!

¡Qué idiota fuiste tú!

 

Mambrú que se vio perdido

una noche se fugó,

y la Pepa le echo el guante

y encima le sacudió.

 

Entre gasas y algodones

el pobre Mambrú pensó

que se casó en martes y trece

y así el casorio salió.

 

Coda

 

Un autobús despistado

a la Pepa ya chafó;

Mambrú se vistió de luto

y al chófer gratificó.

 

 

   Parodia

A quien le vendo la suerte

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Tiene el color de la jeta,

negro como el regalís,

y lleva en la boca bocera

y en la mano un calcetín.

De un carro de la basura

la sacaron cuando chica,

y hoy tiene ya veinte años

y huele a coles, pescao y lechuga.

Palabras que lleva el rumbo

tan negras como el carbón,

el poso del tío Raimundo

sintió el profundo cante simplón.

A quien le vendo el aceit

del que no sale para otro lado,

pues tengo catorce litros

en mi despensa, bien achantao.

De aceitunas sevillanas,

quien me compra un litro a mí.

El de soja y avellanas

es el que se queda aquí.

Cuatro kilos de trinita

voy poniendo en los lugares

por donde mi suegra pasa,

y hecha polvo de la casa

mañana, mañana sale.

Yendo de chusma en la moto

corriendo a todo correr,

mi novia anoche se ha roto

el hueso del peroné.

Como el golpe le dolía,

a la Casa de Socorro

la llevaron en seguía,

pues le salía sangre del morro

Quizás una jarra de tinto

mi novia se trasegó,

como es borracha y lechuza,

buena merluza que se pescó.

 

 

 Original

Dos arbolitos

Chucho Martínez Gil

 

Han nacido en mi rancho dos arbolitos,

dos arbolitos que parecen gemelos,

yo desde mi casita los veo solitos,

bajo el amparo santo y azul del cielo.

 

Nunca están separados uno del otro,

porque así quiso Dios que los dos nacieran

y con sus mismas ramas se hacen caricias,

como si fueran novios que se quisieran.

 

Arbolito, arbolito, bajo tu sombra,

voy a esperar que el día cansado muera

y cuando estoy solita mirando al cielo,

pido pa que me manden mi compañero.

 

Arbolito, arbolito, me siento sola,

quiero que me acompañes hasta que muera.

 

 

 

Arbolito, arbolito, bajo tu sombra,

voy a esperar que el día cansado muera

y cuando estoy solita mirando al cielo,

pido pa que me manden mi compañero.

 

Arbolito, arbolito, me siento sola,

quiero que me acompañes hasta que muera.

 

 

   Parodia

Dos zanahorias

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Han salido en mi huerta dos zanahorias,

dos zanahorias de color amarillo,

que me las ha pedido mi tío, el de Soria,

para comerlas frías con solomillo.

 

Yo creo que si se las come, revienta,

y esto sí que es jugarle una doble pifia,

porque mis zanahorias amarillentas

seguro estoy que sufren de la tiricia.

 

Zanahoria, zanahoria, mi copla escucha,

con cebolletas frescas me gustan tanto,

y aunque tienes la cara tan paliducha,

mira como rendido de hambre te canto.

 

Mi cotorra y mi loro están tristes

porque me han visto ayer rebuznar,

yo sé bien que no soy un borrico,

pero nadie lo sabe apreciar.

 

Porque vino a decirme el vecino

que mi suegra se quiere asfixiar,

como no tiene gas en su casa,

el Butano le voy a llevar.

 

Si le falta con una bombona,

dos docenas la pienso comprar,

yo pretendo que la muy bribona,

por marimandona, que se hinche de gas.

 

   Parodia

¿Pero que salero!

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

¡Pero qué salero...!

¡Salero!

Pero que salero tié mi niña

para ponerse el sombrero.

¡Pero que salero!

¡Salero!

Cuando se enfada mi niña

y me hace fregar el suelo.

Y como ríe y como canta,

como le zumba al pandero

mientras yo hago las camas

y saco a pasear al perro.

Mientras yo lavo la ropa

mi niña con su salero

me sacude un escobazo

si mucho jabón le echo.

¡Pero que salero!

¡Salero!

Pero que salero tié mi niña

mientras yo cuido el puchero

¡Pero que salero!

¡Salero!

Cuando se enfada mi niña

atizándome pá el pelo.

 

 

   Original

Antonio Vargas Heredia

De la Oliva/Merenciano/Mostazo

 

Con un clavel grana

 sangrando en la boca,

 con una varita

 de mimbre en la mano,

 por una vereda

 que llega hasta el río,

 iba Antonio Vargas

 Heredia, el gitano.

 

 Entre los naranjos

 la luna lunera,

 ponía en su frente

 su luz de azahar,

 y cuando apuntaban

 las claras del día,

 llevaba reflejos

 del verde olivar,

 del verde olivar.

 

Antonio Vargas Heredia,

 flor de la raza calé,

 cayó el mimbre de tu mano

 y de tu boca el clavel,

 Y de tu boca el clavel.

 

De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí.

 De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí,

 as mocitas de Sierra Morena,

 se mueren de pena llorando por ti.

 Antonio Vargas Heredia,

 se mueren de pena llorando por ti.

 

 

 Era Antonio Vargas Heredia, el gitano

 el más arrogante

 y el mejor plantado

 y por los contornos

 de Sierra Morena,

 no lo hubo más bueno,

 más guapo y honrado.

 

 Pero por culpita

 de una hembra gitana,

 su faca en el pecho

 de un hombre se hundió.

 

 Los celos malditos

 nublaron sus ojos

 y preso en la trena

 de rabia lloró,

 de rabia lloró.

 

 Antonio Vargas Heredia,

 

 flor de la raza calé,

 cayó el mimbre de tu mano

 y de tu boca el clavel

 y de tu boca el clavel.

 

 De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí.

 De Puente Genil a Lucena,

 de Loja a Benamejí,

 las mocitas de Sierra Morena

 se mueren de pena

 llorando por ti.

 Antonio Vargas Heredia,

 se mueren de pena

 llorando por ti.

 

 

   Parodia

Antonio Vargas Heredia

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Con un ladrillazo

sangrando en la boca

y con su chivata

de pino en la mano

a darse un bañito

por el río iba

Don Antonio Vargas

 en traje de baño.

 

Entre higos y chumbos

la luna lunera

alumbraba menos

 que te alumbra un gas

y cuando er gitano

 a sentarse iba

se llenó de espinas

 la parte de atrás.

 

 

Antonio Vargas Heredia

flor de la raza calé

tú tienes lleno de espinas

un sitio que no se ve,

un sitio que no se ve.

 

De Londres hasta Lucena

de Hamburgo a Benamejí

las moritas de Sierra Morena

se mueren de asco al verte vení.

 

 

 

 

 

 

Era Antonio Vargas Heredia el gitano

el tío más fachoso y el

más derrotao

y en todas las tascas

de Sierra Morena

to lo que bebía lo dejaba fiao.

 

 

Pero por culpita de

una mora alemana

de cerveza en Loja

dicen que se hartó.

 

Cuarenta guantazos

nublaron sus ojos

y preso en la trena

la turca durmió.

 

 

Antonio Vargas Heredia

¿qué?

flor de la raza calé

te han dao con la chivata

en medio del peroné

en medio del peroné.

 

de Ceuta hasta Lucena

de Larache a Benamejí

las moritas de Checoslovaquia

se mueren de pena

llorando por ti.

 

 

  Original

Grandes tormentos

León / Quiroga

 

La gente quiere enterarse

por qué ando siempre bebío

y yo le digo a la gente

porque bebiendo se olvía.

 

Pero tu sabes de sobra

que no bebo pa olvidá

sino pa que nadie sepa

lo que te juré callar.

 

Me está costando la vía

cumplir este juramento

porque tu nombre en los labios

me sale a cada momento.

 

Como esta pena que me trajo la suerte

no hay en el mundo mi Dios un castigo

es como un toro de pasión y de muerte

que está acabando serrana conmigo

 

Decirlo quisiera

a los cuatro vientos

y me callo por ti compañera

y eso sí que son grandes tormentos.

 

 

Ayer tu niña en la calle

me pidió que la besara

y a mí me entró escalofrío

pues tiene tu misma cara.

 

Y me temblaron la carne

de la envidia que me entró,

en pensar que aquella rosa

podría ser de los dos.

 

Así que deja que beba

hasta que caiga rendío

pa reponerme por dentro

con tu cariño y el mío.

 

Como esta pena que me trajo la suerte

No hay en el mundo mi Dios un castigo.

Es como un toro de pasión y de muerte

Que está acabando serrana conmigo.

 

Decirlo quisiera

a los cuatro vientos

y me callo por ti compañera

y eso sí que son grandes tormentos,

 

Y me callo por ti compañera

esto sí que son grandes tormentos

 

 

   Parodia

Grandes tormentos

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

El pueblo quiere enterarse

porque ando siempre bebío

y yo le digo a la gente

que no me metan en líos.

 

Pero tú sabes de sobra

que me dejaste sin parné,

te llevaste de la casa

los clavos de la paré.

 

Me está costando la vía

no haberte puesto un barreno

y que el pedazo más chico

llegar a Montevideo.

 

Con esta pena que me trajo la suerte

no hay en el mundo, mi Dios un castigo

es como un toro retratado en mi frente

y está acabando a cornadas conmigo.

 

Decir no quisiera

¡ay! ¡ay! ¡ay! no quisiera

ni a los cuatro vientos

lo que pienso hacer contigo

si algún día a mi vera te encuentro.

 

Ayer tu madre en la calle

me dijo que te buscara

y yo te di un paraguazo

pues tiene tu misma cara.

 

Y temblaba como un pulpo

del coraje y de la rabia que me entró,

al verla salir de casa

llevándose el escobón.

 

Así que dejar que beba

hasta que caiga torcido

pá no acordarme de ella

ni de la madre que la ha perdido.

 

Soy un desgraciao como un pollo por pascuas

y tengo embotaos los cinco sentidos.

Hace diez años que a mí me lo decían

y yo nunca me lo había creído.

 

el día que te encuentre

¡ay! ¡ay! ¡ay! quisiera

colgarte de un puente

y tenerte de esta manera

hasta que a mí me crezcan

los dientes.

 

 

   Original

Vivir sufriendo

Moradiellos/J. Alvarez

 

Que nos estamos queriendo

 no quieres que nadie sepa,

 que nos estamos queriendo

 no quieres que nadie sepa.

 

 Prefieres vivir sufriendo

 y yo me vaya poniendo

 y yo me vaya poniendo

 pálido como la cera.

 

Prefieres vivir sufriendo

 y yo me vaya poniendo

 y yo me vaya poniendo

 pálido como la cera.

 

Que malito es el querer

 si me aparta de tu vera

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 

 Si me apartan de tu vera

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 

 

Que adelanto con quererte

 si a mi vera no te tengo,

 que adelanto con quererte.

 Yo estoy sufriendo un castigo,

 que Dios me mande la muerte

 si no es verdad lo que digo.

 

 

Porqué te habré conocido

 si eres mi mayor tormento,

 porqué te habré conocido

 si eres mi mayor tormento.

 Yo quisiera a ti olvidarte

 pero yo te quiero tanto

 pero yo te quiero tanto

 de mi vera no te aparte.

 

Yo quisiera a ti olvidarte

 pero yo te quiero tanto

 pero yo te quiero tanto

 de mi vera no te aparte

 

 Que malito es el querer

 si me apartan de tu vera,

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 Si me apartan de tu vera

 si me apartan de tu vera

 de penita moriré.

 

 Que adelanto con quererte

 si a mi vera no te tengo,

 que adelanto con quererte.

 Yo estoy sufriendo un castigo

 que Dios me mande la muerte,

 si no es verdad lo que digo,

 si no es verdad lo que diiiiiii......

 si no es verdad lo que digo.

 

 

   Parodia

Vivir sufriendo

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

De lo que debo en la tienda,

no quiero que nadie sepa,

de lo que debo en la tienda

no quiero que nadie sepa.

 

Prefieres seguir debiendo,

prefieres seguir debiendo

mientras yo me estoy quedando

planchado como una estera.

 

 

 

 

 

 

Que moderno es el deber

firmando letras y letras (bis)

no te quedas sin comer.

 

 

Te traje una lavadora,

también un aspirador

y tú me pides ahora

que compre un televisor.

 

Qué adelanto yo pagando

lo que en la tienda debemos,

qué adelanto yo pagando,

tú la has tomao conmigo

y Dios me mande un embargo

si es mentira lo que digo.

 

 

Qué pena me da decirte

que de verte me arrepiento,

qué pena me da decirte

que de verte me arrepiento,

que ruina me has buscao,

que ruina me has buscao (bis)

cuando hablé de casamiento.

 

 

 

 

 

 

 

Qué malito es el deber

si compras a plazos los muebles, (bis)

y no tienes pa comer.

Si viene todos los meses

el tío de la cartera,

no sabes donde meterte

y me aparto de tu vera.

 

Qué adelanto con quererte

si a mi vera no te tengo

qué adelanto con quererte,

yo estoy sufriendo un castigo

y ya debo hasta los guantes,

la bufanda y el abrigo.

 

 

   Original

Ni se compra

Monreal

 

Me ofrecen correr el mundo entero

 honores y dinero

 y amores de verdad.

 Y a cambio me piden un te quiero

y yo me muero, muero

 por no poderlo dar.

 

 Porque estuve viviendo la vida

 y no supe engañar ni fingir

 y a la gente que amor me pedía

 que amor me pedía, les dije yo así:

 

 Ni se compra ni se vende

 el cariño verdadero,

 ni se compra ni se vende,

 no hay en el mundo dinero

 para comprar los quereres.

 Que el cariño verdadero,

 que el cariño verdadero

 ni se compra ni se vende.

 

 El día en que tu me conociste,

 alegre me pusiste

 y yo no sé porqué.

 Si luego te fuiste de mi vida

 dejándome una herida,

 que yo curar no sé.

 

Te ofrecieron riquezas y honores

 te cegaste lo mismo que yo

 y hoy que quieres comprar mis amores

 tendré que cantarte

 la misma canción:

 

 Ni se compra ni se vende

 el cariño verdadero,

 ni se compra ni se vende.

 No hay en el mundo dinero

 para comprar los quereres,

 que el cariño verdadero,

 que el cariño verdadero

 ni se compra ni se vende.

 

 

   Parodia

Ni se compra

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Me ofrecen correr el mundo entero

desde Aranda de Duero

hasta Ciudad Real.

Y a cambio me piden un puchero

de patas de cordero

y carne «ongelá.

 

Porque estuve comiendo judías

con morcilla, tocino y lacón

y la Concha, que es vecina mía,

lo vio y en seguida con guasa cantó:

 

Ni se compra ni se vende

el buen aceite de oliva

ni se compra ni se vende

y aunque nadie lo conciba

hoy vale mucha panoja

el buen aceite de oliva

el buen aceite de oliva

lo cambian por el de soja

 

El día que tú me conociste,

recuerdo que cogiste

una hermosa tajá.

El susto le diste al dios Baco

y oliste amoníaco

como una condená

 

Te ofrecieron un viaje a la China,

te cegaste por un chinarrón...,

yo te dije: "Cuidado Catalina,

no vuelvas con granos

que allí hay mucho arroz".

 

Ni se compra ni se vende

el cariño de la suegra,

ni se compra ni se vende.

Porque nos deja sin blanca

y luego nos trae la negra,

y la sangre nos enciende

ni se compra ni se vende

el cariño de la suegra.

 

 

   Original

Trigo limpio

Quintero/León/Quiroga

 

Vela,

el barco de mis amores,

no tiene más que una vela,

remendadita y graciosa,

igual que mi María Manuela,

que es morena y muy garbosa.

 

Es morena y muy garbosa,

y tiene el cutis más fino,

que las hojitas de rosa.

 

Se conforma mi niña con un vestido,

y le basta y le sobra con un marido,

De percal que se vista,

¡viva el salero!,

es mi María Manuela la reina,

es la reina,

mi María Manuela,

del mundo entero.

 

María Manuela, ¿me escuchas?

Yo de vestidos no entiendo,

pero… ¿te gusta de veras

ese que te estás poniendo?

 

Tan fino, tan transparente,

tan escaso y tan ceñido,

que a lo mejor por la calle

te vas a morir de frío.

 

Te sienta que eres un cromo,

pero cámbiate de ropa,

si es un instante, lo justo

mientras me tomo esta copa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La rosa que me entregaron,

al pie del altar mayor,

lleva las sayas cumplidas,

y nadie le ve el color

 

Tiene mi María Manuela,

la carita de una rosita,

y el olor de primavera.

 

Te quiero guapa y sencilla,

como yo te conocí,

no tienes que engalanarte,

para nadie, más que para mi.

 

Ni tu eres mujer moderna,

ni quiero que lo aparentes,

que yo te prefiero antigua,

que lo antiguo vale siempre.

 

Que como el triguito limpio,

que todo el mundo te compare,

que por fuera y por dentro,

te parezcas a mi madre.

 

¿Te cambiaste ya el vestido?

andando, para el teatro,

ya verás tú con qué envidia

nos contemplan más de cuatro:

“¡Vaya un marío con suerte

y una mujer bien plantá,

es una vara de nardos

con la carita lavá!”.

 

Y al salir yo te prometo

cantarte con alegrías,

lo mismo que te cantaba

cuando tú eras novia mía.

 

Ya no se pinta la cara, señores

la mujer que yo más quiero.

Ella ya no se pinta la cara,

huele a tomillo y romero,

se lava con agua clara,

que Dios la manda del cielo.

 

 

   Parodia

Trigo limpio

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Te llamaban la panocha

por tu pelo encarnado

te llamaban la panocha

pero yo no sé lo que te han echao

que ahora eres una brocha

con cuatro pelos al lao.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María Manuela. ¿Me escuchas?

Yo de vestidos no entiendo

pero me gusta de vera

 ese que te has ponido.

 

Tan largo, tan corto

y tan estrecho

que a lo mejor por la calle,

se te van a ver las costillas.

 

Te sienta que eres una calcomanía

pero cámbiate de ropa mujer,

 si es un momento

mientras me tomo el té que está muy caliente.

 

Ponte el del cuello cerrao

que te está de maravilla

y que te llega dos cuartas

por encima de la rodilla.

Cada vez que te lo pones

te encuentro tan elegante

que me parece que veo

la trompa de un elefante.

 

El chumbo que tú me diste

era gordo y colorao

me lo comí sin pelarlo

y aquí lo tengo atancao.

 

 

 

 

 

Te quiero sucia y pelua

como yo te conocí,

no tienes que afeitarte

pa nadie más que pa YO.

 

Ni tú eres mora moderna

ni quiero que lo aparentes,

que yo te prefiero antigua

y oliendo a perros calientes.

 

 

 

 

 

 

¿Te cambiaste las enaguas?

Pues andando pa el teatro

ya veras con que envidia

nos contemplan más de nueve.

 

 

 

 

 

Y al salir yo te prometo

cantarte con sentimiento

lo mismo que te cantaba,

cuando vendías pimientos.

 

Ya no se pinta la cara

la mujer que yo quería

ella ya no se pinta la cara

huele a colonia barata

y se lava con la toalla

una vez a la semana.

 

 

 Original

Te he de querer mientras viva

León / Quiroga

 

Cuando nos vieron del brazo

 cruzar platicando la calle Real,

 entre la gente del pueblo

 fue la letanía de nunca acabar:

 

  "Que si puede ser su pare...

  Que es mucho lo que ha corrido...

 Que un hombre así, de sus años,

 no es bueno para marido"...

 

 Fueron tantas cosas las que yo sentí,

 que tras de la reja de cara a tus ojos

 me oyeron decir:

 

 Por mi salud, yo te juro,

que eres para mí, lo primero

 y me duele hasta la sangre

 de lo mucho que te quiero.

 

 No se me importan tus canas

 ni el sentir de los demás,

 lo que me importa es que sepas

 que te quiero de verdad.

 

 Soy de tus besos cautiva

 y así escribí en mi bandera:

 Te he de querer mientras viva,

 compañero, mientras viva

 y hasta después que me muera.

 

 Tú a lo mejor te imaginas

 que yo por mis años me voy a cansar.

 Y en el cariño, serrano,

 yo me considero de tu misma edad.

 

 Y no miro a los chavales,

 contigo voy orgullosa,

 pues me llevas a tu vera

 como quien lleva a una rosa.

 

 No le tengas miedo

 a mi juventud,

 que para mi persona

 no existe en el mundo

 nadie más que tú.

 

 Por mi salud, yo te juro,

 que eres para mí lo primero,

 y me duele hasta la sangre

 de lo mucho que te quiero.

 

 No se me importan tus canas

 ni el decir de los demás,

 lo que me importa es que sepas

 que te quiero de verdad.

 

 Soy de tus besos cautiva

 y así escribí en mi bandera:

 Te he de querer mientras viva,

 compañero, mientras viva

 y hasta después que me muera.

 

 

Parodia 

   Te he de querer mientras viva

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Cuando me ven por la calle

cogío de tu brazo y sin un real

todas las comadres del pueblo

me miran con asco y empiezan a hablar:

 

"Que si dale, que si toma,

que si pito, que si flauta,

con un hombre de mi estatura

no es bueno pá una jirafa".

 

No te dé a ti miedo, que digan de mí,

que yo no te quiero porque eres más vieja

que el Guadalquiví.

 

Por mi cuñá te lo juro

que eres pá mí lo tercero

y se me rizan las cejas

cuando te digo te quiero.

 

No se me importa tus canas,

ni tus piernas tan doblás,

lo que quiero es que comprendas

que puedes ser mi mamá.

 

Soy de tus perras cautivo,

lo atestigua mi cartera,

y he de aguantar mientras viva,

aunque frito y más quemao

que el palo de una churrera.

 

Tú a lo mejor te imaginas

que por tu dinero te voy aguantar,

tu médico dijo hoy

que tienes más vida que un arangután.

 

Que si crema y maquillaje,

cuatro fajas y lo demás,

cuando te veo levantarte

eres una mona pelá.

 

No te dé a ti miedo

que digan de ti,

que eres más pesada

que cuarenta moscas

 pegás a la nariz.

 

Por mi salú te lo juro

que eres pá mí lo noveno

y se me cuaja la sangra

cuando dices, te espero.

 

No se me importa que grites

ni que cojas el avión

lo que quiero es que te aplaste

muy despacio un camión.

 

Me voy pá siempre Torcuata

te llevo en mi pitillera

pá aborreser el tabaco

y olvidarme compañera

que te encontré en un estanco.

 

 

   Parodia

Rosarito de mi vida

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Que mira de medio lao,

tengo una novia que es bizca

que mira de medio lao

yo pido que me dé un beso

y se lo da al que tiene al lao.

 

Cuando compra unos zapatos

hay que ver los pies que tiene

cuando compra unos zapatos

que pisas un cocodrilo

y le tapas hasta el rabo.

 

De la feria de Utrera

el otro día,

se escapó un toro bravo

de la corría.

Como mi novia es bizca

vio dos ventanas

subió a la que no era

y está en la cama.

 

Eres bonita

y no te has casado

eres bonita y no te has casao

porque la cara se te ha picao.

 

 

  Original

La malagueña

Galindo / Ramirez

 

Que bonitos ojos tienes

 debajo de esas dos cejas,

 debajo de esas dos cejas

 que bonitos ojos tienes.

 

 

 

 

Ellos me quieren mirar

 pero si tú no los dejas,

 pero si tú no los dejas

 ni siquiera parpadear.

 

Malagueña salerosa

 besar tus labios quisiera

 besar tus Labios quisiera

 malagueña salerosa.

 

 Y decirte niña hermosa

 eres linda y hechicera

 eres linda y hechicera

 como el candor de una rosa.

 

 

Con tus ojos me anunciabas

 que me amabas tiernamente,

 que me amabas tiernamente

 con tus ojos me anunciabas.

 

 Ingrata me traicionabas

 cuando de ti estaba ausente,

 cuando de ti estaba ausente

 de mi pasión me burlabas.

 

 Malagueña salerosa

 besar tus labios quisiera,

 besar tus Labios quisiera

 malagueña salerosa.

 

 Y decirte niña hermosa

 eres linda y hechicera,

 eres linda y hechicera

 como el candor de una rosa,

 como el candor de una rosa.

 

 

   Parodia

La malagueña

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

¡Qué bonetos ojos tingo!

debajo de mi torbante

por encema de mis barbas

qué benetos ojos tengo yo,

porque mi padri me lo ha puesto a me

cuanto yo jera mo pequeño,

en lo arto de la cona.

 

Ellos queren que me mera

pero si tú no lon denjan que se mueve

pero si tú no lon denjan que se mueve

ni siquiera que se menee un poqueto.

 

Malagueña salaruza,

Besar tus labios yo quiero

besar tus labios yo quiero

ma...malagueña salaruza.

 

y deserte cosa bueno

y deserte niña bueno

eres linda y hechisira

eres linda y hechisira

malaguenia salaruza

y desirte otra vez niña bueno

que eres linda y hechisira

eres linda y hechisira

como er candó de una ruza.

 

 

 

   Original

Carmona tiene una fuente

Jacinto Almadén

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmona tiene una fuente

Ay...

 con catorce... con catorce o quince caños

 

con un letrero que dice:

Ay...

 que viva el polo

 viva el polo de Tobalo

 

 

 Todos le piden a Dios

 la salud y la libertad

 y yo le pido la muerte

 y no me la quiere mandar.

 

 

   Parodia

El polo

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Recitado

 

Cante flamenco jondo

de las Raíces de los cimientos

de la Alhambra de Graná.

 Cante para estufa: EL POLO.

 

En Carmona hay una fuente,

¡Y a mí qué!...

con cuarenta o cincuenta caños.

 

Con un letrero que dice:

¡Y a mí qué!...

Viva el Polo en Verano

que viva el Polo en Verano.

 

 

   Original

Celos de espuma

A Molina Manchón

 

Tu cuerpo blanco de armiño

 bañada en agua y luna

 y al besarte el oleaje sentí

 celos de la espuma.

 

 Yo te miraba en silencio

 separando una por una,

 las flores y los tarajes verdes,

 de verde aceituna.

 

 Cuando saliste del río

 con tu bañador de luna,

 era tu cuerpo en la arena

 como una Venus desnuda.

 

 Ciego de amor y de celos,

 yo me lance en desafío

 para estrangular la espuma,

 para estrangular la espuma

 que te acarició en el río.

 

 El reía triunfador

 mirándome a mi vencido,

 mientras la brisa y la luna

 te besaban en el río,

 mientras la brisa y la luna

 te besaban en el río.

 

   Parodia

Celos de espuma

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Tu cuerpo lleno de tizne

tus pelos como un erizo

a tu lao no hay quien se arrime

porque me pegas pellizcos

 

Yo te miraba escondío

separando una por una

las ramas y los lagartos verdes

de verde aceituna.

 

Cuando saliste del río

con tu bañador de cebra

lo dejaste to teñío

de una capa negra, negra.

 

Ciego del sol que da Mayo

yo saqué el pañuelo mío

pa quitarme cuatro pulgas

que en mi traje habían caído

 

 

Yo reía triunfador

porque le escondí el vestío

y la tuve cuatro meses

zambulléndose en el río

y la tuve cuatro meses

hasta que murió de frío.

 

   Original

Una cordera

Niño de la Isla

 

Una cordera,

 una cordera,

 y una cordera

 yo crié en mi rebaño.

Yo crié en mi rebaño

 una cordera,

 una cordera

 y una cordera.

 Una cordera

 de tanto acariciarla,

 de tanto acariciarla

 se volvió fiera.

 

Como la mujeres

 contra más se acarician

 contra más se acarician

 fieras se vuelven.

 

 

   Parodia

Se volvió arena

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Una cordera, una cordera, una cordera

de tanto ir a la playa se volvió arena

de tanto ir a la playa se volvió arena

Y con la arena

están haciendo

dos ladrillos

están haciendo

dos ladrillos

pá una escalera.

El cante de la cordera

está demasiao extendío

el cante de la cordera

y yo siempre he preferío

los filetes de ternera

que es lo mejor que he comío.

 

 

   Original

Billetes verdes

Gonzales /Jerko/ Oriol

 

Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 A todo el mundo, señores,

 quiero darles mi consejo:

 Si tienen billetes verdes

 de nada sientan complejo.

 

 Y si quieres ir al fútbol

 y se agotan las entradas,

 enseña billetes verdes

 y tendrás amontonadas.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 Si una muchacha te agrada

 y eres feo y desgarbado,

 enseña billetes verdes

 y te vuelves de su agrado.

 Y si tu novia te deja

 porque no quieres casarte,

 enseña billetes verdes

 y otra vez vuelve a arrimarse.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 Si te cansas de ir andando,

 en autobús o tranvía,

 enseña billetes verdes

 y en coche irás cada día.

 

 Y si tu radio se para

 y no tienes distracción,

 enseña billetes verdes

 y tendrás televisión.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación.

 

 

Por no ser un calzonazos,

 tu suegra ya no te quiere,

 enseña billetes verdes

 y suegra para rato tienes.

 

 Porque esos billetes verdes

 de todo es la solución,

 si no fueran tan escasos

 que bien estaría yo.

 

 Billetes, billetes verdes,

 pero qué bonitos son,

 esos billetitos verdes

 siempre dan la salvación,

 siempre dan la salvación,

 siempre dan la salvación.

 

 

   Parodia

Billetes verdes

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Billetes, billetes verdes

pero que equivocación.

Hay muchos que tienen miles

y nunca salen de prisión.

 

A todo el mundo, señores,

quiero darles mi consejo:

No enseñen billetes verdes,

que ahorrar es lo primero.

 

Y si quieren ir al fútbol

y se agotan las entradas,

te vas derechito al parque

y te paseas con la criada.

 

Billetes, billetes verdes

pero que odiosos son.

Los enseñas en cualquier sitio

y te echan la maldición.

 

Conocí a un pobre muchacho

que era feo y jorobado

enseñó billetes verdes

y hoy está hospitalizado,

pues encontró a una muchacha

que hay miles por ahí

con la tranca de una puerta

le reventó la nariz.

 

Billetes, billetes verdes,

es una calamidad,

para presumir con ellos

nunca tienen que faltar.

 

Si te cansas de ir andando

en bicicleta o en tranvía,

no enseñes billetes verdes

que te los quitan enseguida.

 

Si la radio se te para

y no tienes distracción,

te vas al bar de la esquina

y verás televisión.

 

Billetes, billetes verdes

Billetes, billetes verdes,

pero qué malitos son

por culpa de ellos

tuve yo una indigestión.

 

Pa que quiere nuestra suegra

esos malditos billetes

si siempre tienen las hijas

que le dan to lo que quieren.

 

Y si un día te levantas

y te pones a dar gritos

con tus billetitos verdes

serás menos que un mosquito.

 

Billetes, billetes verdes

eso no vale pa na

y si no sabes llevarlos

te llueve la bofetá

y en la ruina quedarás,

y no servirás pa na.

 

 

   Original

El toro y la luna

Sarmiento / Castellanos

 

La luna se está peinando

 en los espejos del río

 y un toro la está mirando

 entre la jara "escondio".

 

 Cuando llega la alegre mañana

 y la luna se escapa del río,

 el torito se mete en el agua

 embistiendo al ver que se ha ido.

 

 Ese toro enamorado de la luna

 que abandona por la noche la manada,

 es pintado de amapola y aceituna

y le puso Campanero el mayoral.

 

 Los romeros de los montes

le besan la frente,

 las estrellas de los cielos

 le bañan de plata,

 y el torito que es bravío

 de casta valiente,

 abanicos de colores

 parecen sus patas.

 

 La luna viene esta noche

 con una bata de cola

 y el toro la está esperando

 entre la jara y las sombras.

 

 En la cara del agua del río

 donde duerme la luna lunera

 el torito celoso perdido

 la vigila como un centinela.

 

 Ese toro "enamorao" de la luna

 que abandona por la noche la "maná",

 es pintado de amapola y aceituna

 y le puso Campanero el mayoral.

 

 Los romeros de los montes

 le besan la frente,

 las estrellas de los cielos

 le bañan de plata,

 y el torito que es bravío

 de casta valiente,

 abanicos de colores

 parecen sus patas.

 

 El rocío de las flores

 le lavan la cara.

 

 

   Parodia

la luna y el toro

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

La luna se está peinando

entre las cañas del río

y un pavo la está mirando

en una charca metío.

 

Cuando llegue la triste mañana

que la luna se marcha del río

el pavito se da cuenta entonces

que se estaba quedando arrecio.

 

Este pavo enamora de la luna

que de noche canta triste

¡Clu, Clu, Clu, Cluá!

cuando cierran todos los barcos a la una

con su llanto a nadie deja descansar.

Los vecinos del poblao

se despiertan

y lo buscan con estacas preparaos.

Si lo cojen, ese no lo cuenta,

ese pavo de la luna enamorao.

 

 

 

 

La luna viene esta noche

con una bata teñía

y el pavo de estar en el agua

ha cogido una pulmonía.

 

En los baches de la carretera

donde caben tres o cuatro elefantes

se ha metío la luna lunera

con el pavo y quieren casarse.

 

Ese pavo enamorao de la luna

que una mula le ha pegao una patá,

con los ojos como huesos de aceituna

y le ha puesto campanario el Mayoral.

 

los romeros de los montes

le arañan de frente

los chiquillos lo persiguen

con una alpargata,

y el pavito que es bravío

y muy inteligente

dos varillas de paraguas

parecen sus patas.

 

Y una vaca distraída

le pisa la cara.

 

 

   Original

El poeta lloró

Ramos / Dario

 

Quiso escribir el poeta

 el amor que sentía,

 más cuando vio que la gente

 el amor le vendía.

 

 Lloró, ay el poeta lloró,

 ay el poeta lloró,

 el poeta lloró.

 

 Quiso exaltar la belleza

 que la flor le brindaba,

 más cuando vio que la gente

 esa flor destrozaba.

 

  Lloró, ay el poeta lloró,

 ay el poeta lloró,

 el poeta lloró.

 

 Nadie mira ya al cielo,

 poco importa el amor

 y en un mundo de orgullo

 y donde todo es rencor.

 

 Quiso escribir a lo bello

 que el buen Dios regalaba,

 más cuando vio que la gente

 la belleza olvidaba.

 

 Lloró, ay el poeta lloró,

 ay el poeta lloró,

 el poeta lloró.

 

 Ay nadie mira ya al cielo,

 poco importa el amor

 y en un mundo de orgullo

 y donde todo es rencor.

 

 Quiso escribir a lo bello

 que el buen Dios regalaba,

 más cuando vio que la gente

 la belleza olvidaba.

 

 Lloró, ay el poeta lloró,

 el poeta lloró

 y el poeta lloró.

 

 Lloró, y el poeta lloró

 y el poeta lloró

 y el poeta lloró.

 

 

   Parodia

El poeta lloró

Emilio Jiménez Gallego (Emilio "El Moro")

 

Quiso tocar el trompeta

una dulce melodía

cuando más tranquilo estaba

le tiraron una sandía.

 

Lloró, el trompeta lloró

y el trompeta lloró,

y el trompeta lloró.

 

Quiso asaltar una tienda

que una calle le brindaba

mas cuando vio que la dueña

con la escoba le pegaba.

 

Lloró, el trompeta lloró

y el trompeta lloró,

y el trompeta lloró.

 

Dame un poquito de queso

no me importa el empujón

en este mundo de grullos

donde todo es rencor.

 

Quiso pensar en lo bello

que sería una butifarra

mas cuando vio que la gente

también ésto le negaba.

 

Lloró, el trompeta lloró

y el trompeta lloró

y el trompeta llorón.