Emilio el moro
Emilio el moro
Emilio el moro

Emilio El Moro

 

EP 45 rpm

 

Iberofón/Toreador IB-45-2038D.L.: M-14.874/1962

 

Reeditado como

 

Zafiro/Montilla EPFM-265

 

 

Famosos fandangos de Emilio del año 1962

Fandangos de Emilio

Porque no tengo carrera

 

tu familia no me quiere,

 

porque no tengo carrera.

 

En mi casa tengo un galgo,

 

cógelo cuando tú quieras

 

que yo para correr no valgo.

 

 

 

La que me lavó el pañuelo

 

en esta calle vivía,

 

la que me lavó el pañuelo

 

lo lavó con agua fría,

 

me lo puso en el pescuezo

 

y cogí una pulmonía.

 

 

    Gran parodia del tema "Pequinesa" de Pepe Mairena

Mi perrita pequinesa

Mi perrita pequinesa

 

la esperaba en el portal

 

Ay, ya ya ya. Ay ya ya ya

 

un canito de lunares

 

que la vino a enamorar

 

Ay gua gua gua, Ay gua gua gua.

 

 

 

Como no era de su raza

 

por evitar un desliz

 

Ay no no no, Ay si si si

 

encerrada en la cocina

 

tuve a la pobre infeliz

 

Ay no no no, Ay si si si.

 

 

 

Pero el amor

 

que nada entiende

 

ni de razas ni colores,

 

con el mirar

 

unió por siempre

 

dos felices corazones.

 

Pero el amor

 

va caminando

 

de la mano del dolor

 

ahí, ahí... el amor

 

es el amor, viva el amor.

 

 

 

El diablo también

 

pone sus cartas en el amor

 

Ay si si si, Ay no no no

 

y por la ventana abierta

 

pequinesa se escapó

 

Ay si si si, Ay no no no.

 

 

 

Y me han dicho que la han visto

 

por las calles de Madrid

 

Ay no no no, Ay si si si

 

y detrás va su canito

 

muy contento y muy feliz

 

Ay no no no, Ay si si si.

 

 

 

Pero el amor

 

que nada entiende

 

ni de razas ni colores

 

Con el mirar

 

unió por siempre

 

dos felices corazones.

 

 

 

Pero el amor

 

va caminando

 

de la mano del dolor

 

ahí, ahí, el amor es el amor,

 

viva el amor. (bis)

 

A mi perrita pequinesa

 

la han quitado del portal,

 

Ay, si si si. Ay ya ya ya

 

que se va con el primero

 

que en la puerta dice "gua",

 

Ay gua gua gua, Ay gua gua gua.

 

 

 

El perro de la vecina

 

y anoche se la llevó,

 

Ay si si si, Ay no no no

 

quiera Dios que no la engañe

 

y ese gran sinvergonzón

 

Ay si si si, Ay no no no.

 

 

 

Porque el amor

 

que nunca entiende

 

ni de razas ni colores,

 

porque el amor

 

es un borrego que esté cojo

 

y con ardores.

 

Porque el amor

 

y en este mundo

 

no debía de existir,

 

pero es bonito el amor

 

si ya la amó, si ya la amó.

 

 

 

Mi perrita pequinesa

 

y qué pena y qué dolor

 

Ay si si si si si, Ay no no no no no

 

no le gusta ya el potaje

 

ni las papas con arroz

 

Ay si si si, Ay no no no.

 

 

 

Ya no salta a la ventana,

 

ya no sale a pasear

 

Ay si si si, Ay ya ya ya

 

y el perro de la vecina

 

la ha dejado abandonada,

 

Ay si si si, Ay ya ya ya

 

 

 

Porque el amor,

 

se pierde casi siempre

 

la chaveta.

 

Por el amor

 

y hay en el mundo

 

mil millones majaretas.

 

 

 

Porque el amor

 

es ciego, tonto, loco, idiota, analfabeto,

 

que no entiende ni de raza ni color,

 

pero es bonito el amor

 

cilla la mor, cilla la mor.

 

    Con su particular ingenio, Emilio a veces fusionaba diferentes canciones en una misma parodia.

      En esta ocasión  añade la primera estrofa de "Que lo domine un querer" de Juanito Valderrama

a su parodia de "pena y alegría del amor" de Los nocheros.

Pena y alegría del amor

Cuando remedio no tenga

 

cuando remedio no tenga,

 

que te cortara un cirujano

 

la campanilla y la lengua,

 

que te corte un cirujano

 

la campanilla y la lengua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mira cómo se me pone la piel

 

cuando te recuerdo,

 

por la garganta me sube

 

un río de sangre fresco,

 

de la herida que atraviesa

 

de parte a parte mi cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo clavos en las manos

 

y cuchillos en los dedos

 

y en la sien una corona

 

hecha de alfileres negros.

 

Mira cómo se me pone

 

la piel cada vez me acuerdo,

 

que soy un hombre casado

 

y sin embargo te quiero.

 

 

 

Entre tu casa y mi casa

 

hay un muro de silencio,

 

de ortigas y de chumberas,

 

de cal, de arena y de viento,

 

de madreselvas oscuras

 

y de vidrios en acecho.

 

 

 

Un muro para que nunca

 

lo pueda saltar el pueblo,

 

que está rondando la llave

 

que guarda nuestro secreto.

 

Si yo se bien que me quieres

 

y tú sabes que te quiero

 

y lo sabemos los dos

 

y nadie puede saberlo.

 

Salgo de mi casa al campo

 

sólo con mi pensamiento,

 

por acariciar a solas

 

la tela de aquel pañuelo,

 

que se te cayó un domingo

 

cuando venías del pueblo,

 

que se te cayó un domingo

 

y que no te he dicho nunca ,mi vida

 

no te he dicho nunca,

 

que yo lo tengo

 

y lo estrujo entre mis manos,

 

lo mismo que a un limón nuevo

 

y miro tus iniciales

 

y las repito en silencio,

 

para que ni el campo sepa

 

lo que yo te estoy queriendo.

 

 

 

Ayer en la plaza nueva, vida,

 

no vuelvas hacerlo

 

te vi besar a mi niño,

 

a mi niño el más pequeño

 

y cómo lo besarías

 

¡ay virgen de los remedios!

 

si fue la primera vez

 

que a mí me diste un beso.

 

 

 

 

 

Llegué corriendo a mi casa,

 

alcé a mi niño del suelo

 

y sin que nadie me viera

 

como un ladrón en acecho,

 

en su cara de amapolas

 

mordió mi boca tu beso.

 

¡Ay que alegría! ¡ay que pena!

 

quererte como te quiero.

 

 

 

Mira, pase lo que pase

 

aunque se hunda el firmamento,

 

aunque tu nombre y el mío

 

lo pisoteen por el suelo,

 

aunque la tierra se abra

 

y aun cuando lo sepa el pueblo,

 

que eleven nuestras banderas

 

de amor a los cuatro vientos,

 

sigue queriéndome así

 

tormento de mis tormentos.

 

 

 

¡Ay que alegría! ¡ay que pena!

 

quererte como te quiero.

 

Tirí tirí tirí tirí aay ah a a a ay...

 

Cuando remedio no tenga,

 

cuando remedio no tenga,

 

que te corte un cirujano ay,

 

la campanilla y la lengua

 

a, e, i, o, u.

 

 

 

 

Mera cómo se me ponen los pies

 

cuando te recuerda,

 

por la garganta me baja

 

un chorro de vino fresco,

 

que va atravesando

 

de parte a parte

 

y de arriba a abajo mi cuerpo.

 

 

 

Mera cómo se me ponen

 

los pies cuando recuerdo,

 

que una vez fuimos andando

 

de Barcelona a tu pueblo.

 

 

 

Tengo callos en las manos y

 

padrastros en los dedos

 

y en mi cabeza unas caspas

 

como un plato de fideos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre tu choza y mi casa

 

hay un muro de silencio,

 

de ladrillos y de adoquines,

 

de cal, arena y cemento.

 

 

 

 

 

 

 

Un muro para que nunca

 

lo puedas saltar al pueblo,

 

que está dando la vuelta

 

al cerrojo que guarda todos mis secretos.

 

Que yo sé que tú me quieres, hija mía,

 

y tú dudas que te quiero

 

y de viejas morirás

 

y nunca podrá saberlo.

 

Ay, qué alegría y qué pena y qué asco,

 

quererte como te quiero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ayer en la plaza vieja, viuda,

 

no vuelvas a hacerlo, ¿sabes?

 

besaste a mi niño,

 

a mi niño, el que es sargento

 

y cómo lo besabas,

 

¡ay, qué palo yo te doy!

 

que fue la primera vez

 

que me vi en la frente:

 

"Los iguales para hoy".

 

 

 

Salí corriendo a mi casa,

 

tumbé a mi niño en el suelo

 

y sin que nadie me viera,

 

como un ladrón al acecho,

 

con mis botas de soldado

 

aplastó mi pata tu beso.

 

 

 

 

 

 

 

Mera, pase lo que pase,

 

aunque se ahonde el firmamento,

 

aunque la tierra se abra

 

como en la película de San Francisco

 

y nuestro nombre

 

lo pisoteen los camellos,

 

vete corriendo a tu casa

 

que yo me voy pá mi pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

Ay, qué alegría y que pena,

 

que sea uno tan embustero.

 

 

 

 

 

 

 

Quita el pringue y da alegría,

 

dicen que el agua caliente

 

quita el pringue y da alegría

 

y un cepillo te compraste

 

para lavarte los dientes

 

y nunca te los lavaste.

 

    A esta conocidísima canción de Concha Piquer "Con divisa verde y oro" (Ganadera salmantina), Emilio le compuso una parodia en el año 1962 titulada "Jamonera pueblerina" y más tarde en 1972 volvió a parodiar esta misma canción con el titulo "Con divisa verde y oro"

Jamonera pueblerina

Vino en un rayo de luna,

 

de luna del mes de Enero,

 

era un chiquillo de Osuna

 

que quería ser torero.

 

 

 

Ganadera salmantina

 

yo la nombro por madrina,

 

que el dinero y el cartel,

 

si algún día lo consigo,

 

pongo al cielo por testigo,

 

que me caso con usted.

 

 

 

Un olé en la tienta,

 

por su valentía

 

y un duende en mis venas

 

que así me decía.

 

 

 

Ganadera con divisa verde y oro,

 

ten cuidado,

 

que el amor no te sorprenda

 

como un toro, desmandado.

 

 

 

Por tu hacienda y tu apellido

 

se te guarda devoción

 

y un clavel en tu vestido

 

llamaría la atención.

 

 

 

Y en tus ojos se adivina

 

la locura de un... te adoro

 

y has de ser como una encina

 

ganadera salmantina,

 

con divisa verde y oro.

 

 

 

Ya es un torero de fama,

 

dinero y categoría,

 

ya es su pasión una llama

 

que me ronda noche y día.

 

 

 

Por tres veces me ha pedido

 

que le tome por marido,

 

por tres veces dije no.

 

Y la causa está en Osuna,

 

morenita de aceituna,

 

que por mí se le olvidó.

 

 

 

Y son en mis noches,

 

de penas mortales,

 

cuchillos las coplas

 

de mis mayorales.

 

 

 

Ganadera con divisa verde y oro,

 

dueña mía,

 

cuanto diera por salvarte de ese toro

 

de agonía.

 

Con tu hacienda y tu apellido

 

ya me sobra en que pensar

 

y hasta el luto del vestido

 

te lo debes de quitar,

 

porque así no se adivina

 

que enterraste un te... adoro,

 

bajo el tronco de una encina,

 

ganadera salmantina,

 

Con divisa verde y oro.

 

 

 

 

Vino a Madrid desde Osuna

 

para vender dos jamones,

 

tiene en el cuello verrugas

 

y en las manos sabañones.

 

 

 

Cuando del tren se ha apeado

 

y a un mocito le ha llamado,

 

le ha llamado la atención

 

los jamones que traía

 

y al subirse en el tranvía

 

y a ayudarla se ofreció.

 

 

 

Pidió una navaja

 

a la pobre Concha

 

y el tío sinvergüenza

 

se cortó una loncha.

 

 

 

Jamonera, no te fíes de ese hombre,

 

ten cuidado,

 

fíjate con qué intención en tus jamones

 

se ha fijado.

 

 

 

Con la mirada te engaña,

 

no le prestes atención,

 

que ese tío te rebaña

 

y hasta el hueso del jamón.

 

 

 

Con sus ojos de carnero

 

viene a hacerte la...peluza,

 

y aunque dice el embustero

 

que tiene mucho dinero,

 

lo que tiene es mucha guza.

 

 

 

La pobre Concha ha quedado

 

llena de melancolía,

 

y aquel gandul se ha zampado

 

los jamones que traía.

 

 

 

Jamonera pueblerina,

 

¿ves como eres una prima?

 

Ya te dije ten cuidado,

 

te la pueden dar con queso,

 

fíjate como en los huesos

 

tus jamones ha dejado.

 

Vino en un rollo de lana,

 

de lana de un mal cordero

 

y le cantaron la nana

 

dos gañanes y un cabrero.

 

 

 

Ganadera alicantina,

 

yo te nombro por madrina,

 

aquel puchero de Avecren,

 

si algún día lo consigo,

 

pongo al perro por testigo,

 

que lo parto con usted.

 

 

 

Seré tu parienta,

 

por tu valentía

 

y un saco de avena,

 

tendrás tó los días.

 

 

 

Ganadera con divisa de hojalata,

 

ten cuidado,

 

que este niño ya se come

 

hasta las matas, que has sembrado.

 

 

 

Por tu hacienda y tu apellido

 

no aproveches la ocasión,

 

que este niño lo has tenido

 

con un chofer de Chinchón.

 

 

 

Y en tus ojos se adivina

 

la locura con.. que matas

 

y ya estoy en una encina

 

ganadera alicantina,

 

con divisa de hojalata.

 

 

 

Ya es un cabrero de fama,

 

y ha puesto una lechería

 

y es su pasión una fuente

 

que la ronda noche y día.

 

 

 

Por tres veces le ha pedido

 

que lo tome por marido,

 

las tres veces dijo no.

 

Y la causa es el dinero,

 

pues contigo tío lechero,

 

dime que voy a hacer yo.

 

 

 

Y todas las noches,

 

da saltos mortales,

 

hasta que lo amarran,

 

los dos mayorales.

 

 

 

Ganadera con divisa en el pescuezo,

 

loca mía,

 

cuanto diera por partirte tó los huesos,

 

mal nacía.

 

Con tu hacienda y tus impuestos

 

to lo quieres arreglar

 

y la tela del vestido

 

todavía está sin pagar

 

y en las tiendas se adivina

 

que no tienes ni... una lata,

 

ve y te cuelgas de una encina,

 

ganadera alicantina,

 

con divisa de hojalata.