Emilio el moro
Emilio el moro
Emilio el moro

He aquí algunas de las entrevistas concedidas por Emilio en prensa y radio, que ayudan a conocer un poco más su faceta artística y humana.

       Previo a su partida en gira por Sudamérica, Emilio concedía una entrevista a un diario de Madrid, en 1952,  con el siguiente detalle:

        <<EMILIO “EL MORO”, HACIA AMERICA. “Vine a Madrid con una maleta vieja, una pastilla de chocolate y un reloj”, “Me llevo un coche, una chilaba nueva… y un buen contrato”.

       “Emilio El Moro se va a América para recorrer en gira artística varias Repúblicas de aquella tierra con un espectáculo de folklore español. Emilio el Moro ha sabido crearse en muy poco tiempo una envidiable popularidad, que debe en parte a Madrid, ya que fue en nuestra capital donde comenzó a hacer sus celebradas parodias del cante flamenco.

— Y es verdad –nos confirma Emilio... Yo le debo mucho a Madrid. Llegué aquí con una maleta vieja, una pastilla de chocolate y un reloj; ni más ni menos.

— Y ahora que nos deja, ¿Qué se lleva de Madrid?

— Un coche, una chilaba nueva, un contrato así de largo y a Emilio el Moro. Porque yo, fuera del teatro, no me considero artista: soy Emilio Giménez nada más.

— ¿Qué le impulsó a trabajar en el teatro?

— Yo antes cantaba flamenco para dormir a mi hermano pequeño.

— ¿Y se dormía?

— Nunca. Por eso decidí actuar en el teatro. Además, yo, que soy de Marruecos, pensé que imitando el hablar de los moros y la manera que tendrían de cantar flamenco, si es que lo cantasen, podría tener éxito. Y lo tuve, naturalmente.

— ¿Y desde cuándo lleva haciendo “el moro”?

— Desde hace cuatro años. Debuté con un espectáculo de Gloria Romero en el Pavón. Y ya ve lo que son las cosas de la vida: aquél día se me salió una babucha bailando y le di a un espectador en la calva. Y luego resultó que el señor de la calva era un empresario, que vino después al camerino a devolverme la babucha y a contratarme.

— Entonces, de cuando en cuando tirará una babucha desde el escenario para ver si le cae otro “gordo” ¿no?

— Sí. Al segundo día volví a tirarla adrede; pero le dio a una señora en un ojo y quiera usted saber la que se armó.

— Antes, ¿a qué se dedicaba?

— Yo era pintor decorador.

— ¿Y ha dejado por completo su profesión?

— Por completo.

— Luego, ¿piensa ganar mucho dinero en el teatro?

— Espero que sí. Por lo menos si las cosas continúan como hasta ahora.

— Y cuando gane todo el dinero que espera, ¿en qué lo empleará?

— Mi ilusión es comprarme un garaje y siete taxis.

— No está mal. ¿Y qué otras aficiones tiene?

— Tengo dos grandes aficiones: los toros y la pesca. Y una gran manía: comer con los dedos sentado en el suelo, a la usanza mora.

— Usted ha actuado en Marruecos, ¿no?

— Sí; he trabajado en Melilla, en Tetuán y en Tánger.

— Por ahí se dice que en una de esas actuaciones suya no salió usted bien librado con los moros, ¿es verdad?

— Sí; fue en Tánger. Resulta que en una de mis canciones nombré a Fátima sin mucho respeto y no gustó.

— ¿Qué le hicieron?

— Casi nada; me querían cortar la cabeza.

— ¡Caramba! ¿Y cómo lo impidió?

— Me presenté ante ellos y los logré convencer de que no lo había dicho con mala intención. Total: que acabamos tomando una taza de té y fumándonos una pipa de “quifi”.

— Menos mal. Y además de Marruecos, ¿ha actuado en otros países?

— No. Pero pienso recorrer el mundo con mis parodias.

— ¿Por dónde empezaría a recórrelo?

— Por donde voy a hacerlo; por Venezuela. Allí viven muchos moros españoles que sabrán comprenderme.

— De todas sus parodias, ¿Cuál ha gustado más hasta la fecha?

— La que titulo “Juanito Súbetealarrama”, sin duda.

— ¿Qué proyectos tiene para su vuelta de América?

— Ninguno, ya que es posible que estemos por allá cerca de tres años.

— Dígame, Emilio, ¿qué opina de sí mismo?

— No sé contestarle a eso. Tendría que verme trabajar para poder juzgarme.

       Y con la incógnita ponemos punto final a este reportaje.>>

 

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        Entrevista a un diario sudamericano,  en 1952:

        Al habla con Emilio “El Moro”, el famoso artista melillense.

 

       Desde hace dos meses se encuentra con nosotros, pasando una temporada de descanso, el famoso catador de flamenco y original artista de bien conquistada fama, Emilio “El Moro”.

       Hacer su presentación y definir su arte es faena obvia porque, habiendo alcanzado ya una gran popularidad, es sobradamente conocido de los aficionados y aún de otros que sin serlo, le han visto actuar en agrupaciones de variedades, le han oído por medio de la radio o bien le han leído en las críticas de prensa.

       Pero precisamente por tratarse de una figura auténticamente popular y por añadidura melillense, nos hemos visto en la obligación de celebrar con él una entrevista o “interviuvarle” como suele decirse españolizando el vocablo, a fin de tratar de ofrecer a nuestros lectores algunas nuevas facetas desconocidas del triunfo meteórico, pero justísimo, alcanzado en su arte por Emilio “El Moro” este intérprete del cante flamenco, tan admirado.

 

       Un amigo nos lleva hasta el domicilio de Emilio “El Moro”, donde, como decimos, pasa éste, con su esposa, una temporada en compañía de sus parientes.

       Se trata de un hombre de estatura regular, joven, robusto, de aspecto simpático, y de tez morena que bien puede justificar el nombre artístico que ha adoptado.

 

       Hechas las presentaciones, comenzamos:

— ¿Filiación?

— Me llamo Emilio Jiménez Gallego, natural de Melilla, nacido en la calle Padre Lerchundi, de 29 años de edad, casado.

— ¿Cómo se inició su afición al cante flamenco?

— Siempre me gustó el cante flamenco, pero mi afición se arraigó con mis actuaciones en el simpático y conocidísimo cuarteto local “Brisas del Plata”, de vida muy activa, en el que canté de todo.

— ¿Después?

— En 1948 me trasladé a Madrid donde a las dos semanas era propietario de un taller de pintura, y no me iban mal las cosas cuando surgió la gran ocasión.

— ¿Cómo fue ello?

— Faltó cantante en una agrupación que actuaba en el Teatro Pavón y unos amigos me animaron… (roto el recorte de periódico) …auténtico pugilato,  pero la Compañía de Lola Romero, que me hizo unas excelentes condiciones y, además me dio las máximas facilidades para que pudiera contraer matrimonio, consiguió el contrato, y condicha agrupación artística hice una gira por toda España con el mismo éxito que en Madrid. Ya mi nombre se hizo popular.

— ¿Su éxito más completo?

— Fue en Jerez de la Frontera. Puedo decir, en honor de la verdad, aunque se a inmodestia, que estuve inspiradísimo, alcanzando un éxito “explosivo”. Hasta treinta veces me vi obligado a repetir.

— ¿Otras actuaciones?

— En 1949 terminó mi contrato con Lola Romero y a continuación, unas veces con compañía propia y otras formando parte de agrupaciones artísticas, con mi nombre en la cabecera de los programas, actué en los escenarios del Martín, Fuencarral, Comedia, Circo Price y otros.

— ¿También en el extranjero?

— Concretamente, en  América, y más concretamente en Venezuela, donde, como en todas partes, me presenté en calidad de “cómico cantante”, obteniendo asimismo un éxito estupendo. De América del Norte he visto Nueva York y Boston, pero en estas capitales no he actuado.

— ¿Ha conseguido algún premio o galardón en concursos?

— No he participado nunca en ninguno; pero poseo el emblema en oro y brillantes de “Circuitos Carcelle”, del que esta empresa solo ha concedido tres hasta la ahora: a Antonio Machín, a un domador de leones y a mí. Es un emblema del que puede todo artista sentirse justamente orgulloso, ya que es símbolo de que ha proporcionado los mejores contratos y las mejores taquillas.

— ¿Proyectos para el futuro?

— En la primera decena de julio saldré para la Península para seguir en avión a Cuba donde actuaré dos meses. Después, Méjico y otra vez Venezuela.

— ¿Ha hecho cine alguna vez?

— Quizá en Méjico actúe en una película con Mario Moreno “Cantinflas”, es lo que tiene interés mi representante de “allá”, que lo es también del popular cómico mejicano. En España es seguro que haré una película corta por el estilo de la titulada “El macetero”, de Antonio Molina, recientemente proyectada en la pantalla del Nacional.

 

       Y nada más nos dice Emilio Jiménez Gallego, que ha popularizado el nombre artístico de Emilio “El Moro”; tocador de guitarra, “Cómico cantante”, melillense de nacimiento y creador de un estilo inimitable con el que consigue dos cosas dificilísimas: emocionar cuando interpreta en serio y reir cuando, sin transición lo hace en tono humorístico.

 

       Se nos olvidaba expresar en su nombre un saludo a los aficionados al cante flamenco, que con tanto interés siguen sus actuaciones. Por nuestra parte le deseamos cordialmente continúe cosechando los mismos éxitos que hasta ahora.

N.DELGADO

 

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       El 8 de noviembre de 1955, en Última Hora Lima, se daba cuenta del triunfo de Emilio en un artículo que comenzaba así “Con una peluca que envidiaría cualquier “Sansón” del mundo y mostrando una seriedad de beduino marroquí, llegó a Lima, Emilio “El Moro”, cómico cantor que se ufana de no haber ensayado jamás un chiste y que le dice a todos sus amigos que es el artista más raro del Universo”, y como pie de foto en la que aparece interpretando su famoso “sapo árabe” comenta “El cómico guitarrista Emilio “El Moro” vive contento porque dice que no hay persona que pueda hacer de <Sapo Árabe> en un minuto. “Es mi número de combate. Una cosa es verme en fotografía y otra trabajando”, añadió el artista”. En una ocasión cuando representaba “el sapo” comentó: “a que parezco unos alicates”.

 

       El 9 de noviembre de 1955, la prensa de Lima (Perú) publicaba esta crónica: <<ÁRABE QUE HA SIDO EL HAZMERREIR DE LA CECA A LA MECA POR ACANGA. Con una peluca que envidiaría cualquier “Sansón” del mundo y mostrando una seriedad de beduino marroquí, llegó a Lima, Emilio “El Moro”, cómico cantor que se ufana de no haber ensayado jamás un chiste y que le dice a todos sus amigos que es el artista más raro del Universo.

 

       “Nací en el Marruecos Español y me hice artista en una compañía de comediantes árabes que llegaron a mi pueblo. Al principio no tuve suerte porque traté de introducir una nueva modalidad. Mis paisanos son muy parcos y no les interesa el chiste improvisado.

 

       Poco a poco fueron comprendiendo hasta que tuve muchos admiradores”, dijo el artista tratando de peinar su tremenda peluca.

 

              El cómico guitarrista contó que había recorrido medio mundo y que Francia había sido el país que más le había gustado.

 

       “En París trabajé siempre a teatro lleno. Como siempre estoy improvisando nunca cansa mi espectáculo. Lo interesante de mi trabajo es que jamás recuerdo lo que hago en escena”, expresó “El Moro” mientras le pellizcaba el brazo a la cancionista sevillana Mabeni Torres porque le dijo que no se alabara tanto.>>

 

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       Otra crónica de un diario de Lima recoge esta información: <<El caricato hispano que hace un par de días ha debutado en Lima, ya se ha hecho con las simpatías generales, Emilio, nació hace 32 años en Melilla y desde hace 8 está metido en estas cosas de las bambalinas. Y, no se puede quejar. Se ha tuteado con la fama. Tiene un cartelito bien ganado. Y viene recorriendo los países de todo el mundo. Es la segunda vez que viene a América. Ya antes estuvo en Nueva York, Ottawa, Caracas y La Habana. Ahora la excursión la comenzó por el sur: Buenos Aires, Santiago, Lima y nuevamente Caracas.

 

       “— Debo regresar antes de marzo. Me espera en Madrid mi señora y mi pequeño de 5 años que cada vez me reclaman más-, dice “El Moro” mientras mira con detenimiento una foto familiar. “Mi estilo es original. Canto, bailo y toco la guitarra de una manera muy personal. Y siempre estoy improvisando algo nuevo”. Sus pinitos artísticos los hizo en Melilla, luego fue a Madrid donde triunfó. Ha formado cuatro espectáculos que han llevado su nombre a todo lo ancho de la marquesina de los teatros”.

 

 

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       Interviú Emilio El Moro en el Cancionero nº 97, de Ediciones Bistagne Barcelona. D.L.: 8774/1964.

 

       INTERVIU A EMILIO «EL MORO»

       Visitamos a Emilio el Moro en su camerino del Teatro Calderón de Madrid, en donde está actuando con gran éxito en el espectáculo que presenta Juanita Reina titulado «SEÑORIO». Emilio Jiménez Gallego, así se llama realmente nuestro artista de hoy, es un hombre serio pero muy afable. Viéndole así, normalmente, es decir sin esas barbas que se planta para salir a escena, ni las babuchas ni chilaba, es muy difícil relacionarle con el gracioso y gran artista que es Emilio el Moro. He aquí sus respuestas a nuestra curiosidad:

— Emilio. ¿Eres de verdad moro?

— Lo preguntas por las babuchas, ¿verdad? No, no soy moro, aunque a veces pienso que lo soy. Nací en Melilla en 1923, y en realidad me he criado entre moros. Yo les aprecio mucho y valoro grandemente sus grandes cualidades.

— ¿Por qué no cantas en serio?

— Quién, ¿yo...? Pero si cuando canto nunca me río...

— Dicen los entendidos que si cantaras el clásico flamenco no tendrías rival.

— Puede ser que no tuviera rival... quizás tuviera hambre.

— Ese dominio que tienes de la guitarra, ¿cómo lo has conseguido?

— Pues desde pequeñito la he ido amaestrando... y ahora no tengo más que decirle «vamos a cantar El Relicario», y enseguida se pone en marcha. El mérito es de la guitarra, por eso cuando el público me aplaude alguna vez por equivocación, yo le señalo la guitarra para que la aplaudan también un poquito.

— Ahora, en serio, cuéntanos algo de tus principios artísticos.

— Bueno. Allá va. Yo no iba para esto. Yo ya tenía montado un negocio que marchaba bastante bien, tenía hasta dos empleados ¡fíjate!

— ¿Qué negocio era ése?

— Pintor decorador. Vine a establecerme a Madrid en 1948 y la cosa resultaba muy bien. Un día me invitaron a una fiesta para que cantara algo y como a mí siempre me ha gustado hacer reír a la gente se me ocurrió ir a dicha fiesta con una chilaba que tenía en casa, unas babuchas que también tenía en casa, y una barba postiza que me prestó un amigo que venía de la verbena. Y allí empezó todo. Desde entonces surgió Emilio el Moro y ya no ha habido forma de dar marcha atrás.

— Esas letras tan especiales que pones en tus canciones, ¿de dónde las sacas?

— Cuando empecé iba improvisando sobre la marcha lo que me parecía, al principio buscaba que rimaran las coplas, pero después me di cuenta que tenía que pensar mucho. Por eso empecé a imponer mi propio estilo. Por ejemplo en vez de decir «Por ser amiga de la Dolores», yo me acordaba de mi pobre tío Paco y cambiaba los Dolores por el Paco, y eso a la vez de aliviarme le gustaba al público.

— Emilio, he estado viendo tu actuación en este espectáculo, y he oído a la gente reírse con locura con un chiste tuyo. ¿Te importaría contarlo para nuestros lectores?

— Pues es una familia muy pobre, muy pobre. El padre dice «Si me toca una quiniela, lo primero que haré será comprarme un jamón». Y sus cinco hijitos le contestan «Eso, papá, eso, y luego nos montas en él».

— ¿Es cierto que te retirarás pronto?

— Pues, pronto, pronto no. Pero ya pienso en ello. Date cuenta que es una lata eso de ponerse la barba todos los días.

— Hombre, eso tiene fácil arreglo. Déjatela crecer.

— ¡Uf! Entonces tendría que cantar hasta en los tranvías.

— ¿Qué nos cuentas de tus viajes por América?

— Pues que he tenido mucho éxito, que he gustado mucho, etc., y todas esas cosas que siempre decimos los artistas, lo de «artistas» ponlo con letras gordas.

— ¿Es cierto que has ganado mucho dinero?

— Eso sí, pagar, pagan bien.

— Aparte del teatro habrás tenido otras actividades en América, ¿no?

— Sí. He actuado en la TV, en la radio y también he grabado un disco. Por cierto que se está vendiendo muy bien. Claro que allí le echaba más salsa.

— ¿Más salsa?

— Bueno, más picante, ¿comprendes?

— Sí, sí, comprendo. Y ahora dinos:

— ¿Con qué canción te hiciste famoso?

— Con «La Malagueña».

— ¿Cómo haces para ir ampliando más y más tu repertorio?

— Cuando sale alguna canción de cierto éxito, ya voy buscando la forma de meterle el diente.

— De verdad, de verdad. ¿No cantará Emilio el Moro alguna vez en serio?

— No. Nunca. Yo he creado mi propio estilo y ya no es momento de cambiarlo. Me gusta que la gente disfrute, y si yo contribuyo a ello, me doy por satisfecho.

— Muy bien, pues ahora cuéntanos esas anécdotas que te han sucedido y tienes preparadas para nuestros lectores.

— Una vez, estando con un amigo a la puerta de un teatro, se nos acercó un hombre que venía llorando. Nos acercamos a él y mi amigo le preguntó: «Pero hombre, ¿por qué llora Ud.?» «Porque me ha pegado mi mujer» —contestó entre sollozos— «Consuélese, al fin y al cabo Ud. puede desahogarse llorando, en cambio a mí, encima de pegarme me dice chisttt...»

— En otra ocasión salí de viaje en un coche Chevrolet del año 35. Aparte de nosotros un practicante de maneras un poco «afeitadas». Empezamos a subir un gran puerto y el coche empezó a rugir echando mucho humo. A mitad de la cuesta y cuando el coche parecía que iba a explotar, saltó el practicante «¡Ozú! ¡Mi mare! Que nos vamos a salir de España por arriba» y en esto el coche empezó a echar más humo y pegó una explosión de miedo. Con decirte que estuvimos más de cinco horas en medio del campo, y que ya pensábamos en freírnos unas lagartijas...

 

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       Entrevista a D. Emilio Jiménez Gallego (Emilio El Moro), en la revista DIGAME, rotativo grafico semanal. Núm. 1.439 * Año XXVIII * Madrid, 19 diciembre 1967, páginas 46 y 47.

 

       Isidoro PENIN CASTILLO

       En la vida artística se llama Emilio el Moro. En la vida privada, José Jiménez Gallego. Su única obsesión, hacer reír más al público. Cuando descansa lo poco que le dejan, practica su deporte favorito, que es la pesca submarina. Cuando trabaja en los escenarios, estudia sobre la marcha, a fin de que los públicos sigan siendo felices con él.

Una de sus pasiones es la lectura. Lee, según nos dijo, todo lo que puede digerir su corta inteligencia... Su virtud más acusada, resignarse con todo lo malo que le puedan hacer.

 

       Nació en Melilla, en la carretera del cementerio, el día 2 de noviembre del año 1923. Su carácter es el mismo en el teatro que en la calle. Siempre procura divertir a cuantos le rodean.

 

       No tiene estudios superiores, aparte los propios de su carrera artística. Dice al respecto: "Soy analfabeto como todo el mundo, puesto que nos moriremos ignorando el noventa y nueve por ciento de las cosas."

 

       Ha viajado más que un Ford del año 1930, en el supuesto de que tal vehículo continuara en circulación. Y añade: "Sé cinco idiomas. Tengo cinco mudos de distintas nacionalidades que son amigos míos. En cuanto al país que más me gusta de todos los que conozco, me quedo con el que nos dicen que veremos después de la muerte."

Su mayor alegría y satisfacción, ser como es y estar como está hoy. Su mayor contrariedad, cogerse los dedos con un baúl.

 

       Lleva interpretados 899 números, todos grabados en discos y todos con el mismo éxito siempre. Arregla personalmente sus actuaciones, busca los gestos más originales, de más efecto, y su vestuario, etc. Es maestro en el arte de la caracterización. Nadie de su familia se dedica a su profesión; empero, Emilio el Moro está seguro de que en el fondo sus familiares más íntimos son como él. Un sueño que le agradaría convertir en realidad es poder pescar un día un tiburón de siete mil kilos. Su máxima aspiración profesional, trabajar sin interés alguno para los que lo necesiten y merezcan ser felices.

 

Le encanta la Física y, por lo tanto, el deporte (pesca submarina, como queda dicho; boxeo, fútbol, etc.). Y los toros. Culturalmente es belicoso. Lo mismo le da leer la "Historia de la Filosofía" que "La segunda guerra mundial". Los homenajes más sobresalientes que ha recibido y recibe son los que le deparan su esposa y sus hijos cuando se ausenta del hogar para trabajar. Entre sus proyectos figura el de estrenar un número en TVE, en el que no cantará, ni hablará, ni tocará la guitarra.

 

Particularmente, le da igual, desde hace años, vestir bien o regular. Sus colores preferidos son los de la primavera.

 

       Finalmente, Emilio el Moro lanza el siguiente mensaje a los lectores de DIGAME: "A todos les envío un abrazo muy fuerte, tanto si son personas de buena voluntad como si no lo son. Y un consejo: reír, reír hasta que las dentaduras postizas y las no postizas se caigan al suelo y nos demos, ustedes y yo, con la punta de la nariz en la barba."

Nota: El artículo cuenta con 17 fotografías.>>.

 

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       Entrevista concedida a la Cadena Ser en la mañana del día 16 de marzo de 1985. (A continuación se puede escuchar el audio original)

      Intervinientes: Iñaki Gabilondo (IG), Joaquín Prat (JP), Carlos Cano (CC), Emilio El Moro (EM), Antonio Burgos (AB), Pilar Saugar (PS) y Emilio Jiménez Saugar (EJS).

 

IG.- Son las 9 y media de la mañana, el otro día estuvo con nosotros Carlos Cano y nos presentó su disco. Una de las canciones que nos presento era un homenaje a Emilio "El Moro" y Joaquín preguntaba ¿dónde está Emilio "El Moro", por cierto?, se nos ha perdido Emilio "El Moro".

       Onda Media se propuso localizar a Emilio "El Moro", y dedicarle un tiempo de radio para hacer justicia a un hombre que nos hizo reír muchísimo.

      Todo comenzó pues, con aquella copla homenaje a Emilio "El Moro" que nos presentó aquí, en la radio, Carlos Cano.

 

Se fueron los pieles rojas a Jolivú

vinieron los federales ¡Tatachán!

y en mitad aquel ziquitaque se lió:

Toro Sentado decía:

¡Cuchi la caballería!

y de teniente Glen Ford

y hay que ver Maribel

la cosa cómo estaría

hay que vé

que Emilio el Moro salió

hay que vé

cantando por Alegrías.

IG.- Y naturalmente, encontramos a Emilio “El Moro”.

JP.-  ¿Emilio?, ¡buenos días!

E.M.- Hola

JP.-  ¿Dónde está usted ahora, Emilio?

E.M.-  Hola buenos días.

JP.-  Buenos días hombre.

E.M.-¿Con quién hablo?

JP.- Con Juaquin Prats.

E.M.-  Juanquin!!

JP.-  ¿Cómo estás?

E.M.-  Cariño mío, ¿quién te quiere a ti?

JP.-  Y yo a ti, ya lo sabes que de siempre.

E.M.-  Oye pues aquí estoy en Torremolinos pasando un mesesito de... de vacaciones

JP.-  ¿De descanso?

E.M.-  Si, de descansito

JP.-  Bueno, un momentito, que vas a tener una sorpresa muy agradable.

IG.- Si Emilio, el otro día Carlos Cano nos presentó esta canción que era un homenaje a ti.  Y queremos que Carlos Cano que está ahora mismo en Sevilla y que tenía tantas ganas de saludarte, pueda hacerlo ahora.

 Carlos, buenos días.

CC.-  Buenos días Iñaqui.

IG.-  Hola Carlos, mira... lo hemos logrado, hemos localizado a Emilio "El Moro", y nos gustaría que le pudieras saludar Carlos.

CC.-  Buenos días Emilio

E.M.-  Buenos días Cano, ¿Cómo estás?

CC.-  ¿Quién te quiere a ti?

E.M.-  Si,  ¿Quién te quiere?  Ja, ja, ja... -  ¿Cómo estás?

CC.-  Estoy muy bien, estoy muy bien, y escuchándote se me ha quitado todo el cansancio que tenía.

IG.-  Oye Carlos, por qué no nos cuentas ahora, para que te oiga Emilio, lo que significa Emilio para ti y lo que crees que Emilio ha significado dentro del mundo de la copla.

CC.-  Para mí, el otro día te contaba la dedicatoria que hice en el homenaje en Las Murgas de Emilio "El Moro" ¿no?, que decía para don Emilio Jiménez, Emilio "El Moro", que me alegró las colas de la leche americana y el cartón de pobre, realmente para mi me ha alegrao y creo que para este pueblo, el suyo, nos ha alegrao el hambre, nos ha alegrao la vida en unos momentos muy, muy difíciles y justo es reconocérselo y justo es devolvérselo.

IG.-  ¿Y qué siente Emilio "El Moro" cuando ve a un joven artista hablar así de su trabajo?

JP.-   ¡Emilio!

E.M.-  Dime

JP.-  Que... que sientes con lo que ha dicho Carlos Cano, ¿me escuchas bien?

E.M.-  No, no, no te escucho bien, porque es que mi hermana ha puesto la...

JP.-  La radio.

E.M.-  La radio ahí en la cocina y no te escucho en el teléfono, te escucho por la radio... pero lejos.

JP.-  Pues no has oído lo, lo bonito... las cosas tan bonitas que ha dicho de ti Carlos Cano, un compositor joven que esta... dice que tú, que tú representas algo muy importante dentro de la música española...que nos quitaste el hambre un poquito.

E.M.-  Ahora te escucho mu bien, ahora.

JP.-  ¿Ahora escuchas bien?

E.M.-  ¡Si, si!

JP.-  Bueno, pues Carlos Cano quiere decírtelo personalmente, te lo va a repetir, más o menos lo que ha dicho antes, Carlos,

E.M.- Si, si

JP.-  A ver si te escucha, a ver si te escucha bien Emilio.

E.M.-  Que me gustará mucho.

CC.-  Que digo que nos alegró las colas de leche americana y el cartón de pobre.

E.M.-  A sí.

CC.-  Que supo reírse de algo que era muy duro en este pueblo, como era el hambre que pasaba y aparte que tuvo la gran inteligencia de escribir con ese lenguaje, para mi unos de los mejores, de las mejores coplas, de las mejores coplas sobre todo en el lenguaje surrealista que utilizas.

 Detrás de ese aparente cachondeo fácil, hay una mente inteligente con un lenguaje surrealista de primera.

E.M.-  Sí, es que yo siempre digo que hay cosas que hacen llorar... y la cebolla es una de ellas.

CC.-  ¡¡¡ OLE !!!

E.M.-  Aunque todavía no se ha inventado ningún vegetal que haga reír.

IG.-  Emilio, de quien te querías reír en tus canciones.

E.M.-  ¿Qué de quien me quería reír?.. No, quería hacer reír al mundo.

IG.-  Porque no recordamos en un momentito la música y las letra de Emilio "El Moro".

Todo el que nace, tiene que palmar;

todo el que rabia, tiene que ladrar.

Agua sin cloro, tú no beberás,

y allá en la gloria, me lo contarás.

Siempre hay por qué morir, por qué gritar.

Nunca hay un albañil pa repellar. Ay

Al final...

las obras quedan, el tío se va.

Otros que vengan la continuarán...

¡Mi casa sigue igual!

JP.-  Emilio, como sigue tu vida ahora.

E.M.-  Ahora, pues sigue estupendamente porque, me iba a ir, iba a coger el avión y me iba ir a Bilbao. Y entonces digo no, me voy a ir a Torremolinos.

JP.-  Porqué ibas a ir a Bilbao, ¿a actuar?

E.M.-  A actuar, sí.

JP.-  ¿Pero tú sigues actuando Emilio?

E.M.-  Si, ¡Ya lo creo!, Ahora hace poco hice toda la provincia de Málaga, que...Que yo quería antes de nada, porque con la conversación de alegría de hablar con vosotros, pues se me ha olvidao darle un abrazo a todos los radio oyentes de la Cadena Ser.

JP.-  ¡Hombre por Dios, eso siempre! Y además tú eres un hombre que has sido y eres muy cariñoso.

E.M.-  Yo como siempre, sí.  -   ¡Oye!

JP.-   ¡Dime!

E.M.- Yo lo que quería es darte una sorpresa a ti y a todo los radio oyentes

JP.-  A ver, qué.

E.M.-  Estoy ensayando aquí en la...porque me dicen muchas veces, Emilio por qué no tocas, a mí me gustaría escucharte, pero claro, como tú sabes que yo toco y canto de pie y cuento mis chistes y bailo, hago tantas cosas, en el disco no hago nada. Y quiero regalarte una cosa pa ver, a ver si te gusta:

¿Quieres que te toque un poquito la guitarra?

JP.-  ¡Pero ya, pero ya, vamos Emilio, estreno mundial!

E.M.-  Escucha esto a ver si te gusta, porque a mí la música clásica me gusta mucho.

JP.-  ¡Venga ya!

E.M.-  A ver un, un  momentito...

JP.-  Claro, tiene que coger la guitarra… Carlos, estas escuchando desde Sevilla ¿no?

CC.- Si

Toque de guitarra clásica…

IG.-  No se escucha muy bien, son los Recuerdos de la Alhambra, de Tárrega, me parece ¿no?

JP.-  Si, exactamente.

                               ........ Sigue toque de guitarra

 

JP.-¡Emilio, Emilio! Qué pena que el sonido no sea tan bueno como deseábamos, porque realmente... Emilio, ¿qué te da por lo clásico ahora?

E.M.-  Sí, es que me gusta mucho.  -   ¿Te ha gustao?

JP.-  Oye pero... Dime, dime.

E.M.-   ¿Que si te ha gustao?

JP.-  Me ha gustao muchísimo.

IG.- Los Recuerdos de la Alhambra, de Tárrega, eh?

E.M.-  Eso es si, ahora pero fíjate tú ahora que contraste es lo que le gusta, lo que le gusta a la gente mío eh, lo que le gusta a la gente mío y lo que me gusta a mí. Veras, escucha esto.

JP.-  A ver

E.M.-  Esto se lo hice a uno que comía mucho ¿sabes?, un amigo mío.

JP.-  Ja, ja, Un primero.

E.M.-

Tres carros de huevos fritos

tú eres capaz de comerte

tres carros de huevos fritos,

Un vagón de berenjenas

dos mil kilos de bonito

con trescientas magdalenas.

 

JP.- y CC.-  ¡¡¡OLE!!! Ja, ja, ja, ja, ja...

JP.-  Emilio…

IG.- Carlos, Carlos como es Emilio, es increíble ¿eh?

CC.-  ¡Es increíble!

JP.-  Tú fíjate, trescientos kilos de magdalenas, un camión de huevos fritos y un carro de huevos fritos.

IG.- Una cosa Emilio, vamos a recordar algo que algunos oyentes más jóvenes no han tenido oportunidad de saber:

¿Por qué cuando comenzabas tu espectáculo?, aparecías a veces sentado en el suelo, absolutamente silencioso, muy serio…

JP.-  Mu callao,

IG.- ... todo el público esperando a ver que ibas a hacer y lo que no hacías.

Y no hacías, nada, estabas ahí sentado, muy serio.

E.M.-  Sí, pero era el miedo que tenía, por eso no me movía.

JP.-  Ja, ja, ja

IG.- Pero a lo mejor te pasabas cinco minutos sentado.

E.M.-  Si

IG.- ¿Y cómo reaccionaba la gente, Emilio?

E.M.-  Bueno, yo, yo estaba sentao mientras el público reía, me quedaba sentao ahí. Y a veces me reía a ver si estaba pegao en el suelo

IG.- Un momento escucha Emilio porque Antonio Burgos, que ha trabajado con Carlos Cano en la creación de este disco, una de cuyas obras es un homenaje a ti, ha querido también decirles a los oyentes algunas cosas referidas a Emilio "El Moro", vamos a escucharle.

AB.- En el mundo de la copla andaluza, Emilio "El Moro" surgió un día de pronto con una visión muy personal, era la parodia.

       La parodia tenía su tradición en el Carnaval de Cádiz y Emilio "El Moro" la llevó a todos los teatros de España y a todas las plazas de toros de España.

       Emilio "El Moro" es un cantor surrealista, absolutamente surrealista, su humor se hace sobre algo tan viejo que es lo que llama Parsons, romper la lógica.

       Emilio "El Moro" rompe la lógica de la canción, rompe la lógica de la letra y dice que...sobre la música del Relicario que quisiera ser un gran torero como Velázquez y Gregory Peck.

       También, a mí me interesó mucho Emilio "El Moro" porque representa un poco una cierta cultura del hambre, una cultura del hambre que hubo en Andalucía en los años 40. Últimamente, leí una entrevista con él en un periódico de Osuna y que era interesantísima:

       Como aspiración de su vida, Emilio "El Moro" decía que él siempre quería tener a su lao solomillos (cito textualmente) "solomillos como alfombras de convento", estos solomillos como alfombras de convento, han sido durante muchísimos años el símbolo de la aspiración del hambre andaluza, hambre andaluza a la que le puso música Emilio "El Moro".

       La presencia siempre del temas del hartazgo, de comer bien, que es lo que sencillamente los que le escuchaban deseaban, es una constante en la obra de Emilio "El Moro".

       [---¿?--] Yo creo que el personaje de Emilio el Moro está por estudiar, y uno de los criterios… (¿??)

       Emilio "El Moro" suele llevar siempre en el coche cuando viaja, muchos libros. Últimamente le robaron el coche y lo que le robaron fueron treinta libros que llevaba allí.

       El libro de cabecera de Emilio "El Moro" es, sorpréndanse, Schopenhauer, repito Schopenhauer, no me he equivocao. Otro libro de cabecera de Emilio "El Moro" es Ortega y Gasset, Emilio "El Moro" también suele leer bastante a Honorato de Balzac.

       Es un hombre bastante más culto de lo que parece, pero con una gran capacidad de burlarse de todo, de burlarse hasta de su propia chilaba, hasta de su propio gorro moruno, hasta de su propia guitarra, se burla de España, se burla de Andalucía, hace una parodia, pero yo creo que en esta parodia y por la vía del surrealismo, da la clave de toda una época, concretamente de la España de la postguerra.

 

Tengo que hacer un cepillo,

¿Con qué?

con pelo de jabalí,

¿Pa qué?

pa que te laves los dientes,

¿Con qué?

con gaseosa y con Flint.

Para tus piernas divinas

unas medias te compraré

y una esponja pa la cara

que casi no te se ve.

IG.- Emilio, ¿tenía razón Antonio cuando decía que eres un hombre muy aficionado a la lectura?

E.M.-  Si a mí me encanta, ese es el único vicio que... lo que pasa es que como dijiste antes del hambre, pasábamos más hambre que el pollo de una tómbola y tu veras, pa estudios no había. Mi pobre padre no hacía más que trabajar pero no ganaba ná.

 Así que no pude, nada más que al principio cuando ya empecé a darme cuenta de que el mundo era como mi padre decía, una naranja, muy pequeñito, entonces me dediqué a estudiar y como dice Unamuno, me engolosé en la lectura y ya me lo tragaba tó.

IG.- Y porqué Schopenhauer.

E.M.-  No sé, porque su filosofía me gusta mucho.

JP.-  Y porqué Ortega.

E.M.-  Pues también me gusta mucho su filosofía, otro estilo, otra forma.

IG.-Como era la familia de Emilio "El Moro", Emilio Jiménez.

¿A qué se dedicaba su padre?

E.M.-  A mi familia, a mi madre le gustaba leer mucho también y a mi padre todo, lo que es que no teníamos más, como éramos diez... ¿comprendes?

JP.-  ¿Diez hermanos?

E.M.-  Diez... no, ocho hermanos y el matrimonio, diez.

 No había trabajo, no había nada. La guerra, la postguerra y los líos, pues eso es lo que pasó.

 Pero mi familia es maravillosa, estamos todavía unidos, ya con la edad que tenemos. Porque todo el mundo me pregunta la edad que tengo, y yo siempre les digo que según me miren, unas veces tengo 50 años, o 150.

IG.- Te ha ayudado, Emilio, te ha ayudado mucho tu mujer.

E.M.-  Ah, sí, claro me ha ayudado mucho, sí.

IG.- Pilar buenos días….,  Pilar buenos días.

 Bueno, pues dentro de un momentito podremos saludar a Pilar porque, tu mujer Emilio está en Alicante  ahora ¿no?

E.M.-  Sí, mi mujer está en Alicante

IG.- Bueno, pues dentro de un momentito vamos a saludar también a Pilar, para que nos cuente hasta qué punto ha sido fácil o difícil acompañar a un hombre tan surrealista como Emilio.

JP.-  Emilio, porqué la chilaba y el gorro

E.M.-  Porque..., sabes que yo nací en Melilla,

JP.-  Si

E.M.-  Y entonces pues  me puse la chilaba, porque yo cantaba flamenco, ya sabes que me llevé siete concursos en el año 47…

JP.-  Ah, eso, eso lo sabemos todos que eres un cantaor de, de primera... luego te dio por…

E.M.-  No, cantaor de primera no, era un cantaor…

JP.-  Un cantaor, vale

E.M.-  Pero entonces como había tantos, que entonces estaba la baraja tan grande de artistas, que estaban todos ya… eh, los todas las penas, pues mire se han muerto todos, pero queda ná más que Valderrama, Farina y yo,  … me parece, y entonces pues había una baraja tan grande de artistas que…  tantos aficionaos,  que digo bueno pues yo me voy a poner una chilaba y voy a cantar como si cantara un moro en español, entonces por eso dije la ca.., la, la Niña de la Candela en vez de la Niña de Fuego,  la gente le calló aquello que, por eso la gente también me dice por qué fillo del Moro, y el Moro es porque el público en Madrid, tú te acordarás que decía el Moro, el Moro, el Moro, el Moro, y entonces Carcellé dijo mira Emilio El Moro te he puesto, digo bueno pues como nombre de guerra pues está bien, y ahí está, Emilio el Moro, solo que en Tánger y en Tetuán me llaman Emilio Jiménez…

JP.-  Emilio Jiménez en Tánger y en Tetúan.

E.M.-  Porque el moro no quiere que le llamen moro, son caballero musulmán

JP.-  Ole, je, je, je

E.M.-    …  y a pasar hambre me fui con él.

Estuvo diez años, sin dar un golpe

y a los catorce lo pude ver,

la plaza estaba de bote en bote

y él sólo en aquel redondel,

poniendo anuncios sobre la arena

y disfrazado de Licor 43.

Pisa morena, písate un callo

que el grito se oiga, se oiga el grito

en Nueva York,

pon un trocito de esparatrapo,

y al otro día ya pueden darte

otro pisotón.

IG.- Pilar Saugar, buenos días.

PS.-  Buenos días

IG.- Esta usted en Alicante, ¿verdad?

PS.-    Si

IG.- Pasando unos días de descanso

PS.-   Pues sí, más bien.

IG.- Oiga, como… como es Emilio?

PS.-   ¿Emilio?, pues, muy buen hombre, buen artista, muy gracioso también, y para todo el mundo también; pero sobre todo para mí, porque yo me rio mucho con él.

 JP.-  Pero en casa también, Pilar

PS.-   Hombre en casa también, claro, aunque también como hay cosas de la familia, hay problemas y todo, pero también, siempre, siempre está muy alegre.

JP.-  Un hombre de buen humor

 PS.-   Sí, siempre

JP.-  ¿Buen padre?

PS.-   También

JP.-  ¿Buen marido?

PS.-   Pues sí,… con el arreglo a como es los artistas, él es maravilloso.

JP.-  ¿Y cómo es eso de la regla de los artistas?, ¿qué?

PS.-   Pues ha tenido sus problemas ¿no?

JP.-  Si, si claro

PS.-   Y más siendo hombre

JP.-  Yendo pa´qui, yendo pa´llá.

PS.-   Claro, y conociendo como es mí marido.

JP.-  Y conociendo a unas y a otras.

PS.-   Y mejores mujeres que yo.

JP.-  Bueno, mejores eso nunca se sabe eh, eso nunca se sabe.   -   ¡Emilio!

E.M.-  Dime

JP.-  Has conocido a mujeres mejores que la tuya.

E.M.-  No.

JP.-  Olé, ja, ja, ja

E.M.-  Eso es una cosa especial, que por eso se casa uno para siempre.

JP.-  Pero tú crees que tu mujer te ha sabido aguantar, porque un artista tiene sus cositas ¿no?

E.M.-  Si claro, claro.

JP.-  Los viajes pa´qui, viajes pa´lla, líos

E.M.-  Bueno tú sabes que por ahí iba solo, te piden fuego…

JP.-  Claro.

E.M.-  Y tienes que fumar.

JP.-  Y la copichuela, y etcétera. etcétera., y la candela.

E.M.-  Eso, je, je

JP.-  ¡Digo!

E.M.-  Ja, ja, ja

JP.-  Pilar, y cuanto tiempo va a estar usted ahí en, en Alicante.

PS.-   Pues es que, aquí en Alicante es donde vivimos, lo que pasa es que Emilio ha estado trabajando por Andalucía y se ha quedado una temporada con su familia, porque hacía mucho tiempo que no estaba con ellos.

IG.- Pilar, cuando se casaron ustedes

PS.-   Uh, en el 48

IG.- ¿Cuántos hijos tienen ustedes?

PS.-   Tres

IG.- Tres, nos puede usted decir cómo se llaman y cuantos años tienen.

PS.-   Pues sí, empezando por el mayor se llama Emilio, el mediano Alejandro y la chica Pilar.

JP.-  Y están casados los tres.

PS.-   No, uno solo.

JP.-  Emilio.

E.M.-  Dime.

JP.-  No, no digo que sí está casado Emilio, le pregunto a Pilar.

 Emilin sí.

JP.-  Emilin, y Alejandro no.

PS.-   Alejandro no

JP.-  Y la chica tampoco

PS.-   La chica tampoco.

IG.- Bueno, pues cuéntenos algún chisme de Emilio que no se sepa.

PS.-   ¿Que no qué?

IG.- Que no se sepa, que la gente no conozca

PS.-   Pues tiene mogollón, ha tenido muchos, pero no…

IG.- Alguna manía.

PS.-   ¿Manía?, pues... que le gusta estar siempre con la brochita pintando, le gusta estar trabajando en el taller haciendo cositas de madera.

JP.-  O sea que es un manitas

PS.-   Un manitas

JP.-  Aparte de un gran artista, un manitas

PS.-   Anda, por supuesto, él se pone su… desayuna por las mañanas, se pone su mandil, su gorrilla, su pañuelo al cuello y se mete en el taller.

JP.-  ¿Y usted le ha servido alguna vez un solomillo como alfombra de convento?

PS.-   Pues al precio que está no se pueden hacer esas cosas

IG.- Gracias Pilar, yo creo que con el apetito que Emilio debe tener se podría comer hasta una ovejita lucera.

E.M.-

(Baaa...)

 

Que mi pobre borrega Lucera

de flaca y de vieja

ya no puede andar,

que mi pobre borrega Lucera

de botes de leche

le he puesto un collar.

 

Yo la llevo amarrá de una cuerda,

y pa que no muerda

le he puesto un bozal.

Y de tanto quitarse las pulgas

ya no tiene dientes

ni lana ni ná.

IG.- Oye Carlos, que te gustaría preguntar a Emilio El Moro, al que tanto admiras. – Carlos.

CC.-  Si,

IG.- Carlos...    -   Estas ahí

CC.-  Si no escucho...   -   Si, perdona, no te escuchaba, yo creo que han sido los cascos

IG.- Que te gustaría preguntar a un hombre al que admiras tanto como a Emilio, Carlos Cano.

CC.-  Si, que, qué diferencia él ve de este tiempo a aquél tiempo, que diferencia él como artista, como persona, se puede, se… ¿cómo está el hambre?

E.M.-  ¿Que como está?

CC.-  ¿Cómo está el hambre? En este tiempo con respecto a aquel hambre. ¿Qué diferencia hay?

E.M.-  Yo creo que está... yo creo que está como siempre.  Siempre ha habido ricos y pobres. Pero yo creo que hoy hambre no, porque yo veo bocadillos por las calles como almohadas, así que no, y nadie los coge…

IG.- Bueno pero, pero siempre, pero siempre...

E.M.-  Yo veo muebles, neveras, veo de to por la calle y nadie lo coge

IG.- Pero siempre se lo comen los mismos Emilio

E.M.-  ¿Eh?

IG.- Siempre se lo comen los mismos

E.M.-  Los mismos, je, je, je

IG.- ¿Ha ganado dinero Emilio?

E.M.-  Púes… he ganado pero me lo he gastao to.

IG.- ¿No ha sido ahorrador?

E.M.-  Sii, he sido ahorrador comprando cositas, comprando finquitas, comprando pisitos…

IG.- Bueno, o sea que está ahora bien instalao, esta… lo tiene... está bien montao

E.M.-  Pa la vejez, si,… y ahora pues todavía me queda mucho tiempo, porque ahora ya sabes que he estado en Suiza, he estado en Londres, he estado en Francia... Bueno, menos en adobo he estado en todos lados.

JP.-  CC.-  IG.- Ja, ja, ja, ja, ja

IG.- Carlos, ¿más preguntas para Emilio?

CC.- Si, que piensa, si está grabando, me gustaría saber que canciones, que coplas está escribiendo, que piensa de cuentan, ¿algo de este tiempo?

 Porque tus canciones fundamentalmente, a mí me recuerdan a un tiempo y me gustaría escuchar algo, oír algo, lo que tu opinas de las cosas que son hoy cotidianas ¿no?

E.M.- Bueno si, las cosas que ocurran y políticamente... pero eso me lo explican mis amigos, yo tengo aquí un amigo en Málaga que dice que es comunista, marxista, leninista, con los pensamientos de Mao Tse tun y las cagaleras de Fidel Castro también.

 Es que son muchos los que se meten, el español cuando se mete en política, ya no tiene cura.

CC.-  Por eso tú con la guitarra lo curabas.

E.M.-  ¿Eh?

CC.-  Por eso tú con la guitarra lo curas y con el sentido del humor.

E.M.-  Pues naturalmente.

CC.-  Ja, ja.

E.M.-  Esto de meterse en política, ya bastantes políticas hay, ¿no?

 IG.- Vamos a saludar a otro Emilio.

E.M.-  ¿Eh?

IG.- Emilio, que vamos a saludar a otro Emilio. Emilio hijo.

Hola Emilio.

EJS.- Hola buenos días.

IG.- Buenos días.

EJS.-  Hola papá.

E.M.-  Hola.

IG.- Emilio vive en Madrid ¿no?

EJS.-  Sí.

IG.- ¿Y a que se dedica?

EJS.-  Bueno, pues tengo un restaurante y aparte me dedico a la canción por las noches.

IG.- ¿A la canción?

EJS.-  Sí.

IG.- ¿También como el padre?

EJS.-  No, lo mío es lo moderno.

 ¿En qué género? Rock o...

EJS.-  No. Tipo Serrat, Camilo Sexto, Nino Bravo.

IG.- ¿También tiene Emilio el sentido del humor de su padre, o no?

EJS.- Hum, creo que sí, creo que sí, lo que pasa es que mi padre tiene el sentido del humor andaluz y yo pues, lo tengo un poquito más castellano. Pero se me pega un poquito de él.

IG.- ¿Es fácil la vida con un hombre como Emilio, o no?

EJS.-  Pues es fácil, porque... con los artistas, como no los ves cada… todos los años los podrás ver siete u ocho días cada seis meses, entonces cuando vienen todos son regalos, todos son regalos, son caricias... eso de pequeño.

 Y luego de mayor, como ya te haces amigo de él, y le admiras por dos partes, le admiras como padre y le admiras como artista, pues lo que ocurre es que te conviertes en todo, en todo en uno porque...Yo por ejemplo, me puedo pelear con él porque yo puedo ser el crítico más fuerte que tiene mi padre.

IG.- Y que le decías. Cuál es la crítica más severa que has hecho de su, de su arte.

La crítica más severa como

EJS.-  Bueno, la crítica más severa porque como lo que he dicho antes yo me dedico más a la canción moderna. En el momento en el que ha grabao una, una canción o una parodia de una canción moderna, en el momento de que se le iba de tono le decía, pero papá por favor, porqué tienes que hacer esto así.

 Y él es así, es su arte así.

IG.- Emilio, defiéndete de la crítica de tu hijo.

E.M.-  Ya, ya, si si, mis peores críticos son mis hijos.

EJS.-  Si si si, total ja ja ja ja.

E.M.-  No les gusta nada de lo que yo hago

EJS.-  Cuidado, cuidado

E.M.-  Siempre respecto de las cosas modernas, ¿No?, luego ya en los cantes flamencos, guitarra y todo eso, pues no, ellos están de acuerdo.

 Pero claro, como lo quiero hacer todo, quiero cantar todas las clases de cante. Ahora quiero dejarme una coleta rubia, la mitad de la cabeza caoba...

EJS.-  Ja ja ja ja.

E.M.-  Y los pelos de punta para arriba.

JP.-  En plan punki.

E.M.-  Eso... ¡El erizo! me llamo.

IG.- Mira cómo se ríe el hijo, tu hijo Emilio.

EJS.-  Bueno, cuidado, un día íbamos, bueno, iba conduciendo (íbamos de ciudad en ciudad), y me contó un chiste, que como sería, o no sé si era un chiste o una de las cosas de él, porque siempre nos estábamos riendo de todo, diciendo cosas ¿no?, tuve que parar el coche.

JP.-¿De la risa que te entró?

EJS.-  Si... ¡Del llanto que me entró! Ja ja ja ja ja De la risa, te lo juro, tuve que parar el coche porque es que no podía conducir.

JP.-  ¿Y se puede contar o no?

EJS.-  ¿Eh?

JP.-  ¿Se puede contar eso?

EJS.-  Si es que lo malo es que no me acuerdo. ja ja ja ja ja.

JP.-  Ah, no te acuerdas.

EJS.-  Pero es que eran tantísimas cosas que es que cualquiera se acuerda de lo que te dijo en tal...

 Tuvo un detalle muy bonito, un día que estábamos trabajando en un pueblo, y estaba Marchena en un camerino de al lado, y dice que te apuestas a que canta como canta Marchena, no como... dice, ya verás. Empezó a tocar por Montoya y salió cantando Marchena

 Vamos que tenía unos detalles de, de genio... a mí me encanta, de verdad. Ja ja ja ja ja.

IG.- Es bonito, escuchar a un hijo hablar así de su padre. gracias Emilio hijo, muchas gracias.

Doce cascabeles lleva mi camella

por los arenales,

y cien litros de agua le he metío en

la panza pa que no se acabe.

IG.- Vamos a terminar, Carlos ¿crees tú que se ha hecho justicia con Emilio "El Moro"?

 Yo creo que no se ha hecho justicia con Emilio "El Moro", aunque hay una justicia que es la que realmente valoramos los artistas que es la justicia que hace el pueblo y esa sí que la ha hecho el pueblo, queriéndolo y admirándolo y reconociéndole, su trabajo, esas sí.

CC.-  Pero la otra justicia, la justicia del reconocimiento a los niveles de lo que se llama al reconocimiento de lo que hoy se llama la progresía, la intelectualidad, etc. Que ha despreciado ese tipo de cosas, que incluso hoy mal llaman y mal desprecia llamándole canción franquista a la mal llamada canción española, a la copla andaluza, esa progresía no se ha enterado de nada.

JP.-  Emilio, ¿Quién te quiere a ti?

E.M.-  ¿Quién te quiere a ti? Ja ja ja ja ja.

JP.-  Eso digo yo, gracias por haber estado con nosotros, que siga el éxito, que siga la buena vida, que siga ese buen humor y que sigan las actuaciones.

E.M.-  Muchísimas gracias y que Dios bendiga a todos.  -  ¡Un abrazo!

IG.- ¡Un abrazo a ti!

JP.-  ¡Un abrazo Emilio!

CC.-  ¡Un beso!

IG.- Carlos Cano ¿Quién te quiere a ti?  -   Buenos días.

CC.- ¡Muchas gracias!

IG.- Gracias.

...Trece camellitos tiene mi camella

detrás de una mata...

IG.- Onda media...Aquí, La Ser.

JP.- Aquí son las 10 menos cinco.

                                                             Radio Ser Málaga.

 

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Entrevista realizada por Ramón Zennerts, en el programa “Por los Caminos de España” – Radio Fórum -Mérida (BADAJOZ)

 

Hola, buenos días y bienvenidos a un nuevo programa “Por los caminos de España”.

 

Un programa que está dedicado íntegramente  a un señor que es muy conocido por todos ustedes, él se llama Emilio Jiménez Gallego, que a muchos no les sonará este nombre pero finalmente me refiero que es Emilio “El Moro”.

 

- Emilio… Emilio… Emilio.

- Dime... dime, dime.

- Buenos días, y bienvenido a los micrófonos de Radio Fórum.

- ¿Radio Chorum es?

- Radio Forum.

- Radio Foru.

- Si, Radio Furum.

- … no?

- Bueno, te voy a hacer la pregunta ¿Cómo empezaste tú en el mundo de la canción española?

- Cómo empecé yo en el mundo de la canción española, pues en el año 48.

- En el año 48, con que artistas has actuado prácticamente.

- Bueno pues artistas... desde que, desde el año 48 ya me contrato Valderrama después del Price y luego ya pues le he dado la vuelta a España con todos, con todos los elementos más grandes que tenía España.

- Bueno yo tenía entendido Emilio que tú eras un hombre que empezaste en el mundo del arte flamenco, y luego como fue esto de cambiar el flamenco por la canción o la chistología.

- Bueno, pues, tú sabes que yo nací allí en Melilla, el Moro, y yo cantaba flamenco y me lleve siete  concursos de cante flamenco, pero al llegar a España  había esta baraja de cantaores tan grandes, digo pues yo voy a cantar ahora como un moro y así me ahorro de, y como yo lo que quería es hacer reír al mundo, pues eso fue. Me puse una chilaba que entonces era una funda de almohada y la sábana y ahí  ya pues empecé, Y ya pues de ahí me contrató Valderrama, luego Juanita Reina,  luego Marchena, luego todos, y ya me puse como empresario y ya empecé a contratar, le hice un espectáculo a Juan el de la Vara, Perlita de Huelva, a Gabriel Moreno, en fin to el que me gustaba a mí le hacía un espectáculo.

- Emilio, ¿te parece que pasemos a escuchar uno de los grandes fandangos tuyos que lleva por título “Fandango de Cantimpalo” ?.

- Sí.

 

(… se le oye cantar (un fragmento de “Tomo y obligo”…)

 

- Vamos a rectificar, este no era los mejores fandangos de Emilio el Moro, este es el fandango Tomo y Obligo, Emilio.

- Tomo y obligo.

- Tomo y obligo, ¿no?, que te recuerda esta canción.

- Eeéh?

- Que te recuerda esta canción.

- Que me recuerda?

- Sí.

-  Esto me recuerda a mi Buenos Aires,  cuando estuve en Buenos Aires, Gardel que me gusta mucho.

- Exactamente, tú eres uno de los  artistas que compone canciones prácticamente para todos los artistas más famo.., de todos los  artistas más famosos que ha habido ¿no?

-  Todos los artistas más famosos, sea de ópera, sea zarzuela, sea de .. . De todo, el que canta flamenco y le gusta el arte de la música, pues lo abarca todo, comprendes...

- Ya, ya te comprendo, para ti de todos los que existen hoy día con cual te quedarías.

- Con... los discos míos.

- No te todos los artistas famosos que tenemos hoy en España, cual es el mejor que existe para ti hoy en día.

- Todos son buenísimos y conmigo se portan muy bien.

- Entonces lo que te quería preguntar, ahora cambiando de tercio, tu empezaste a…  formaste un espectáculo en el año 1955, ¿cómo se llamaba ese espectáculo?

- No... Ya…  estaba ya en América.

- Estaba en América.

- Fue en el 51, Rumbo 1951, y luego en Madrid Constelación 1950. … ¿Me oyes?

- Sí, sí.

- Así que ahí empecé, y luego ya … pues ... Me contrató, trajimos a Angelillo, me hice socio de Pepe Mairena y trajimos a Angelillo de... de Buenos Aires, y entonces éramos  Pepe Mairena, Angelillo, Antonio Machín y yo, y así estuvimos dos años, y luego ya con la señora de Pepe, Finita Rufet, una gran vedet tan grande, pues estuve  siete años.

- También tengo entendido, Emilio, que tú eres uno de los mejores artistas cómicos de chirigota que existen por ahí porque además  que te adaptas a cantar canción española y sobre todo tocas toda la clase de cantes, eres un cantante que toca más o menos soleares, fandanguillos, alegrías, peteneras, porque cambi…, ya me has dicho que cambiaste la canción española por la chistología, pero porqué, no tenías futuro en la canción española o el cante flamenco?

- Si, porque es que me pide la gente que cante flamenco, digo bueno pues voy a grabar un disco de cante flamenco, me piden a lo mejor que cante boleros, bueno pues voy a cantar boleros, y eso…, es lo que quiere la gente, o sea Emilio e Moro es el público, no soy yo.

- Bueno Emilio, te recuerda Imperio Argentina algo.

- Si, mucho.

- Bueno pues vamos a pasar a escuchar un tema tuyo que es versión de Imperio Argentina que lleva por título “Falsa moneda”, ¿te gusta?

- Como con ella ahí en Benalmádena.

- Bueno pues te lo voy a poner.

 (….. Se escucha la canción “Falsa moneda” ….)

- Bonito tema el que nos traía Emilio El Moro…. Emilio.

- Qué.

- Te gusta la canción.

- Si me gusta mucho, sí.

- Sobre todo ahí tocas bastante  bien la guitarra ¿no?

- Suena muy bien sí.

- Bueno vamos…, tengo entendido que has estado este año de gira por toda España, cuéntanos un poquito más o menos el espectáculo con que has ido.

- Pues que me llamó Molina, porque yo ya no quería hacer más nada en el teatro, y me llamó Molina y me dice: Emilio, que la gente te quiere vamos a dar una vueltecita, digo bueno pues venga va, y entonces me fui en junio y he venido ahora en octubre, he estado por toda España, de Galicia... muchos saltos hemos pegao, sabes.

- En Extremadura no habéis estao no?

- Eh?

- En Extremadura no habéis estado, no?

- No hombre no en Extremadura no, Extremadura y algo de Sevilla si hemos hecho. Pero Extremadura me ha faltao  sí. Que me dice muchas veces la gente, dice Emilio no te cansas de, digo  del teatro, digo no del teatro no, del teatro me divierto, lo malo es un día en cada cama, comprendes, tan mal esta las escaleras cuando no hay ascensor, comprendes, los otros días fuimos a, o sea antes de terminar, nos fuimos a un pueblo y era feria, no había camas por ningún sitio ni hoteles ni pensión ni posá, y le digo a uno, digo, oiga usted tiene usted camas y salió el tío con dos lagañas muy gordas atás con un alambre pa que no se le cayera y me dice … dice  tengo una cama pero hay que hacerla, le digo, bueno yo la hago,  dice bueno pues ahí tiene usted martillo, tenazas, alicates, clavos, madera, de to tiene usted ahí, pero no haga usted mucho ruido que yo también tengo derecho a descansar. ¿Me oyes?

- Ya, te escucho Emilio. Eso que es una parodia de las tuyas.

- No, no, no, de verdad que, que muchas veces, refiriéndome a las camas ¿comprendes?

- Ya, Perdona que me ría pero es  así, es que lo cuentas con tanta gracia como tú tienes, porque tienes de verdaderamente gracia, lo meta.. Me tengo que reír un poco, pero … te comprendo perfectamente. Emilio…

-El follón siempre te meten chinche, porque allí en la misma estación había un amigo que hacía muchos años que no lo veía y lo vi, y el me vio a mí, nos vimos los dos y me dice mira Emilio ya nos hemos visto, digo has vito pues pa que veas, dice hay que ver siempre nos estamos viendo, ja, ja, ja, digo y lo que nos tenemos que ver, dice tu verás, digo ya ves, total que al ratito llegó la niña, su hija, que tendría unos diez o doce años, dice papá cómprame un video, y le dice el padre, tú te lavas el coño con una palangana como ha hecho tu madre to su vida y déjate de gastos que está la cosa mu puta y muy mala. En fin yo le cuento al público lo que .. Lo que ocurre durante el día, durante la semana,  por eso te digo que será muy difícil que... que yo termine. ¿Me oyes?

- Ya, ya, te escucho Emilio. Oye. Y a la sue…

- Oye.

- Emilio, Emilio.

- Ramón…

- Dime…  dime…

- ¿Qué pasa?

- Vamos a ver, que te escucho muy mal… la suegra que pasa que…

- Ramón…

-  Dime, dime Emilio,  Emilio... Emilio, Emilio, Emi, Emilio… Emilio.

- Ramón.

- Dime…., dime, oye… Emilio, Emilio, Emi, Emilio… Emilio?. Presenta la de Juanita Avellana.

 

(..… Se escucha la canción “Juanita Avellana”……

 

- Emilio, Emilio..

-Sí.

-Te acuerdas de esta canción.

- Sí.

- Esta son de los Tres Sudamericanos no?

- Si …. (ruidos)

- Emilio, esta era de los Tres Sudamericanos no?

- No eso lo grabó.., unos aficionados para… (ruidos)  Es de una propaganda de Méjico de los plátanos de  no sé qué.

-Si pero…

- Y entonces como aquí tenemos tantos en España por eso le hice la parodia.

-  Juanita Avellana. Pero ahí cambias de voz no?. Emilio…

- Sí.

- Que ahí cambias un poquito de voz ¿no?

- Si cambio, cambio la voz,  si meto el falsete.

- Ya…

- Al principio como cantaba todo tanto, con tanto falsete pues entonces ya quise cambiar y me puse la voz arreglada para el flamenco para cambiarme y esas cosas.

- Bueno Emi… si te escucho, dime.

- Para cambiar un poquito, pues yo lo que he hecho siempre en el teatro ha sido cambiar, cambiar y cambiar, y hacer cosas que la gente no escuche  lo mismo, pues no verás ningún disco mío que sea igual ¿no?

- No, no, no.

- Me oyes?

- Si, si te escucho perfectamente, no hay ningún disco que sea parecido igual que el tuyo.

- No.

- Oye Emilio, Emilio?

- Sí, sí.

- Aquí había un señor que intentaba interpretar tus canciones, que es de Badajoz, que también se vistió de changabaile. ¿Sabes tú algo de este señor?

- No.

- Que decía que era Emilio el Moro, porque nada que el verdadero Emilio El Moro eres tú.

- Claro.

- Y entonces, lo que quiero decir…, cuéntame un poquito de la película del Cipote de Archidona.

- Ah, eso es de Camilo José Cela, pues … que estaba trabajando en Murcia y me llamaron  para hacer un papel, yo llegué a Madrid y grabé aquello de... del autocar  seguir  cuando les digo a las niñas que se desnuden y tal no, pero yo terminé mi papel y me fui, me fui enseguida para Murcia porque tenía que trabajar y cuando ya vi la película pues, me di cuenta de que aquello era un follón, mucho, mucho lio. A ver, no sabía que era tan picante.

- Ya.

- ¿Me oyes?

- Si, si, te escucho perfectamente. Oye Emilio…, Emilio.

- Dime, dime.

- Que le has sacado este año, que versión le has sacado a las suegras?, tu que eres un hombre que estas siempre metiéndote con las suegras.

- No te escucho bien.

- Que qué versión le has sacado a las suegras, que qué poema, porque tú eres un hombre que estas siempre metiéndote con las suegras.

- Si, me meto con las suegras, pero en lo de mi carro, en vez de decir mi carro digo mi suegra, comprendes?

- Si, pero que si has compuesto algo más sobre las suegras, has hecho alguna parodia nueva.

- Tú me oyes bien?

- Si te escucho perfectamente.

- Que no te oigo.

- Que te digo que qué has sacao sobre las suegras este año, que tú eres un hombre que estas siempre metiéndote con las suegras, que qué poema has hecho este año.

- Este año pues, pues  continuamente estoy sacando, en vez de cante lo que hago es chistes, porque existe todavía la suegra de este amigo mío, existe todavía que es muy guarra ¿comprendes?

- Si te escucho.

- Y… cuando me pongo en el escenario es cuando le saco cosas, como la gente se ríe tanto con eso, pues siempre pongo cosas nuevas, … porque dice que se casó con un negro para no lavar a los niños, y como cosas de esas, muchas ¿me oyes?

- Ya, pero esto es que lo improvisas en el escenario o ya llevas una recopilación de lo que vas a cantar en el escenario.

- ¿Cómo? … que no te oigo bien.

- Mira, que lo que te estoy diciendo es que si esto lo llevas provisao o lo sacas tú sobre la marcha en el escenario. Que si ya llevas más o menos hecho lo que vas a cantar.

- Sobre la marcha, sobre la marcha lo voy, lo voy poniendo poniendo, según el público que hay, las carcajadas que veo, pues entonces pues lo voy arrimando y siempre lo hago, siempre son chistes nuevos, hasta que la guarra, de querer yo, pues dura tres horas ¿comprendes?

- Si, si te entiendo perfectamente. ¿Y no tienes ninguna poesía o algún chiste para los aficionados de Radio Fórum?

- Sí, antes te he contado uno, ¿no lo has oído?

- Si pues, es que perdóname que me riera, pero que te lo he escuchado, es que quiero, algo nuevo algo que yo no te haya escuchado,  que tengas en algún nuevo LP que estés grabando, algo nuevo.

- Ah, no eso lo tengo todo ahora  en cuartillas y…, hasta que no pase un par de meses que es lo que voy a estar aquí ahora, pues no, no te puedo decir nada, tengo muchos temas  ¿comprendes?, pero ya para grabarlos a finales de febrero o por ahí.

- Te parece bien que escuchemos una canción de las tuyas muy famosa…

- Cual.

- Que es de Conchita Piquer, lleva el título Tatuaje, ¿te gusta Tatuaje?

- Tatuaje.

- La vamos a escuchar ¿no? ¿Te parece bien?

- Bueno sí.

- Vale.

 

(…… Suena la parodia de “Tatuaje” ……)

 

- Precioso tema el que me ha interpretado Emilio el Moro en versión de Conchita Piquer, Emilio

- Sí, sí.

- En que año compusiste esta canción

- Si Oye se va…

- Dime… Emilio…

- Que.

- Dime, en qué año compusiste esta canción.

- Qué, es que no te oigo bien.

- En que año compusiste esta canción, sacaste  este tema.

-  Esto fue en el sesenta y nueve.

- Sesenta y nueve. Oye, Emilio…

- Dime.

- ¿Qué proyecto tienes para esta temporada?, este año que empieza… ¿tienes algún proyecto nuevo?

- Que no te oigo.

- Emilio…

- Sí.

- Que te pregunto  que qué tienes proyectado para este año que empieza, ahora en la Gala de invierno, tienes proyectada alguna gira por Sudamérica o en España.

- Es que se va…Oye Ramón, es que se va la voz y viene ¿sabes? Y no te escucho bien.

- A ver si ahora me escuchas, que te estoy preguntando Emilio que qué tienes pensado en hacer ahora, a partir de noviembre, que si tienes pensado irte a Hispanoamérica o hacer alguna gala por aquí en alguna sala de fiestas de España.

- No, seguramente, como ya te he dicho los otros días a lo mejor me hago Extremadura para pasar la nochebuena y el año nuevo con los extremeños, eh, pero no es seguro,  ¿me oyes?

- Sí, sí te escucho perfecto.

- Yo, es que te vas y te vienes ¿sabes?

- Vamos a ver, Emilio, que te preguntaba que qué tienes pensado hacer este próximo, a partir del mes de noviembre, que si tienes pensado irte a Hispanoamérica o quedarte aquí en España, en Mérida, en Extremadura precisamente.

- Pues no, lo de … lo de Miami haré seguramente quince días o un mes, para probar y vengo enseguida, ¿comprendes?.

-  Ya, ya te comprendo. Entonces…

-  Después de pascua, es que no lo sé seguro.

-  En Pascua?. Si te escucho, te escucho, dime…. Emilio?

- Sí.

- Que te escucho, que sigas hablando, sígueme explicándome.

- Que no te oigo.

- No me escuchas?, no me escucha… Emilio… Emilio… Emilio

- Que.

- Me escuchas ahora mejor?

- Dime.

- Que te preguntaba que qué tienes pensado hacer a partir de noviembre

- ¿A partir de noviembre?

- Sí.

- Tengo una cantidad de cuartillas escritas, muchos chistes, muchas cosas, y luego tengo que hacerlo pa cogerlo en cadena ¿comprendes?

- Sí.

- O sea que lo mío pues no es tan fácil como tú te crees ¿sabes?

- Ya lo veo ya.

- Oye...

- Dime Emilio.

- Que lo mío no es tan fácil como tú te crees, que lo tengo todo ahora mismo en borrador ¿comprendes?

- Si te entiendo perfectamente.

- Me oyes?

- Si te entiendo.

- … y me di…

- Dime.

-  … otro eh?.

- Que me digas, que te escucho.

- Venga.

- Oye, que mira para despedirte quisiera que le contaras algo al público de Mérida algunas parodias de las  tuyas, te despidieras con algún falsete o algo.

- Ja, ja, Ahora mismo no chiquillo.

-  Eh?

-  Ahora mismo no,  tu pon unos disquitos  míos, que hay muchos.

- No pero…

- Y te despides ya poniendo lo de, que lo he puesto esta temporada, este verano, y ha gustado muchísimo por ahí, “Romance de valentía”.

- Romance de Valentía.

- Eh?

- Pero es que…

- Me oyes?

- Si, pero es que aquí yo lo que quisiera, es que, se lo tengo prometido al público de Mérida, es que te despidieras tú con alguno versos de los tuyos, yo que sé, como por ejemplo “Trigo limpio”, algunas poesías de trigo limpio, algunas parodias.

- Yo no… yo, yo… no me acuerdo ahora mismo, te cantaré un fandanguillo que le hice a uno que comía mucho, eh?

- Ahí va, venga.

- Venga… Sin guitarra y sin ná.

- Si, Venga, como tú quieras.

 

- (Cantando)

Trelelele, le leeee leee, aaah aaay

Seis carros de huevos fritos

Tú eres capaz de comerte,

Seis carros de huevos fritos

Un vagón de berenjenas

Dos mil kilos de bonito

Con trescientas madalenas.

 

-  Ahí estuvo Emilio el Moro como siempre tan alegre y tan sonriente, Emilio.

- Dime.

- Para despedirme de ti, muchas gracias por haber atendido a los micrófonos de Radio Fórum y te voy a poner lo que tú has pedido, Romance de valentía, no te retires del hilo telefónico y muchas gra…

- …

- Dime.

- Para todos los extremeños un abrazo muy fuerte ¿me oyes?

- Sí, sí, sigue.

- Le das un abrazo muy fuerte a todos y si estoy  en el aire que lo reciban.

- Si estas en el aire todavía.

- Hala, muchos besos a todos.

- Vale Emilio muchas gracias por haber atendido y no te retires que te vamos a poner y Romance de valentía.

 

(…… Suena la canción “Romance de valentía”…..)

 

-Y con este tema de Emilio el Moro, Romance de Valentía,  aquí acaba y finaliza por hoy “Por los caminos de España”, será el próximo jueves, de trece a trece y media, aquí en tu sintonía, en Radio Fórum.

 

   Audio aportado por Dª María del Carmen Jurado Jiménez (sobrina de Emilio "El Moro"), relativo a la entrevista concedida por Emilio El Moro a la Cadena Ser el 16 de marzo de 1985, realizada por Iñaki Gabilondo y Joaquín Prats, con la participación de su esposa PIlar e hijo Emilio y con la intervención de Carlos Cano y Antonio Burgos.