Emilio el moro
Emilio el moro
Emilio el moro

Emilio El Moro

 

EP 45 rpm

 

 

Discophon EP 27267 D.L.: B-29.509/1963

 

 

 

Parodia de la famosa copla del mismo nombre que popularizó Marifé de Triana

Te he de querer mientras viva

Cuando nos vieron del brazo

 

cruzar platicando la calle Real,

 

entre la gente del pueblo

 

fue la letanía de nunca acabar:

 

 

 

- Que si puede ser su pare...

 

- Que es mucho lo que ha corrido...

 

- Que un hombre así, de sus años,

 

no es bueno para marido...

 

 

 

Fueron tantas cosas

 

las que yo sentí,

 

que tras de la reja

 

de cara a tus ojos

 

me oyeron decir:

 

 

 

Por mi salud, yo te juro,

 

que eres para mí, lo primero

 

y me duele hasta la sangre

 

de lo mucho que te quiero.

 

 

 

No se me importan tus canas

 

ni el sentir de los demás,

 

lo que me importa es que sepas

 

que te quiero de verdad.

 

 

 

Soy de tus besos cautiva

 

y así escribí en mi bandera:

 

Te he de querer mientras viva,

 

compañero, mientras viva

 

y hasta después que me muera.

 

 

 

Tú a lo mejor te imaginas

 

que yo por mis años

 

me voy a cansar.

 

Y en el cariño, serrano,

 

yo me considero

 

de tu misma edad.

 

 

 

Y no miro a los chavales,

 

contigo voy orgullosa,

 

pues me llevas a tu vera

 

como quien lleva a una rosa.

 

 

 

No le tengas miedo

 

a mi juventud,

 

que para mi persona

 

no existe en el mundo

 

nadie más que tú.

 

 

 

Por mi salud, yo te juro,

 

que eres para mí lo primero,

 

y me duele hasta la sangre

 

de lo mucho que te quiero.

 

 

 

No se me importan tus canas

 

ni el decir de los demás,

 

lo que me importa es que sepas

 

que te quiero de verdad.

 

 

 

Soy de tus besos cautiva

 

y así escribí en mi bandera:

 

Te he de querer mientras viva,

 

compañero, mientras viva

 

y hasta después que me muera.

 

Cuando me ven por la calle

 

cogido a tu brazo y sin un real,

 

todas las comadres del pueblo

 

me miran con asco y empiezan a hablar:

 

 

 

-Que si dale y que si toma...

 

-Que si pitos, que si flautas...

 

-Que un hombre de mi estatura

 

no es bueno para una jirafa...

 

 

 

No te dé a ti miedo

 

que digan de mí,

 

que yo no te quiero

 

porque eres más vieja

 

que el Guadalquivir.

 

 

 

Por mi cuñada, te lo juro,

 

que eres para mí, lo tercero

 

y se me rizan las cejas

 

cuando te digo: "Te quiero".

 

 

 

No se me importan tus canas

 

ni tus piernas tan dobladas,

 

lo que quiero es que comprendas

 

que puedes ser mi mamá.

 

 

 

Soy de tus perras cautivo,

 

lo atestigua mi cartera

 

y he de aguantar mientras viva

 

y aunque frito y más quemado,

 

que el palo de una churrera.

 

 

 

Tú a lo mejor te imaginas

 

que por tu dinero

 

te voy a aguantar.

 

Tu médico dijo hoy

 

que tienes más vía

 

que un orangután.

 

 

 

Que si crema y maquillaje,

 

cuatro fajas y lo demás,

 

cuando te veo levantarte

 

y eres una mona pelada.

 

 

 

No te dé a ti miedo

 

que diga de ti,

 

que eres más pesada

 

que cuarenta moscas

 

pegadas a la nariz.

 

 

 

Por mi salud, te lo juro,

 

que eres para mí lo noveno,

 

y se me cuaja la sangre

 

cuando me dices: "Te espero".

 

 

 

No se me importa que grites

 

ni que cojas el avión,

 

lo que quiero es que te aplaste

 

muy despacio un camión.

 

 

 

Me voy para siempre Torcuata,

 

te llevo en mi pitillera

 

para aborrecer el tabaco

 

y olvidarme, compañera,

 

que te encontré en un estanco.

 

   Aquí podemos encontrar dos parodias completamente diferentes

basadas en la famosa canción de Rafael Farina "Mi perro amigo".

 En el año 1963 el protagonista de la parodia es un Camello y  en 1965 es un Perro.

Mi perro amigo

Camello

Perro

Mi perrito Lucero

 

fue mi alegría,

 

el mejor compañero

 

que yo tenía.

 

 

 

A la escuela a mi niño

 

acompañaba

 

y con cuanto cariño

 

con él jugaba.

 

 

 

Pero una noche él solito

 

en defensa de mi hogar,

 

en la mano de un maldito

 

ya no pudo más ladrar.

 

 

 

No siento los dineros

 

que me robaron,

 

sino al pobre Lucero

 

que me mataron.

 

 

 

A pesar del tormento

 

de su agonía,

 

su rabito contento

 

aún se movía.

 

 

 

Alma de tirano,

 

corazón de hierro,

 

maldita sea la mano

 

que mata a un perro,

 

maldita sea la mano

 

que mata a un perro.

 

 

 

En penar y contento,

 

siempre testigo,

 

gozó en todo momento,

 

sintió conmigo.

 

 

 

Fue tan grande y tan sano,

 

tanto adoraba,

 

que lamía la mano

 

que le pegaba.

 

 

 

No siento los dineros

 

que me robaron,

 

sino al pobre Lucero

 

que me mataron.

 

 

 

A pesar del tormento

 

de su agonía,

 

su rabito contento

 

aún se movía.

 

 

 

Alma de tirano,

 

corazón de hierro,

 

maldita sea la mano

 

que mata a un perro,

 

maldita sea la mano,

 

que mata a un perro.

 

Mi camello Lucero

 

fue mi alegría,

 

el mejor compañero

 

de travesía.

 

 

 

No quería caravana

 

por ir conmigo

 

y en vez de agua bebía

 

Fanta con vino.

 

 

 

Pero una noche rendido

 

y un oasis divisé,

 

y cuando quedé dormido

 

en la ruina desperté.

 

 

 

No siento los collares

 

que me robaron,

 

sino el pobre camello

 

que me lisiaron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algo le tiraron,

 

pesado como hierro,

 

maldito sea el canalla

 

que hirió al camello.

 

 

 

 

 

 

 

Me ayudaron tres indios

 

y a hacer la fosa

 

y enterré a mi camello

 

y sus dos jorobas.

 

 

 

Pero cuando me venía

 

la arena se meneó

 

y es que el camello vivía

 

y llorábamos los dos.

 

 

 

De lo que me robaron

 

importa un comino,

 

si tengo a mi camello

 

siempre conmigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A pasito corto

 

nos fuimos a casa

 

y se hinchó de mosto

 

con mucha gracia,

 

maldita sea la mano

 

que mata a un oso.

 

Tengo un perro lucero

 

que es mi ruina,

 

me ha dejado el gallinero

 

con dos gallinas.

 

 

 

Y a la escuela a mis niños

 

les acompañaba

 

y le hincaba el colmillo

 

a todo el que pasaba.

 

 

 

Pero una noche intranquilo

 

para que no ladrara más,

 

le endiñé tres cuarto kilo

 

de morcilla envenenada.

 

 

 

No siento los dineros

 

que me costaron,

 

sino el poco veneno

 

que le untaron.

 

 

 

Y a pesar del tormento

 

de su agonía,

 

su rabito con guasa

 

aún se movía.

 

 

 

No soy un tirano,

 

no soy un gamberro,

 

que lleva todo el verano

 

ladrando el perro.

 

 

 

 

 

 

 

Yo ya estaba contento

 

y tengo testigos,

 

pues en todo momento

 

dormí tranquilo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y a pesar del tormento

 

que he estado pasando,

 

mi mujer cuatro perros

 

me está criando.

 

 

 

No soy un tirano,

 

no soy un gamberro,

 

pero estaré todo el año

 

matando perros,

 

pero estaré todo el año

 

matando perros.

 

    Parodia de la famosa copla del mismo nombre que popularizó Alejandro Conde

Grandes tormentos

El pueblo quiere enterarse

 

por qué ando siempre bebido,

 

y yo le digo a la gente

 

que no se meta en el lío.

 

 

 

Pero tú sabes de sobra

 

que me dejaste sin parné,

 

te llevaste de la casa

 

los clavos de la pared.

 

 

 

Me está costando la vía

 

no haberte puesto un barreno,

 

y que el pedazo más chico

 

llegara a Montevideo.

 

 

 

Con esa pena que me trajo la suerte

 

no hay en el mundo, mi Dios, un castigo.

 

Es como un toro retratado en mi frente

 

que está acabando a cornadas conmigo.

 

 

 

Decir no quisiera, no quisiera

 

ni a los cuatro vientos,

 

lo que tengo pensado hacer contigo

 

si algún día a mi vera te encuentro.

 

 

 

Ayer tu madre en la calle

 

me dijo que te buscara,

 

y yo le di un paraguazo

 

pues tiene tu misma cara.

 

 

 

Y temblaba como un pulpo

 

de la envidia y rabia que me entró,

 

al verla salir de casa

 

llevándose el escobón.

 

 

Así que dejad que beba

 

hasta que caiga torcido,

 

para no acordarme de ella

 

ni de la madre que la ha perdido.

 

 

 

Soy desgraciado como un pollo por Pascua

 

y tengo embotados los cinco sentidos.

 

Hace diez años que a mí me lo decían

 

y yo nunca me lo había creido.

 

 

 

El día que te encuentre, yo quisiera

 

colgarte de un puente,

 

y tenerte de esta manera,

 

hasta que a mí me crezcan los dientes.

 

 

Y tenerte de esta manera,

 

hasta que a mí me crezcan los dientes.

 

Parodia del  Polo "Carmona tiene una fuente" del inigualable Jacinto Almadén

El polo de Emilio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmona tiene una fuente

 

Ay...

 

con catorce...

 

con catorce o quince caños

 

con un letrero que dice:

 

Ay...

 

que viva el polo

 

viva el polo de Tobalo

 

 

 

Todos le piden a Dios

 

la salud y la libertad

 

y yo le pido la muerte

 

y no me la quiere mandar.

 

 

 

 

Cante flamenco jondo,

 

de las raíces de los cimientos

 

de la Alhambra de Granada.

 

Cante para estufa: "El Polo".

 

 

 

En Carmona hay una fuente,

 

Ay... ¡Y a mí qué!

 

con cuarenta...

 

con cuarenta o cincuenta caños

 

con un letrero que dice:

 

Ay... ¡Y a mí qué!

 

que viva el polo

 

que viva el polo en verano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La gente quiere enterarse

 

por qué ando siempre bebío

 

y yo le digo a la gente

 

porque bebiendo se olvía.

 

 

 

Pero tu sabes de sobra

 

que no bebo pa olvidá

 

sino pa que nadie sepa

 

lo que te juré callar.

 

 

 

Me está costando la vía

 

cumplir este juramento

 

porque tu nombre en los labios

 

me sale a cada momento.

 

 

 

Como esta pena que me trajo la suerte

 

no hay en el mundo mi Dios un castigo.

 

Es como un toro de pasión y de muerte

 

que está acabando serrana conmigo

 

 

 

Decirlo quisiera

 

a los cuatro vientos

 

y me callo por ti compañera

 

y eso sí que son grandes tormentos.

 

 

 

Ayer tu niña en la calle

 

me pidió que la besara,

 

y a mí me entró escalofrío

 

pues tiene tu misma cara.

 

 

 

Y me temblaron la carnes

 

de la envidia que me entró,

 

en pensar que aquella rosa

 

podría ser de los dos.

 

 

Así que deja que beba

 

hasta que caiga rendío

 

pa reponerme por dentro

 

con tu cariño y el mío

 

 

 

Como esta pena que me trajo la suerte

 

no hay en el mundo mi Dios un castigo.

 

Es como un toro de pasión y de muerte

 

que está acabando serrana conmigo

 

 

 

Decirlo quisiera

 

a los cuatro vientos

 

y me callo por ti compañera

 

y eso sí que son grandes tormentos.

 

 

Y me callo por ti compañera

 

esto sí que son grandes tormentos